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sábado, 29 de septiembre de 2012

Sociedad MIENTRAS LA IGLESIA CATÓLICA CHILENA AUN NO HACE AUTOCRÍTICA POR LOS CASOS DE PEDOFILIA, INTENTA HACER RELACIONES PÚBLICAS CON LA CONTINGENCIA

En vez de hacer una dura autocrítica por los casos de abusos sexuales de sus sacerdotes, la iglesia católica chilena hace relaciones públicas con temas que no les competen....¿cambiarán alguna vez?

La iglesia católica tiene a la carta pastoral como un documento consultado por obispos y conferencias episcopales, en el ejercicio de su ministerio pastoral. Generalmente, el contenido abarca muchas cuestiones relativas a la fe y la moral, pero, también, se utiliza para iluminar y explicitar algún acontecimiento significativo; repiten e interpretan; reiteran principios morales aceptados; y realizan aplicaciones de sus principios morales para comentar situaciones de nuestro tiempo.

Este tipo de documento ha estado siempre presente a lo largo de la historia de la Iglesia; sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX es cuando se asentó su uso constituyendo una fuente importante de su denominado magisterio.

IGLESIA CATÓLICA CHILENA: MIENTRAS PIDE PERDÓN, HACE RRPP CON LA CONTINGENCIA…

Y ahora luego de los escándalos por pedofilia y abusos sexuales por parte de algunos sacerdotes de la iglesia chilena, la conferencia episcopal ha presentado una nueva carta pastoral en que se plantea la necesidad de recuperar la credibilidad que la iglesia ha perdido a causa de dichos escándalos.

En el documento se afirma que "a nadie se le oculta que, por nuestras faltas, la iglesia ha perdido credibilidad. No sin razón, algunos han dejado de creer…Tenemos que compartir lo que hemos recibido y ser personas abiertas a la comunidad. Por eso tenemos que aprender a pedir perdón y a perdonar. Siguiendo el ejemplo del Papa Benedicto XVI, hemos pedido perdón a quienes hemos ofendido y reiteramos con la más profunda verdad esa petición".

Sin embargo, la iglesia católica ha sido la organización humana que ha sobrevivido por más de 2.000, por lo que “algo” ha aprendido de cómo hacer relaciones públicas. Y en esta oportunidad ha intentado utilizar la contingencia medioambiental, energética y educacional centrada en los movimientos sociales para mejorar sus índices de credibilidad. En estricto rigor, son los temas más potentes del documento.

Así, el documento hace una profunda crítica a la desigualdad en Chile y considera que "las movilizaciones sociales justas en sus demandas pueden poner en peligro la gobernabilidad si no existen adecuados canales de expresión, participación y pronta solución. Ya no se acepta más que se prolonguen las diferencias injustificadas. La desigualdad se hace particularmente inmoral e inicua cuando los más pobres, aunque tengan trabajo, no reciben los salarios que les permitan vivir y mantener dignamente a sus familias".

Además, plantean que existe una profunda preocupación por  el lucro desregulado que existe en la educación. Consideran que la formación de élites centradas en la productividad, manifiestan claramente la inequidad educacional. Les "preocupa que en nuestras universidades la formación de las élites esté centrada en su aporte a la productividad y en la eficiencia económica, y no en el sentido ético y en la preocupación por la calidad de la existencia humana".

En otras palabras, emiten una carta pastoral que debiera estar centrada en los problemas de pedofilia y abusos sexuales de sus miembros y en los mecanismos para mejorar su desempeño, pero enfatizan, en cambio, temas de la contingencia que están más allá de sus áreas de actuar. Muchos esperaban una fuerte autocrítica, y solo han leído una suave mención a los hechos que la han sacudido, mientras por el tono de la carta, miran hacia el lado y resaltan problemas coyunturales externos al quehacer de la Iglesia. Muchos feligreses seguirán esperando por una autocrítica que desean oír.

Es decir, son un burdo intento de hacer relaciones públicas para lanzar una cortina de humo sobre sus reales problemas que no son la contingencia ambiental, económica y educacional, sino el lento y sostenido deterioro de una institución que ya no parece formar parte del futuro de la sociedad y que requiere radicales cambios que se adecúen a las nuevas condiciones.

UNA IGLESIA ESTANCADA Y ATRASADA…

Chile es un país históricamente católico, en el que muchos vuelven a las iglesias en ocasiones como bautizos, confirmaciones, bodas, entierros, navidad y pascua. Hasta hace unos años atrás, los chilenos tenían en gran estima a la iglesia católica asociándola con la cultura, las tradiciones y las costumbres. Probablemente, muchos chilenos piensan que es importante la presencia de la iglesia ya que sus valores son muy importantes para la sociedad, la cultura y para cada persona. Por ejemplo, la tolerancia y el amor al prójimo son los valores principales que promueven.

Sin embargo, con los años la iglesia se ha ido quedando estancada y atrasada respecto de la realidad social y cultural, aunque esta es una manifestación mundial. En Chile, a principios del siglo pasado se produce la separación iglesia-estado mediante el cual las instituciones del Estado y la iglesia se separan, de modo que la última ya no intervenga en los asuntos públicos. Sin embargo, en la actualidad continúa interviniendo groseramente en el acontecer nacional, emitiendo opiniones que exceden sus ámbitos de acción, y se han convertido en una especie de ONG social con derecho a opinar sobre los más diversos temas sin sustentos teóricos ni prácticos. Y sin asumir ningún costo por los dichos que emiten dado que no corresponden a sus atribuciones.

En los países más avanzados, la religión es un tema personal que no se manifiesta en público en la vida cotidiana, y se considera un error mezclar la religión con la política. Pero, en países atrasados como Chile, la gente permite que la iglesia mezcle la política y la economía con la religión con una facilidad que espanta. De alguna manera, la ignorancia de las masas entrega a las élites religiosas la autoridad para emitir opiniones sin sustentos.

Y, como prueba de ello, se permiten no hacer una autocrítica por los actos de pedofilia y abusos sexuales de sus propios sacerdotes, hablando de otros temas que no les competen solo para hacer RRPP. Una muestra más de que requerimos una mejora sustancial de la educación a nivel masivo para superar la superstición de creencias que ya debieran estar quedando atrás.

PANORAMA Liberal
Sábado 29 Septiembre 2012