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jueves, 9 de abril de 2015

Documentos PROPUESTA ANTICORRUPCIÓN PARA MEJORAR EL FUNCIONAMIENTO DE LA DEMOCRACIA


Propuesta Anticorrupción.

A lo largo de la historia de la humanidad, los políticos –de todas las ideologías y tendencias- siempre han buscado el máximo poder político-económico y social que les permita prolongar su estadía en los pasillos del poder. Los detentadores de la riqueza persiguen el poder político para seguir prosperando y enriqueciéndose en base a regalías, empleos, negocios y apertura de mercados solo para ellos, en desmedro de los ciudadanos.

Así, la democracia ha perdido su capacidad de generar mejoras y beneficios para las mayorías, en beneficio de algunos pocos que aprovechan la incertidumbre y la ignorancia cívica. Afirmamos que la corrupción es un mal de las democracias intervenidas masivamente por aquellos que hacen de la política una profesión de tiempo completo y que son los encargados de diseñar e implementar políticas públicas de corte paternalista que les permite repartir migajas mientras usan la fuerza legislativa para coaccionar a la población a fin de satisfacer sus propios y múltiples beneficios.

Alguien dijo alguna vez que “la moral no es materia de discursos sino de acciones concretas” y nuestro país requiere acciones precisas y urgentes. Es lo que proponemos como liberales responsables.

Por lo tanto, considerando, que es un error enfrentar con gran algarabía mediática y retórica los efectos de la corrupción y no sus verdaderas causas, nos permitimos exponer a vuestra consideración   algunas sugerencias en pos de una democracia más perfeccionada.

PRIMERO. La naturaleza del ser humano.

Somos seres terrenales en la búsqueda de maximizar nuestro bienestar y nuestra felicidad, por eso, cuando nos enfrentamos a las tentaciones del entorno, nuestro único escudo son los valores con los que fuimos educados por nuestros ascendientes.

Dijo una vez Rousseau que “el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe", aludiendo al hecho de que cada individuo, cuando nace es una tabula rasa que inscribe en el tiempo las normas sociales y morales que cada pueblo posee y cultiva.

SEGUNDO. El poder permanente, corrompe permanentemente

Lord Acton, acuñó la locución “el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente”, a lo que podemos agregar que el poder permanente, corrompe permanentemente. Los seres humanos aman el poder que les permite disfrutar de más regalías para ellos y los suyos, en detrimento del prójimo que es la mayoría ciudadana.

Así, la permanencia en el poder de las mismas personas por demasiado tiempo, generan las condiciones ideales para que proliferen conductas reñidas con las normas y conductas éticas que la ciudadanía exige a sus representantes en los poderes del Estado..

TERCERO. Imposibilidad de fiscalizar la corrupción y los actos originados en consecuencia.

Resulta del todo imposible fiscalizar y controlar el fenómeno de la corrupción, dado que no existen los recursos para ello y lo hace inmanejable. Es decir, cualquier pretensión de control es un intento de desviar la atención y olvidar las verdaderas causas de la corrupción creciente y extendida.

Una clase política profesionalizada y experimentada a lo largo de años y años, que se reelige siempre con el aporte del Estado, mediante los impuestos tributados por la ciudadanía y el aporte sospechoso y equívoco del sector privado a sus campañas auspiciadas por sus partidos políticos, sin mayores requisitos que la pertenencia a sus filas, sin ningún riesgo de su peculio personal, nos parece carente de toda racionalidad y son los principales componentes del hastío evidente de los electores.

Por todo lo anterior, proponemos,

PRIMERA PROPUESTA. El financiamiento público de las campañas políticas no es rentable socialmente.

Si se mantienen las condiciones actuales en que se desarrolla la actividad política en Chile, la pretensión de financiar con recursos públicos las campañas políticas no es rentable socialmente, porque la corrupción se convertirá en un “hoyo negro” de consecuencias insospechadas. Además, si pensamos que estos recursos públicos serán usados para financiar la gestión de publicidad callejera, seguiremos observando como las calles y avenidas del país son ensuciadas por un tiempo largo e invadidas por artefactos sin ninguna utilidad estética y social.

Chile es un país subdesarrollado con demasiadas carencias como para afirmar con vehemencia que nuestro bienestar aumentará invirtiendo parte de nuestros escasos recursos en campañas electorales de políticos que diluyen su accionar en actividades inconducentes y alejadas de la realidad del diario vivir, mientras la educación, la salud, el transporte y otras necesidades urgentes deben esperar con el auspicio de la burocracia y los gremios atingentes..

La riqueza la generan los individuos por medio de su trabajo por lo que desviar recursos a usos infértiles no mejorará el bienestar de todos los chilenos.

SEGUNDA PROPUESTA. Una persona y un período en el cargo.

En todo el mundo, y en Chile, hemos creado una nueva fuente de trabajo: los políticos profesionales, que viven a costa del Estado toda su vida sin hacer otro aporte a la sociedad. Creemos que ésta es la fuente de la cual se nutre la corrupción creciente e inmanejable..

Estas personas construyen durante su vida activa una red de relaciones que les permite enriquecerse con su cercanía al poder. Ya no vemos los ejemplos clásicos de antaño del buen político que luego de su período volvía a sus funciones habituales. Ahora, en cambio, estos políticos viven sus días postreros gozando de un nivel de vida muy superior a la media de la sociedad sin haber realizado ningún aporte relevante a los chilenos

Una persona que ostenta el poder durante largos períodos o su cercanía, está sometida a tentaciones e incentivos demasiado atractivos. Así se ha ido consolidando  una clase política en nuestro país que se extiende a descendientes directos o familiares indirectos, constituyendo una casta de iluminados y políticos sabios por cercanía u osmosis política, resultando una vez elegidos, simples personas que usan el poder para satisfacer sus intereses privados relegando en un segundo o último plano el interés general y el de sus electores. Y así continua y sobrevive entre nosotros Cornelio Nepote.

Nuestra propuesta fundamental es: UNA PERSONA, UN PERÍODO EN UN CARGO DE ELECCION POPULAR., teniendo esta medida como base de sustentación racional y lógica que el poder es más eficaz e eficiente cuando está fraccionado o dividido, impidiendo la concentración en una persona o en grupos privilegiados, con las nocivas consecuencias que ello implica al permanecer los elegidos por largos períodos en sus cargos de representación político partidista.

El principio de solución que postulamos es que una persona solo pueda ser electa a un cargo popular en una sola oportunidad, y por una sola vez a un cargo patrocinado por un partido político o en calidad de independiente para un empleo público de Concejal, Alcalde, Diputado, Senador y Presidente de la Nación. Al término de cada período en el cargo no podrá ser reelecto(a) en el mismo puesto y quedará inhabilitado por el mismo número de años para el cual fue electo para optar a un cargo distinto. Así, sugerimos que una persona de 30 años que desee iniciar un carrera política: con 30 años será concejal; 38 años, alcalde; 46 años, diputado; 54 años, senador; y con 62 años, presidente. Y luego de ser electo en este último cargo no podrá volver a postular nuevamente a cargo alguno de elección popular.

La amplitud de este ciclo electoral presenta variados beneficios para un desarrollo más ecuánime en la selección y competencia de los postulantes, permitiendo un recambio generacional de la política y la adquisición de experiencias y conocimientos en la alta responsabilidad social que conlleva estos cargos.  

Por lo tanto, decir “NO A LA REELECCIÓN INDEFINIDA EN UN CARGO” es una condición necesaria y suficiente para modernizar el sistema electoral que no permita enclaves de poder perenne que engendra y difunde una relación perversa entre Política y Dinero.

La ciudadanía volverá a tener confianza, convicción, libertad y responsabilidad en sus candidatos, elegidos bajo los conceptos que hemos expuestos. Los seleccionados en cargos políticos serán impulsados a trabajar y legislar en la solución de los problemas reales del diario vivir con la finalidad última de conseguir una patria más justa, unida y con gran fe en el porvenir de nuestras nuevas generaciones.


CORPORACION DE ESTUDIOS LIBERALES.
CORPEL (en formación)

Panorama LIBERAL
Jueves 9 Abril 2014

domingo, 2 de noviembre de 2014

Documentos EL DISCURSO DE GLORIA ALVAREZ.

Para repetir en Chile...
Gloria Álvarez es una joven guatemalteca que dio un discurso donde expresó su punto de vista acerca de la situación política que afrontan diferentes países latinoamericanos, en el marco del Primer Parlamento Iberoamericano de la Juventud, realizado en España, específicamente en Zaragoza.

En esta cumbre de líderes juveniles, Álvarez, quien es una reconocida pensadora y además directora de proyectos del Movimiento Cívico Nacional (MCN), se centró en el desmantelamiento del populismo a través de la tecnología. En su participación, la guatemalteca hizo un análisis político que va más allá de las ideologías como la liberal o la social demócrata. Sus palabras han sido compartidas y aplaudidas por diversos sectores, pues Álvarez además es una comunicadora que goza muchos seguidores y simpatizantes.

El primer Parlamento Iberoamericano de la Juventud reunió a representantes de 18 países iberoamericanos en la sede de la Diputación Provincial de Zaragoza y las Cortes de Aragón.

EL DISCURSO DE GLORIA ALVAREZ…

Queridos amigos y compañeros latinoamericanos:

Creo que los retos que se nos vienen en este Primer Parlamento Iberoamericano son bastante grandes y la propuesta que yo quiero hacer es, retomando la cátedra que nos acaba de dar el Dr. Florentino, es que desmantelemos el populismo a través de la tecnología.

Y les voy a explicar por qué.

Ya el debate de izquierdas y derechas, de hecho es más utilizado por los populistas que por las personas que estamos tratando de rescatar las instituciones.

El populismo (platicando con las personas que hemos platicado y compartiendo lo que hemos compartido) de lo primero que se encarga es de desmantelar instituciones poco a poco; a reescribir constituciones, para poderlas acomodar a los antojos de los diferentes líderes corruptos que tenemos en Latinoamérica.

El populismo, sin embargo, no ha llegado ahí por pura casualidad, y también es parte nuestra no solo denunciarlas atrocidades que el populismo comete contra nuestras instituciones sino también reconocer el pésimo trabajo de los sistemas gubernamentales, que precedieron y que llevaron a la absoluta crisis a las personas y a las poblaciones que en desesperación recurrieron a estos líderes a veces por vías democráticas y que por lo mismo justifican su permanencia en el poder.

Por eso mismo creo que la batalla entre izquierdas y derechas las personas que estamos en contra del populismo debemos hablar del populismo vs. República…

(Gritos de “¡Muy bien!”).

…Porque es la República la que realmente garantiza la institucionalidad del Estado.

Desde los tiempos ancestrales de los griegos, filósofos como Sócrates y Aristóteles, vieron los defectos de la democracia.

¿Y por qué los vieron? Porque hay tres derechos fundamentales inalienables a cada uno de nosotros. Nuestra vida, a través de la cual podemos ejercer nuestros proyectos; nuestra libertad, a través de la cual nos podemos expresar, podemos comerciar, podemos trabajar, podemos movilizarnos, acogernos a la creencia que sea de nuestra preferencia y poder expresar así nuestros sistemas políticos y lo que buscamos de un gobierno; y por último, nuestra propiedad privada. Y nuestra propiedad empieza por nuestro cuerpo, por nuestra integridad física. Nuestra propiedad es el cumulo de todas las cosas desde el día que nacemos hasta el día que morimos que nosotros podemos logar.

Estos tres derechos, sin embargo, pueden existir en cada uno de nosotros sin impedir esos mismos derechos en alguien más.

Ahora, ¿qué pasa con otros derechos? Como por ejemplo: derecho a la salud, a la educación, a la vestimenta y a una serie de derechos que han sido exigidos por poblaciones en cada uno de nuestros países y que no han sido atendidos.

El problema con esos derechos, y que los griegos lo reconocieron desde ese entonces, es que necesitan una renuncia previa del derecho de propiedad de alguien más para poder ser otorgados, y ahí es donde nuestros gobiernos han fallado.

Porque si bien hablamos de que todas las poblaciones tienen derecho a estas cosas, nunca queda estipulado quien debe renunciar a ciertos derechos para otorgar esos otros. Y de ese malestar es que nuestras poblaciones han decidido recurrir a los regímenes totalitarios y populistas que hoy vemos.

Independientemente de nuestras ideologías políticas, seamos liberales o seamos socialdemócratas, debemos reconocer que ese es un debate que la región debe tomar. Si vamos a dar derechos, de donde los vamos a sacar y con qué recursos se van a pagar.

Porque si eso no queda establecido nuestras poblaciones van a seguir interminablemente viendo en estos lideres la respuesta y la solución.

Me gustaría retomar lo que dijo el señor Florentino acerca de su definición de populismo, cuando el dijo que es “el atajo por el cual jugamos con las pasiones, ilusiones e ideales de la gente para prometer lo que es imposible, aprovechándose de la miseria de la gente, dejando fuera, absolutamente, toda la razón y la lógica en la toma de decisiones; juega con la necesidad para sencillamente imponer una dictadura; juega con la necesidad de nuestros pueblos.

Y eso fue algo que los griegos previeron desde que dijeron: hay tres tipos de gobierno. O te gobierna uno, que se llama monarquía y que puede degenerar en dictadura; o te gobierna un grupo que se llama aristocracia y que se degenera en una oligarquía, y eso lo conocemos nosotros en Latinoamérica, porque nuestras aristocracias y nuestras élites se degeneraron en oligarquías o tenés una democracia donde todos gobiernan, que se degenera en una demagogia que es algo que nosotros también conocemos.

Cuando los griegos vieron estas tres formas de gobierno, se dieron cuenta que la República era la respuesta, porque la República daba estas tres institucionalidades. El monarca en la forma del Presidente, la aristocracia en la forma de un Parlamento y la democracia como el vehículo y la vía de comunicación.

Es por eso que la República anula los vicios de una de las tres formas de gobierno para agrupar los tres y formar la institucionalidad que el populismo hoy está destruyendo.

Por eso el llamado que yo quiero proponerles es que desmantelemos el populismo a través de la tecnología.

¿Y porqué a través de la tecnología? Porque hoy mismo hablamos de que los cambios que están surgiendo en nuestros países y que están surgiendo con la tecnología no van acompañados de la educación necesaria.

¿Y qué pasa si yo empiezo a recibir nuevos insumos, nuevas formas tecnológicas de comunicarme con el mundo pero al mismo tiempo no me educo, no tengo prioridades claras?

Y por eso en nuestros Parlamentos ya no se intercambian ideas; ya la razón y la lógica han perdido la importancia que deberían de tener; ya no hay un respeto por el argumento, por dejar afuera las falacias. Y nuestros líderes populistas anulan toda la razón y toda la lógica de su argumento levantando pasiones.

Y nosotros también tenemos que levantar una pasión; una pasión por la educación; una pasión por el intercambio de ideas; una pasión por el conocimiento, por querer ser personas e individuos empoderados.

Porque la otra cosa que hace el populismo es que les anula la dignidad a las personas. Hace sentir que la persona no es capaz ni digna de gobernar su propia vida y que necesita de un líder que le maneje absolutamente todo para poder salir adelante.

La definición de Florentino también va acotada a algo que en el Movimiento nosotros decimos:

El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica; porque lo que busca es esa multiplicación de miseria para seguir recibiendo un voto a través de cualquier objeto material que en ese momento la gente necesita.

¿Cuál es el reto? ¿Cómo hacemos que una población cuya Pirámide de Maslow está en lo más bajo vea en la República la respuesta institucional que necesitan las futuras generaciones para no seguir con esos siclos de pobreza?

La admiración que hay en países como el mío por el régimen cubano, por el régimen venezolano es absurda. Esa admiración no va guiada por esa razón y ese conocimiento. Muy pocos son los guatemaltecos que por ejemplo reconocen que en Cuba un ingeniero civil prefiere trabajar de taxista. Muy pocos son los guatemaltecos, los centroamericanos, los latinoamericanos en general, que ven en el régimen chavista las atrocidades y las violaciones a los derechos que se están cometiendo, porque todo lo que pueden ver es allá hay educación gratis, allá hay salud gratis.

¡Nada es gratis! Todo viene pagado de algo, y cuando no hay institucionalidad es cuando empieza la corrupción, y cuando empieza entonces todo un sistema que va degenerando esas virtudes.

En el caso de Guatemala tenemos elecciones el próximo año y desgraciadamente las tres personas que probablemente van a llegar a la presidencia, los tres candidatos que mejor se perfilan van por la vía populista, sean de izquierda o sean de derecha. Porque otra cosa que tenemos que reconocer es que el populismo se ha impregnado en todas las ideologías.

El mecanismo que los populistas usan es seguir con ese discurso: “tú estás mal porque alguien está bien”. Y nosotros lo que tenemos que rescatar es que todos podemos estar bien; que el hecho de que una persona acumule riqueza no le impide a otra acumularla. Pero para eso se necesitan instituciones, se necesita seguridad jurídica, se necesita un estado de derecho, y sobre todo rescatar en nuestros parlamentos el respeto y la admiración por el debate de ideas con argumento razón y lógica.

Pero una población que no tiene educación no va a exigir de sus políticos un debate con lógica y con razón y con argumentos y va ha ser manipulada fácilmente a través de las pasiones.

Las herramientas que nos proporciona la era del conocimiento son la clave.

Utilizar las redes sociales, la tecnología y la facilidad de comunicación que tenemos con tan solo un click, entre todo nuestro continente, donde compartimos idioma, compartimos cultura, compartamos ahora un intercambio de ideas para llevar y empezar a desmantelar el populismo como lo que es: una postergación de la pobreza, de la ignorancia y de mantener a los pueblos sometidos bajo la ilusión de que solo los bienes materiales son lo que importan a la hora de votar.

Es por esto, amigos, es que yo les propongo que el día de mañana cuando firmemos la Declaración de Zaragoza, todos, como líderes latinoamericanos que somos, nos comprometamos a desmantelar el populismo utilizando la tecnología y utilizando como herramienta la República, que es el único sistema que realmente rescata a las instituciones, basados en la razón, en la lógica y en los argumentos, y el intercambio de ideas.

Muchas gracias.

Panorama LIBERAL
Sábado 1 Noviembre 2014

domingo, 26 de octubre de 2014

Friedrich A Hayek LOS INTELECTUALES Y EL SOCIALISMO


Friedrich A. Hayek, un paladín de la libertad
“…Puede ser que una sociedad libre como la hemos conocido, lleve en sí las fuerzas de su propia destrucción, que una vez que la libertad se ha logrado se da por sentada y deja de ser valorada, y que el crecimiento libre de ideas que es la esencia de una sociedad libre traerá consigo la destrucción de los cimientos sobre los que depende. Hay poca duda de que en países como los Estados Unidos, el ideal de la libertad hoy en día tiene menos verdadero atractivo para los jóvenes que hay en los países donde han aprendido lo que su pérdida significa. Por otra parte, todo indica que en Alemania y en otros lugares, a los jóvenes que nunca han conocido una sociedad libre, la tarea de la construcción de una llega a ser tan emocionante y fascinante como cualquier régimen socialista que ha aparecido durante los últimos cien años. Es un hecho extraordinario, que uno que otro visitante ha experimentado, que al hablar a los estudiantes alemanes sobre los principios de una sociedad liberal se encuentra una audiencia más receptiva y entusiasta incluso de la que se puede esperar encontrar en cualquiera de las democracias occidentales. En Gran Bretaña también ya está apareciendo entre los jóvenes un nuevo interés en los principios del verdadero liberalismo que sin duda no existía unos pocos años atrás.

¿Significa esto que la libertad se valora sólo cuando se ha perdido, que el mundo debe en todas partes pasar por una fase de la oscuridad del totalitarismo Socialista antes que las fuerzas de la libertad puedan ganar fuerza de nuevo?. Tal vez sea así, pero espero que no necesite serlo. Sin embargo, mientras las personas que durante largos períodos determinan la opinión pública continúan siendo atraídas por los ideales del Socialismo, la tendencia va a continuar. Si hemos de evitar este desarrollo, debemos ser capaces de ofrecer un nuevo programa liberal que apele a la imaginación.

Debemos hacer que la construcción de una sociedad libre, sea una vez más una aventura intelectual, un acto de coraje. Lo que nos falta es una utopía liberal, un programa que no parezca ni una mera defensa de las cosas como son, ni una especie diluida de Socialismo, sino un verdadero radicalismo liberal que no perdone a las susceptibilidades de los poderosos (incluido los sindicatos), que no sea muy severamente práctica, y que no se limite a lo que aparece hoy en día como políticamente posible. Necesitamos líderes intelectuales que estén dispuestos a trabajar por un ideal, por pequeñas que puedan ser las perspectivas de su pronta realización. Ellos deben ser hombres que estén dispuestos a adherirse a los principios y luchar por su plena realización, por remota que sea. Los compromisos prácticos los deben dejar a los políticos. Libre Comercio y Libertad de Oportunidades son ideales que todavía pueden despertar la imaginación de grandes números, pero una simple “libertad razonable de comercio” o una mera “relajación de controles” no es ni intelectualmente respetable ni es probable que inspire ningún entusiasmo.

La principal lección que el verdadero liberal debe aprender del éxito de los socialistas es que fue su coraje de ser utópicos que les ganó el apoyo de los intelectuales y por lo tanto una influencia en la opinión pública que cada día hace posible lo que hace poco parecía totalmente distante. Los que se han preocupado exclusivamente con lo
que parecía posible en el estado actual de la opinión constantemente han encontrado que incluso esto se había convertido rápidamente en políticamente imposible como por resultado de cambios en una opinión pública que no han hecho nada para guiar. A no ser que nosotros podamos hacer que los fundamentos filosóficos de una sociedad libre sean una vez más una cuestión intelectual viviente, y su implementación una tarea que pone a prueba el ingenio y la imaginación de nuestras mentes más animadas.

Pero si podemos recuperar esa fe en el poder de las ideas que fue la marca del liberalismo en su mejor momento, la batalla no está perdida. El renacimiento intelectual del liberalismo ya está en marcha en muchas partes del mundo.

¿Será a tiempo?”

Friedrich A. Hayek (1899-1992) es quizás el economista de la Escuela Austriaca de mayor reconocimiento, tanto por sus estudios económicos como por sus incursiones en otras disciplinas. A lo largo de su carrera, Hayek realizó grandes aportes a campos tan diversos cómo la psicología, la filosofía política, la historia de las ideas, y la metodología de las ciencias sociales.

En 1947, organizó la conferencia que dio lugar a la Mont Pèlerin Society, de la cual sería presidente. Fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1974 y la Medalla de la Libertad en 1991 además de integrarse a la Compañía de Honor en 1984.

Panorama LIBERAL
Domingo 26 Octubre 2014

martes, 29 de julio de 2014

Documentos. DEL BUEN SALVAJE AL BUEN REVOLUCIONARIO de Carlos Rangel.

Es bueno recordar las lecturas de algunos destacados liberales por su aporte en una época de socialismo en todos los frentes...En una época que todos ven en el Estado la fuente de las soluciones cuando solo es una gran fuente de problemas...Leer a Carlos Rangel es una bendición en estos tiempos de tanta pobreza...
Carlos Rangel nació en Caracas, en 1929. Cursó estudios superiores de literatura comparada en Estados Unidos y Francia, y fue profesor de Lengua y Literatura Española e Hispanoamericana en la New York University y de Periodismo informativo y de opinión en la Universidad Central de Venezuela. Después de haber servido como Primer Secretario de la Embajada de Venezuela en Bélgica, asumió, en 1959, la Sub-dirección del semanario caraqueño Momento, dando inicio a una importante labor como analista político en la prensa de su país. Paralelamente, fue desde 1960, uno de los principales promotores de los programas de opinión en la televisión venezolana. Fue, asimismo, columnista habitual del semanario Resumen y colaborador de otros órganos de prensa locales. Podemos considerar su legado en Venezuela como muy significativo y se convirtió en una de las personalidades más destacadas de la historia de dicho país.

El 15 de enero de 1988 a los 58 años de edad se quita la vida lo que resultó en un rudo golpe para su familia, amigos y para el pensamiento latinoamericano. Carlos Montaner planteó, años después, que “cuando fue derribado el Muro de Berlín, sólo un año más tarde, no pude evitar pensar cuánto habría disfrutado Carlos la desaparición del comunismo en Europa y el total descrédito del marxismo: la historia había confirmado sus mejores razonamientos e intuiciones. Sin embargo, estoy seguro de que habría sufrido terriblemente a partir de la década de los noventa, cuando Venezuela se colocó en un peligroso plano inclinado y comenzó una deriva irresponsable hacia el abismo”.

Leer su libro “Del buen salvaje al buen revolucionario” es hoy un buen punto de partida para adentrarse en su obra con el fin de iniciar un examen profundo de las razones que han conducido a Latinoamérica a un estado permanente de sueño y pesadilla inconcluso. Después de la caída de los socialismos reales de fines de los ’80 del siglo pasado, las letanías socialistas han vuelto, vestidas ahora con el aura mágica de la democracia, para implantar una nueva dictadura, la de las mayorías, que les habilita –supuestamente- para que sus líderes se reelijan permanentemente imponiendo visiones de mundo fracasadas por la historia. Hoy, predominan las democracias intervenidas por políticos socialistas que solo buscan perpetuarse en el poder para continuar fabricando mediocridad y pobreza.

El camino a la riqueza que Latinoamérica no ha podido emprender tiene como principales causas la ausencia de liderazgos de futuro y amplia visión o la permanente presencia de liderazgos de izquierda que han sometido intelectualmente a las masas. Es decir, nuestro sempiterno subdesarrollo hunde sus raíces en la gente que nos ha gobernado durante estos 200 años de vida libre, elegidos por un pueblo sin autoestima, carente de vigor propio, y al que le han dicho siempre que son lo que son por culpa del “imperialismo”, de los “empresarios”, del “neoliberalismo” y de un sinnúmero de tristes razones que solo forman parte del arsenal propagandístico de una izquierda simplona y escasa de ideas…

Conviene releer a Carlos Rangel, y en esta oportunidad les presentamos un extracto de la Introducción de su obra “Del buen salvaje al buen revolucionario”…

“DEL FRACASO A LA MITOLOGIA COMPENSATORIA

Entre 1492 y 1975 han transcurrido casi quinientos años, medio milenio de historia. Si nos proponemos calificar esos casi cinco siglos de historia latinoamericana en la forma más sucinta, pasando por encima de toda anécdota, de toda controversia, de toda distracción, yendo al fondo de la cuestión antes de desmenuzarla, lo más certero, veraz y general que se pueda decir sobre Latinoamerica es que hasta hoy ha sido un fracaso.

Esta afirmación puede parecer escandalosa, pero es una verdad que los latinoamericanos llevamos prendida en la conciencia, que callamos usualmente por dolorosa, pero que traspasa y sale a la luz cada vez que tenemos momentos de sinceridad. Es decir que somos los mismos latinoamericanos quienes calificamos nuestra historia como una frustración. El mayor héroe de América Latina, Bolívar, escribió en 1830: “He mandado veinte años, y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1. La América (Latina) es ingobernable para nosotros; 2. el que sirve una revolución ara en el mar; 3. la única cosa que se puede hacer en América (Latina) es emigrar; 4. este país (la Gran Colombia luego fragmentada entre Colombia, Venezuela y Ecuador), caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos, casi imperceptibles de todos los colores y razas; 5. Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos; 6. si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último período de la América (Latina)”.

En esos seis puntos de Bolívar está condensado en su forma extrema el pesimismo latinoamericano, el extremo juicio adverso de los latinoamericanos sobre nuestra propia sociedad. Pero vale la pena subrayar que por lo menos algunas de las profecías desesperadas de Bolívar se cumplieron al pie de la letra, por lo cual no se las puede atribuir únicamente al estado depresivo de un hombre envejecido, decepcionado y amargado, sino que son apreciaciones en las cuales están presentes toda la agudeza sociológica y toda la visión política del Libertador.

Desde 1830 hasta hoy se acumulan otros datos y otros puntos de referencia, adicionales a los disponibles para Bolívar al formular su juicio sobre el futuro de Latinoamérica:

1. El éxito desmesurado de los EE.UU., en el mismo “Nuevo Mundo” y en el mismo tiempo histórico.

2. La incapacidad de la América Latina para la integración de su población en nacionalidades razonablemente coherentes y cohesivas, de donde esté, si no ausente, por lo menos mitigada la marginalidad social y económica.

3. La impotencia de la América Latina para la acción externa, bélica, económica, política, cultural, etc.; y su correspondiente vulnerabilidad a acciones o influencias extranjeras en cada una de esas áreas.

4. La notoria falta de estabilidad de las formas de gobierno latinoamericanas, salvo las fundadas en el caudillismo y la represión.

5. La ausencia de contribuciones latinoamericanas notables en las ciencias, las letras o las artes (por más que se pueden citar excepciones, que no son sino eso).

6. El crecimiento demográfico desenfrenado, mayor que el de cualquier otra área del planeta.

7. El no sentirse Latinoamérica indispensable, o ni siquiera demasiado necesaria, de manera que en momentos de depresión (o de sinceridad) llegamos a creer que si se llegara a hundir en el océano sin dejar rastro, el resto del mundo no sería más que marginalmente afectado.

Casi siglo y medio después de Bolívar, uno de los primeros intelectuales hispanoamericanos (Carlos Fuentes) podía escribir: “Existe (para la América Latina) una perspectiva mucho más grave: a medida que se agiganta el foso entre el desarrollo geométrico del mundo tecnocrático y el desarrollo aritmético de nuestras sociedades ancilares, Latinoamérica se convierte en un mundo prescindible para el imperialismo. Tradicionalmente hemos sido países explotados. Pronto ni esto seremos: no será necesario explotarnos, porque la tecnología habrá podido -en gran medida lo puede ya- sustituir industrialmente nuestros ofrecimientos mono-productivos. ¿Seremos, entonces, un vasto continente de mendigos? ¿Será la nuestra una mano tendida en espera de los mendrugos de la caridad norteamericana, europea y soviética? ¿Seremos la India del Hemisferio occidental? ¿Será nuestra economía una simple ficción mantenida por pura filantropía?”.

Como el de Bolívar, el pesimismo de Fuentes es insoportable para el amor propio latinoamericano. El mismo Fuentes pasa de esas reflexiones pavorosas al postulado de una acción revolucionaria, una ruptura indispensable para rescatar o crear una identidad latinoamericana menos lamentable, un proyecto modesto, pero propio y viable, que nos permita ser dentro del mundo, si no indispensables o distinguidos por lo menos independientes.

En todo caso, desde Bolívar hasta Carlos Fuentes, todo latinoamericano profundo y sincero ha reconocido, al menos por momentos, el fracaso -hasta ahora- de la América Latina.

Las colectividades humanas, enfrentadas con la realización de que otros formulan proyectos envidiables y los cumplen con éxito, pueden intentar la emulación, o bien el rechazo de los valores implícitos en los proyectos y los éxitos envidiados. También es posible (y este es el caso de América Latina) intentar la emulación, y al no tener el éxito esperado, refugiarse en la mitología como explicación para el fracaso e invocación mágica de un desquite futuro…”

Fuente: Extracto de la Introducción del libro DEL BUEN SALVAJE AL BUEN REVOLUCIONARIO del autor Carlos Rangel

PANORAMA Liberal

Martes 29 Julio 2014

miércoles, 5 de marzo de 2014

Documentos. PUTIN ES UN TIRANO, NO ES UN LÍDER DEMOCRÁTICO. HE AQUÍ POR QUÉ…por Keith Farrell


UN TIRANO CON CUALQUIER OTRO NOMBRE...

Una tendencia preocupante entre algunos liberares y conservadores ha sido la de buscar excusas por las acciones de Vladimir Putin en Ucrania. Disgustados por la intervención occidental y la popularidad de un líder mundial cuya personalidad machista puede ser satirizada en línea, probablemente ha contribuido a alimentar una narrativa simpática del líder ruso y sus acciones en Crimea. Una crítica común a los que se oponen a la intervención rusa en Ucrania es que Putin fue elegido democráticamente. La narrativa se ha vuelto tan alejado de la realidad, es el momento de ponerlo a dormir.

Putin ha sido elegido varias veces en una serie de elecciones tipo canguro. Después de servir como primer ministro entre 1999-2000, Putin fue elegido presidente. Para apaciguar a la desaprobación generalizada de su liderazgo, Putin dejó su colega Dmitri Medvedev a la presidencia en 2008, mientras regresaba a la posición de primer ministro. En 2012, Medvedev permitió que Putin pudiera volver a la presidencia. Independientemente del cargo que tenía en la mano, Putin se ha mantenido en el control de Rusia.

En 2012 Putin regresó a la presidencia en medio de acusaciones de generalizado fraude electoral y masivas protestas. Los manifestantes contra Putin fueron detenidos por la fuerza. Represión dura contra los manifestantes políticos se han convertido en un sello distintivo del régimen de Putin.

En 2009 el abogado Stanislav Markelov y la periodista Anastasia Baburova fueron asesinados a tiros a plena luz del día a sólo un kilómetro del Kremlin. Markelov estaba defendiendo a los chechenos que habían sido tratados brutalmente por las tropas rusas y menospreciados por los medios de comunicación rusos. Baburova fue una periodista crítica de Putin y las políticas rusas hacia los chechenos. Baburova se convirtió en la 15º periodista asesinada desde que comenzó el reinado de Putin. Los asesinatos de opositores políticos de Putin nunca son verdaderamente investigados.

Otra víctima famosa de purga de los medios de comunicación de Putin era Anna Politkovskaya. Una crítica acérrima de Putin y una periodista de renombre internacional, Politkovskaya fue ejecutada a la luz del día en el cumpleaños de Putin en 2006. Su libro La Rusia de Putin, detalla un régimen autoritario y violaciones de los derechos humanos cometidas contra los chechenos en su conflicto con Rusia.

En 2006, otra muerte de alto perfil empañó la imagen del régimen de Putin. Alexander Litvinenko, un ex oficial de inteligencia de Rusia, huyó de la persecución de Rusia y pidió asilo en el Reino Unido. Litvinenko acusó a Putin de pedofilia. Pronto quedó claro que Litvinenko había sido envenenado con una rara forma de plutonio. En su declaración de muerte, Litvinenko tenía un mensaje para Putin: "Usted puede tener éxito en silenciar a un hombre, pero el aullido de protesta de todo el mundo va a resonar, señor Putin, en sus oídos por el resto de su vida. Que Dios te perdone por lo que has hecho, no sólo a mí, sino a la amada Rusia y su pueblo".

Aunque los funcionarios británicos sabían que la inteligencia rusa estaba detrás del asesinato por su fracaso en su intento de extraditar al oficial de inteligencia. Sólo un nombre más en la larga fila de asesinatos que el régimen de Putin nunca ha rendido cuentas.

Putin ha gobernado a través del miedo y la intimidación. Ha dirigido abiertamente al Estado ruso como un instrumento de asesinato político. Se ha encarcelado a manifestantes y presidió las leyes que violan los derechos humanos.

Ha ejercido ese mismo dominio sobre los países vecinos, especialmente en Ucrania. De hecho, Rusia ya ha tomado medidas enérgicas contra medios de comunicación ucranianos independientes.

Putin no es un líder democrático y él no es un hombre del pueblo. 73% de los rusos se oponen a la intervención militar en Ucrania. Puede ser la medida más impopular de Putin hasta la fecha, entre el pueblo ruso. Los estadounidenses deben tener cuidado de no aceptar la propaganda del Kremlin sobre su valor nominal. Las acciones de Putin reflejan su deseo de ampliar el alcance de hierro de Rusia a los ex estados soviéticos, no la intervención benévola de un hombre del pueblo.

Sobre el autor: Keith Farrell es un comentarista político y organizador comunitario. Es un contribuidor frecuente de “La República Libertario” y el fundador y presidente de Spirits of '76, un club de servicio sin fines de lucro dedicada a resolver problemas de la comunidad con esfuerzos voluntarios. Se graduó en la Universidad de Connecticut y tiene una licenciatura en Estudios Americanos y Urbano y Comunidad Estudios.

Fuente: Putin is a tyrant, not a democratic leader. Here's why..., The Libertarian Republic http://thelibertarianrepublic.com/putin-tyrant-democratic-leader

PANORAMA Liberal

Miércoles 5 Febrero 2014

viernes, 28 de febrero de 2014

Documentos. ¿QUÉ ES LA LIBERTAD? por HANNAH ARENDT

"La diferencia decisiva entre las "infinitas improbabilidades", sobre la cual descansa la realidad de nuestra vida en la Tierra, y el carácter milagroso inherente a esos eventos que establece la realidad histórica es que, en el dominio de los asuntos humanos, conocemos al autor de los "milagros". Son los hombres quienes los protagonizan, los hombres quienes por haber recibido el doble don de la libertad y la acción pueden establecer una realidad propia..."
Las fuertes tendencias antipolíticas de la temprana cristiandad son tan familiares que la idea de que un pensador cristiano haya sido el primero en formular las implicaciones políticas de la antigua noción política de la libertad, nos parece casi paradójica.

La única explicación que viene a la mente, es que Agustín era romano tanto como cristiano, y que en esta parte de su trabajo formuló la experiencia política central de la Antigüedad romana, que era que, la libertad como comienzo deviene manifiesta en el acto de fundación. Pero estoy convencida de que esta impresión se modificaría considerablemente si lo dicho por Jesús de Nazareth fuera tomado más seriamente en sus implicaciones filosóficas. Encontramos en estas partes del Nuevo Testamento una extraordinaria comprensión de la libertad, y particularmente del poder inherente a la libertad humana; pero la capacidad humana que corresponde a este poder, que -en palabras del Evangelio- es capaz de remover montañas, no es la voluntad sino la fe. El ejercicio de la fe, en realidad su producto, es lo que el Evangelio llama "milagros", una palabra con diversos significados en el Nuevo Testamento, y por lo tanto difícil de comprender. Podemos soslayar aquí las dificultades y referimos únicamente a aquellos pasajes donde los milagros son claramente, no eventos sobrenaturales, sino sólo lo que todos los milagros, aquellos protagonizados ya sea por hombres o por agentes divinos, deben ser siempre interrupciones de alguna serie natural de eventos, o de algún proceso automático, en cuyo contexto se constituyen como lo totalmente inesperado.

No hay duda de que la vida humana, situada en la Tierra, está rodeada de procesos automáticos —por los procesos naturales de la Tierra, que a su vez, están rodeados de procesos cósmicos, y hasta nosotros mismos somos conducidos por fuerzas similares en tanto somos también parte de la naturaleza orgánica. Más aún, nuestra vida política, a pesar de ser el reino de la acción, también se ubica en el seno de procesos que llamamos históricos y que tienden a convertirse en procesos tan automáticos o naturales como los procesos cósmicos, a pesar de haber sido iniciados por los hombres.

La verdad es que el automatismo es inherente a todos los procesos, más allá de su origen; ésta es la razón por la cual ningún acto singular, ningún evento singular, puede en algún momento y de una vez para siempre, liberar y salvar al hombre, o a una nación, o a la humanidad. Está en la naturaleza de los procesos automáticos a los que está sujeto el hombre, pero en y contra los cuales puede afirmarse a través de la acción, el que estos procesos sólo pueden significar la ruina para la vida humana. Una vez que los procesos producidos por el hombre, los procesos históricos, se han tornado automáticos, se vuelven no menos fatales que el proceso de la vida natural que conduce a nuestro organismo y que, en sus propios términos, esto es, biológicamente, va del ser al no-ser, desde el nacimiento a la muerte. Las ciencias históricas conocen muy bien esos casos de civilizaciones petrificadas y desesperanzadamente en declinación, donde la perdición parece predestinada como una necesidad biológica; y puesto que tales procesos históricos de estancamiento pueden perdurar y arrastrarse por siglos, éstos llegan incluso a ocupar lejos el espacio más amplio en la historia documentada; los períodos de libertad han sido siempre relativamente cortos en la historia de la humanidad.

Lo que usualmente permanece intacto en las épocas de petrificación y ruina predestinada es la facultad de la libertad en sí misma, la pura capacidad de comenzar, que anima a inspira todas las actividades humanas y constituye la fuente oculta de la producción de todas las cosas grandes y bellas.

Pero mientras este origen, permanece oculto, la libertad no es una realidad terrenalmente tangible, esto es, no es política. Es porque el origen de la libertad permanece presente aun cuando la vida política se ha petrificado y la acción política se ha hecho impotente para interrumpir estos procesos automáticos, que la libertad puede ser tan fácilmente confundida con un fenómeno esencialmente no político; en dichas circunstancias, la libertad no es experimentada como un modo de ser con su propia virtud y virtuosidad, sino como un don supremo que sólo el hombre, entre todas las criaturas de la Tierra, parece haber recibido, del cual podemos encontrar rastros y señales en casi todas sus actividades, pero que, sin embargo, se desarrolla plenamente sólo cuando la acción ha creado su propio espacio mundano, donde puede por así decir, salir de su escondite y hacer su aparición.

Cada acto, visto no desde la perspectiva del agente sino del proceso en cuyo entramado ocurre y cuyo automatismo interrumpe, es un "milagro", esto es, algo inesperado. Si es verdad que la acción y el comenzar son esencialmente lo mismo, se sigue que una capacidad para realizar milagros debe estar asimismo dentro del rango de las facultades humanas. Esto suena más extraño de lo que en realidad es. Está en la naturaleza de cada nuevo comienzo el irrumpir en el mundo como una "infinita improbabilidad", pero es precisamente esto "infinitamente improbable" lo que en realidad constituye el tejido de todo lo que llamamos real. Después de todo, nuestra existencia descansa, por así decir, en una cadena de milagros, el llegar a existir de la Tierra, el desarrollo de la vida orgánica en ella, la evolución de la humanidad a partir de las especies animales.

Desde el punto de vista de los procesos en el Universo y en la Naturaleza, y sus probabilidades estadísticamente abrumadoras, la aparición de la existencia de la Tierra a partir de los procesos cósmicos, la formación de la vida orgánica a partir de los procesos inorgánicos, la evolución del hombre, finalmente, a partir de los procesos de la vida orgánica, son todas "infinitas improbabilidades", son "milagros" en el lenguaje cotidiano. Es debido a este componente milagroso presente en la realidad que los eventos, sin importar cuan anticipados estén en el miedo o la esperanza, nos impactan con un shock de sorpresa una vez que han sucedido.

El impacto de un acontecimiento no es nunca completamente explicable, su facultad trasciende en principio toda anticipación. La experiencia que nos dice que los acontecimientos son milagros no es ni arbitraria ni sofisticada es, por el contrario, de lo más natural, en realidad, en la vida cotidiana, es casi un lugar común. Sin esta experiencia corriente, la parte asignada por la religión a los milagros sobrenaturales sería poco menos que incomprensible.

He elegido el ejemplo de los procesos naturales que son interrumpidos por el advenimiento de una "infinita improbabilidad" con el propósito de ilustrar que lo que llamamos real en la experiencia ordinaria ha en general adquirido su existencia a través de coincidencias más extrañas que la ficción. Por supuesto que este ejemplo tiene sus limitaciones y no puede ser aplicado sin más al dominio de los asuntos humanos. Sería pura superstición esperar milagros, "infinitas improbabilidades", en el contexto de procesos automáticos ya sean históricos o políticos, aunque tampoco esto puede ser nunca completamente excluido. La historia, en oposición a la naturaleza, está llena de acontecimientos; aquí el milagro del accidente y de la "infinita improbabilidad" ocurre tan frecuentemente que incluso parece completamente extraño el hecho de hablar de milagros. Pero la razón de esta frecuencia es meramente que los procesos históricos son creados y constantemente interrumpidos por la iniciativa humana, por el initium que el hombre es, en tanto es un ser que actúa. De aquí que no sea en lo más mínimo supersticioso, es más bien un precepto del realismo buscar lo imprevisible y lo impredecible, el estar preparado para el esperar "milagros" en la esfera política. Y cuanto más esté desequilibrada la balanza en favor del desastre, tanto más milagroso aparecerá el acto realizado en libertad; porque es el desastre y no su salvación, lo que siempre ocurre automáticamente y que por lo tanto siempre debe aparecer como irresistible.

Objetivamente, esto es, visto desde afuera y sin tener en cuenta que el hombre es un inicio y un iniciador, la posibilidad de que el futuro sea igual al pasado es siempre abrumadora. No tan abrumadora, por cierto, pero casi, como lo era la posibilidad de que ninguna tierra surgiera nunca de los sucesos cósmicos, de que ninguna vida se desarrollara a partir de los procesos inorgánicos y de que ningún hombre emergiera a partir de la evolución de la vida animal. La diferencia decisiva entre las "infinitas improbabilidades", sobre la cual descansa la realidad de nuestra vida en la Tierra, y el carácter milagroso inherente a esos eventos que establece la realidad histórica es que, en el dominio de los asuntos humanos, conocemos al autor de los "milagros". Son los hombres quienes los protagonizan, los hombres quienes por haber recibido el doble don de la libertad y la acción pueden establecer una realidad propia.

Traducción: Mara Kolesas; Revisión: Claudia Hilb

Autora: Hanna Arendt fue una destacada filósofa de origen judío, autora de Los orígenes del totalitarismo y Eichman en Jerusalen.

PANORAMA Liberal
Viernes 28 Febrero 2014