Translate

sábado, 23 de junio de 2012

NEGOCIOS Codelco, la gran farra del Estado de Chile


Codelco, el gran desperdicio del Estado de Chile, ¿podremos revertirlo? 

Codelco es, probablemente, nuestro mejor ejemplo de que cuando el Estado, es decir, todos, intentamos gestionar una empresa lo haremos de la peor manera posible. Equivale, por cierto, a que nadie la gestione. Es la gran farra del Estado de Chile que se ha conformado con tener una vaca lechera, generadora de flujos, y no una empresa estrella.

Por eso, no es políticamente correcto decir que el Estado de Chile se ha farreado la primera transnacional, que podría haber incrementado la riqueza del país en volúmenes mayores de los que hemos recibido en su larga historia. En cambio, es políticamente correcto decir que Codelco es el “sueldo de Chile” porque nuestros políticos, la mayoría proclives a la ideología socialista, han convencido a la ciudadanía de que tener un sueldito es mejor que invertir y aumentar la riqueza.

A fines de mayo Diego Hernández, presidente ejecutivo de Codelco, sorprendió a muchos con su decisión de renunciar a la mayor empresa del país. Pero lo más llamativo fueron las razones argumentadas para explicar su renuncia.

LA RAZON PRINCIPAL DE LA FARRA DE CODELCO

Se le pregunta a Hernández las razones de su renuncia a Codelco. Contesta, “principalmente, por el desacuerdo sobre cuál es el rol del directorio y cuál es el rol del presidente ejecutivo. Mi visión es que el directorio debe dar la visión de largo plazo, la guía, aprobar la estrategia, los grandes temas y, en el caso particular de Codelco, llevar la relación con el dueño. En cambio, la administración debe presentar las ideas y los programas. Estos deben ser aprobados por el directorio, para que después sean ejecutados. El presidente ejecutivo es quien administra Codelco y sigue la hoja de ruta generada con el directorio, instancia que guía a la empresa. En esa visión, como ejecutivo, puedo contribuir mucho y me siento cómodo, sin que esto signifique pedir cheques en blanco o no tener que rendir cuentas…”

Pero, agrega, “la visión de los miembros del directorio, en cambio, es que ellos deben contribuir, involucrarse y participar mucho más allá en las decisiones de la administración…Haciendo una especie de control de calidad de la administración a lo largo del año. Yo, en ese esquema, no funciono muy bien, por mi personalidad. Me gusta ser el cocinero principal, y no quiero tener a otros cocineros metidos en mi olla…El problema es que se puede quemar la comida…Para tomar las decisiones en muchos de estos temas hay que tener la película completa y no meterse en forma parcial en algunos de los hitos. Porque haya mucha gente contribuyendo no necesariamente hará que el resultado sea mejor…”

Y se le pregunta “¿cuáles son las consecuencias?...Un peor desempeño. El problema efectivo es que el sistema de toma de decisiones se retrase, se complique, y tal vez, para tomarlas, hay que hacer más compromisos que desvían la ruta trazada. Todas estas diferencias de visión las discutimos con el directorio…”.

Además, respecto de la situación con Anglo manifiesta que “a mí, en todo este período, lo que me corresponde es avanzar y cooperar en la estrategia que elija el directorio...”. Pero, en relación a si dejar este tema en manos del directorio vino del gobierno responde que “no me corresponde hacer conjeturas, lo que me corresponde como profesional es seguir las instrucciones y tratar de hacer lo mejor…No decido hacerme a un lado. Lo que pasa, y yo respeto la decisión, es que el directorio decidió tomar desde la judicialización el proceso asociado a la opción de Anglo…”.

¿Cuál es, entonces, la razón principal de la gran farra que nos hemos dado con Codelco?. El Estado de Chile, representado por los sucesivos gobiernos desde el régimen militar hasta hoy, han sido los principales responsables de la pobre gestión de Codelco debido a su permanente intervención en la administración de la compañía para privilegiar intereses políticos y alejándose del propósito central que es  generar riqueza y hacer crecer la compañía.

Algunos dirán “¿Por qué pobre gestión en Codelco?, ¿cómo se puede decir tamaña barbaridad?, ¿estaré leyendo bien?”. Y, claro que es cierto que Codelco es una de las empresas productoras de cobre más importantes a nivel mundial,  con niveles de producción anual superior al millón 700 mil toneladas métricas, lo que se traduce en los últimos años en excedentes por 9 mil 215 millones de dólares para todos los chilenos. Con estos resultados, ¿cómo podemos hablar de pobre gestión?.

En realidad, si revisamos la misión podremos leer que Codelco debe “desplegar en forma responsable y con excelencia, toda su capacidad de negocios mineros y relacionados en Chile y en el mundo, con el propósito de maximizar en el largo plazo su valor económico y su aporte al Estado. Codelco llevará a cabo su misión, enfatizando una organización de alto desempeño, la participación, la innovación creativa y el conocimiento de las personas en permanente desarrollo”.

Y, he aquí el problema. Es imposible que una empresa maximice su valor económico en el largo plazo, y, al mismo tiempo, maximice el aporte al Estado de corto plazo. O uno o lo otro, no ambos al mismo tiempo. Por lo tanto, la misión de Codelco es maximizar el aporte al Estado lo que ha significado que no han maximizado el valor económico a largo plazo de la empresa que debió haberse convertido en la primera transnacional chilena de la historia.

Pero, como nuestras autoridades son elegidas para liderar solo en breves periodos de tiempo, por eso solo insisten en maximizar los aportes de Codelco para diversos fines. Por ejemplo, en el gobierno militar se tomó la decisión de que el 10% de las ventas de la empresa se destinaran a financiar la compra de armamentos por parte de las FFAA.

Es razonable, entonces, que el directorio actual le haya concedido a Diego Hernández autoridad pero no la necesaria responsabilidad para ejercer sus funciones porque es costumbre que sean los directorios de la empresa estatal los que intervengan en la gestión del día a día, generando un cuadro de permanentes crisis y evaluaciones.

¿Cómo podemos esperar que Codelco se proyecte a largo plazo si los gobiernos que la administran tienen objetivos de corto plazo?

Esta es la primera razón de la farra: la presencia de políticos y gobiernos que han utilizado a Codelco como una generosa fuente de ingresos, “el sueldo de Chile”, para financiar sus programas de gobierno de corto plazo.

Además, la lógica de los gobiernos de turno ha permitido que los trabajadores hayan tomado el virtual control de la empresa en una especie de co-gobierno. Algunos trabajadores de Codelco manifiestan que “los ejecutivos de la compañía saben que deben ir solo hasta donde nosotros se lo permitamos..”. Es decir, se consideran a sí mismos como los únicos propietarios del negocio porque “somos nosotros los que nos sacrificamos en estas duras condiciones laborales…”. Por lo tanto, Codelco no pertenece a todos los chilenos, sino a los trabajadores que laboran en ella.

Por supuesto, no estamos en contra de que los trabajadores accedan a un mejor nivel de vida y bienestar, pero, desafortunadamente, en este caso, han fallado los liderazgos portadores de una mirada empresarial para crear riqueza y no solo buenos sueldos. Y este débil escenario, durará hasta que la estupidez socialista vuelva a hacer su ingreso a la escena con el mismo discurso y las mismas letanías nacionalistas absurdas y pasadas de moda.

LA MODERNIZACIÓN DE CODELCO

Codelco no necesita más gobernantes socialistas en la gestión de su empresa y que solo redundan en mirarse el ombligo como una fatal costumbre. Por ejemplo, la débil gestión de Codelco implica que, en la actualidad, solo produce el 28 % de la producción de cobre mundial, mientras que en los ’80 disponía del 95 % de la producción en mano del estado, ¿señal de éxito o fracaso?.

Es una clara señal de fracaso y debilidad empresarial debido a la intervención permanente y flagrante de directorios politizados,  intervenidos y movilizados solo para maximizar los aportes al Estado y al actual sistema, sin interés alguno en el desarrollo de la empresa. Estos socialistas “lamentan que hoy el país solo tenga el 28 % de la producción de cobre mundial cuando antes tenía el 95 % de la producción”. Y creen estos ilusos socialistas que dicho crecimiento es como un proceso automático que podría haberse generado con ellos al mando.

El crecimiento de la producción de cobre se debe a la energía de empresarios privados que han invertido gracias a las posibilidades de obtener ganancias, y no debido a la “justicia social” ni “solidaridad” alguna. Y es lo contrario de lo anterior la principal razón del anquilosamiento de Codelco: la ausencia de liderazgos y una mirada empresarial que permitan el crecimiento sostenido de la mayor empresa de Chile, ¿quién puede estar en contra de que la mayor empresa de Chile siga creciendo, horizontal y verticalmente?.

Sin embargo, debemos reconocer que algunos gobiernos hicieron esfuerzos por drenar la grasa de los compartimentos de la empresa, pero siempre fue una mirada hacia adentro y para reducir costos. Así, para mejorar la eficiencia se enajenaron el puerto de Ventanas de la División Andina,  la termoeléctrica de Tocopilla, la Central Talleres y la Central Eléctrica Coya y Pangal de División El Teniente; se entregaron a los privados las exploraciones de Codelco; en algún momento, se anunció el cierre de la División El Salvador por el término de su vida útil, y se han tercerizado muchas actividades reduciendo la plantilla de casi 30.000 trabajadores a 10.000. Pero, todos estos esfuerzos, bien motivados, requirieron negociaciones y compromisos que significaron cortar los brazos de la compañía y detener su crecimiento y desarrollo futuros.

Por lo tanto, ningún gobierno hizo intentos sostenidos por modernizar Codelco y crear una estrategia de internacionalización que permitiera liderar el mercado del cobre mundial por medio de un proceso de integración vertical y horizontal. Una vez más, la mentalidad socialista nos ha pasado la cuenta, y Codelco sigue siendo una empresa importante pero cada vez más pequeña en términos de volúmenes de ventas; en vez de ser una empresa empresarialmente autónoma es una empresa políticamente amarrada a compromisos con grupos de poder que solo buscan sus propios beneficios como los actuales trabajadores, sus asociaciones gremiales, y los políticos de turno.

Y AHORA HA LLEGADO EL MOMENTO DEL LITIO…

Y, ahora, que el mundo valora el litio como mineral no metálico surgen los políticos socialistas que desean presentar proyectos de reforma de ley de Codelco que amplíen expresamente el giro de la minera estatal a la explotación de sus pertenencias de litio y del derecho preferente a explotar las reservas estatales de este recurso natural. E, incluso, algunos se preguntan “¿para qué hacer un proceso de licitación a privados si tenemos una empresa estatal de clase mundial, que representa la dignidad y el orgullo de los chilenos?. Y que, además, “puede directamente hacerse cargo de un negocio que debe beneficiar ciento por ciento al país y no en un mero porcentaje”. Por cierto, estas últimas afirmaciones son expresiones socialistas muy populistas y empobrecedoras como ya hemos indicado.

¡Peligro…quieren que Codelco participe en el mercado del litio!

Si Codelco fuera una empresa maximizadora de la riqueza nadie podría negarse, pero ya hemos dado suficientes argumentos para establecer que los socialistas solo ven en Codelco una vaca lechera y no una empresa estrella.

Nuestra mentalidad socialista, ampliamente difundida en los medios por políticos y periodistas faltos de preparación y escasos de ideas, nos condena a una permanente pobreza. Y este subdesarrollo mental se convierte en el más empobrecedor de los subdesarrollos.

Adiós Codelco. Bienvenida la farra continuada, ¿tendrá otra oportunidad? 

PANORAMA Liberal
Sábado 23 Junio 2012

1 comentario:

Patricio Lara dijo...

Estimado, deseo recibir sus actualizaciones en mi correo. Muchas gracias.