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lunes, 28 de julio de 2014

Política. ESTADO, DEMOCRACIA, CLASE POLÍTICA Y PROFESIONALISMO.

La política y la democracia ya está harta de los políticos profesionales que las han desprestigiado profundamente...¿podrá la ciudadanía encontrar un sustituto?
¿Qué duda cabe que en estos tiempos se requieren personas entendidas, preparadas y capacitadas para enfrentar los avatares de un entorno dinámico, complejo y caótico?. Esta pregunta es válida, también, en lo referente a la política en dos aspectos: ¿es indispensable tener Estados profesionales?, ¿la democracia requiere políticos profesionales?.

LA IMPORTANCIA DE LOS ESTADOS PROFESIONALES.

Existe una absoluta coincidencia que los Estados modernos requieren personal profesional para funcionar en sus distintos quehaceres. Es decir, los Estados modernos requieren una planta de profesionales de primer nivel que permitan poner en marcha los diferentes proyectos públicos que proponen las administraciones de turno.

Un país moderno tiene un Estado con una planta de profesionales contratados para servir a las administraciones de turno sin distinciones y en forma presta. En general, sabedores que la complejidad del mundo actual requiere simplicidad, los Estados modernos cuentan con pocos ministerios o departamentos (cerca de 15). Cuando llega un nuevo gobierno, solo se deben nombrar los responsables de los cargos políticos (más o menos, 700 cargos) porque la estructura profesional ya existe.

En cambio, un país atrasado tiene un Estado conformado con más de 25 ministerios o similares, y están conformados por tres tipos de trabajadores. En primer lugar, se tiene a los trabajadores de planta que corresponden a las personas contratadas a plazo indefinido, divididos entre titulares, suplentes y subrogantes. En segundo lugar tenemos a los trabajadores a contrata que desempeñan distintas actividades en base a un contrato transitorio y los trabajadores contratados a honorarios por el año. Estos últimos cargos son el botín de cada administración que llega al poder y es el premio a los incondicionales que los apoyaron en el ascenso al poder; no se toman en cuenta ni capacidades ni méritos ni resultados, porque, a fin de cuenta, ¿a quién le importan los resultados que logre esta masa de ineptos si siempre existe la excusa que “no tenemos recursos”?. Así surgen los cientos de asesores de cualquier cosa, los agregados en el exterior de cualquier tema, los cargos de embajadores, etc.

En otras palabras, la manifiesta incompetencia de estos cientos de personas obliga a crear más y más cargos, unidades, departamentos y ministerios con el fin de entregar servicios públicos de mínima calidad. Es un elefantiástico proceso que conduce al crecimiento del aparato estatal y a la contratación de más personal que no redunda en más eficiencia pese a que insisten que de esa manera se solucionarán los problemas…¡Pero, la grasa burocrática nunca soluciona nada sino que crea nuevos problemas!. Crean el ministerio del deporte para que las personas hagan más deporte, crean el ministerio de la mujer para hacer un país de mujeres, y así suma y sigue. El Estado crece de tamaño, mientras los problemas cambian de forma y de signo…

El paso al desarrollo requiere de Estados pequeños, eficientes y profesionales, pero con la mentalidad de nuestra clase política y de nuestros pueblos eso será imposible. Estamos condenados a seguir barriendo la pobreza de nuestras casas y mentes.

Y LA INSENSATEZ DE LOS POLÍTICOS PROFESIONALES.

En todos los países subdesarrollados, la clase política se postra ante el dios que les permite el acceso al poder: la democracia.  Hablan de la democracia y las mayorías como si fueran poseedores de una verdad revelada, pero a ellos eso les importa porque sirve a sus fines…Ellos solo quieren el poder por el poder, para hartarse con el botín fiscal y asegurarse su vida y la de sus familias…Así piensa nuestra ordinaria clase política que sonríe cuando los denominan “honorables”…¿honorables de qué?. Por eso, se han transformado en profesionales de la política para vivir del dinero de los contribuyentes como su único empleo, y cuando lo pierden, muchos de estos se dan cuenta que no están capacitados para obtener su sustento por si mismos en los mercados laborales como lo debe hacer cualquier hijo de vecino…

En general, la clase política y los burócratas que los siguen, viven del dinero de los contribuyentes y su aporte a la sociedad es relativo; hoy, pocas personas le entregan a la clase política la confianza que podrían haberle entregado en el pasado. En esos lejanos años, la política era practicada por aristócratas (por derecho de sangre o del dinero) que tomaban el poder como una extensión de una autoridad natural, y las masas la aceptaban de una manera sumisa.

Hoy, las masas han salido de los oscuros subterráneos y exigen participar en la vida pública; ahora, el poder se obtiene en la medida que seamos obsecuentes con la masa…hay que ofrecerles regalías y pan…hay que ofrecerles circo y entretención…Así, surgió una clase política que hizo de la demagogia, la mentira y la megalomanía un arte para mantener engañadas a las masas de imbéciles que votan por ellos. Y, al mismo tiempo, esta clase política se percató que podía vivir toda su vida en estos cargos si sabía sortear la dinámica social. En consecuencia, en muchos países del mundo las democracias funcionan con una clase política que vive a costa del dinero de los contribuyentes…Vale hacerse algunas preguntas:

¿Realmente la democracia funciona de mejor manera cuando la gestionan políticos profesionales?

¿Necesitamos políticos profesionales para que gestionen de manera eficiente la democracia?

En primer lugar, la democracia se ha transformado en una especie de mercado en el cual los políticos profesionales publicitan sus ofertas y ofrecen sus servicios futuros. El gran problema es la ausencia de información que impide al electorado tomar decisiones informadas, y es la razón, por la cual vemos personas incompetentes ejerciendo cargos que los superan. En la actualidad, la única característica que debe tener un político es poseer un cuero muy duro para enfrentar los ataques y las risas que causan sus extraños comportamientos…Una vez que la clase política se profesionaliza, la democracia y la regla de las mayoría pasa a ser un instrumento para que ellos se eternicen en el poder y se enriquezcan a manos llenas…¿conoce usted un político que no disfrute la vida como potentado?, ¿Cuál ha sido el aporte de estos políticos excepto crear leyes y normas insufribles?. Algunos creen que los políticos profesionales son indispensables para el funcionamiento de las democracias, pero es al revés: la razón del mal funcionamiento de las democracias es la existencia de una clase política profesional que solo vela por sus intereses.

Por lo tanto, en segundo lugar, la política y la democracia tienen mala prensa porque los políticos la usan para sus propios fines. Se supone que deben estar al servicio del pueblo y la sociedad, pero terminan estando al servicio de sus intereses perversos, ¿podría ser de otra manera?.

Finalmente, en tercer lugar, la solución pasa por devolver a la ciudadanía el uso de la democracia. Se deben eliminar los políticos profesionales impidiendo su reelección o su elección en otros cargos con una simple regla: “un ciudadano puede ejercer por una sola vez en su vida un cargo de elección pública”. De esta manera, un ciudadano podrá ejercer un cargo público, tomará las decisiones respectivas y una vez terminado su período volverá a sus actividades habituales. El corolario de esto es que el ciudadano-político sabe que sus decisiones lo podrían afectar cuando vuelva a sus actividades habituales, y se cuidará de no cometer errores…

Hoy, las prisas llevan a los políticos a tomar decisiones de corto plazo que generan problemas peores en el largo plazo….Además, ¿a ellos que les importa si tienen la vida asegurada viviendo con el dinero de los contribuyentes?. Por eso, toman decisiones estúpidas y se enfrascan en discusiones estériles, olvidando que están en esos cargos por el mandato del pueblo y no para engordar como cerdos elegidos por el destino.

Ha llegado el momento de dar un gran paso. La política es un arte noble y debe volver a serlo. Para ello se requiere devolver la práctica de la política y la democracia a los ciudadanos libres y responsables para propiciar la creación de Estados profesionales que no dependan de las administraciones de turno, siempre atentas a devolver favores con el dinero de los contribuyentes, en especial, cuando son manipulados por políticos que viven de la política…

Conviene recordar a Frederic Bastiat cuando alguno vez escribió que “todo el mundo quiere vivir a expensas del Estado. Olvidan que el Estado vive a expensas de todo el mundo…”

PANORAMA Liberal

Lunes 28 Julio 2014

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