Translate

sábado, 26 de marzo de 2016

Opinión EL FIN DEL GOBIERNO DE ALLENDE

El ideario de Allende es la evidencia concreta de la pobreza de ideas de una izquierda solo preocupada de enriquecerse mientras las grandes mayorías viven su pobreza solitaria...Un ideario de verguenza...
Cuando la socialista Bachelet fue rescatada de la ONU por la izquierda nacional -hambrienta de poder y con una gran ausencia de liderazgos internos- para que la representara en las anteriores elecciones presidenciales, llegó con el discurso y la convicción de reponer el ideario de Allende…¿Allende?. Su gobierno solo puede ser recordado por haber sido el peor gobierno de la historia de Chile puesto que destruyó las instituciones, promovió la lucha armada y fue la génesis de un gobierno militar autoritario que repuso el orden a sangre y fuego. No había otra manera en un país convulsionado y sin respeto por las instituciones y en donde se sobrepasaba el Estado de Derecho a cada momento.

¿Cómo no recordar como las hordas de izquierdistas violentaban los negocios para que abrieran sus puertas durante los paros por desabastecimiento?, ¿Cómo no recordar a un tipo como Altamirano llamando a las fuerzas armadas a plegarse a la “horda revolucionaria”?, ¿Cómo no recordar las marchas diarias de encapuchados vociferando por la revolución mientras amenazaban con linchacos y cadenas?, ¿Cómo no recordar los cientos de huelgas estudiantiles y colegios tomados?, ¿Cómo no recordar la estupidez de “los trabajos voluntarios” en todo Chile?, ¿Cómo no recordar la insensatez de la Escuela Nacional Unificada para adoctrinar a la niñez?...¿Cómo no recordar los nefastos días del peor gobierno de la historia?.

Por eso, resulta morboso escuchar a la señora socialista destacar la figura de Allende y “la necesidad de recordar su legado a la hora de pensar en las reformas que América Latina necesita para combatir la desigualdad…”.

El único legado de Allende fue el gobierno militar que una mayoría ciudadana pedía a gritos para ordenar la casa en caos y reencauzar el país en el orden y el progreso. El gran aporte del gobierno militar fue sentar las bases de un modelo económico que permitió a un pequeño llamado Chile asumir el liderazgo en una región sometida por la pobreza de los gobiernos de izquierda…La señora no entiende que para combatir la desigualdad se requieren sociedades libres y abiertas y Allende nos prometía una sociedad cerrada e igualitaria. Claro está, los socialistas no quieren destruir la desigualdad, quieren imponer la igualdad…Es una gran diferencia.

Continuaba Bachelet diciendo que lo considera “un chileno de estatura histórica…médico, ministro de Salud, parlamentario y Presidente de Chile…Fue líder de un pueblo que buscó ser arquitecto de su propia historia. Un chileno que es sinónimo de justicia social buscada con tenacidad democrática inalterable. Me emociona saber que el legado de Allende sigue vigente, tanto en mi país como en países hermanos…Su figura está vigente en esta plaza y en el homenaje permanente del Movimiento por la Salud; en las reformas sociales que nuestros países llevan adelante para consagrar y garantizar el derecho a la salud, reformas imprescindibles para alcanzar sociedades inclusivas y justas…Porque si hay algo que sigue siendo una tarea que nos interpela, es hacer frente a la profunda desigualdad que aún persiste en América Latina, empeño que debemos abordar como lo hubiera querido Allende: construyendo mayorías sociales, profundizando la democracia…Hoy, la Plaza Salvador Allende de San Salvador se reinstala entre las decenas de espacio públicos que, en todo el mundo, llevan el nombre de un chileno que ya no sólo pertenece a su país, porque el mundo lo ha hecho suyo: desde Montevideo hasta Madrid, desde Río hasta Estambul…Esta Plaza nos recuerda, en palabras de Benedetti, que no lograron matar al hombre de la paz”.

Estas son las convicciones y los ideales que mueven a Bachelet y a este gobierno. Miran a Allende con una bovina devoción olvidando que dichos ideales, fracasados por la historia, cayeron tras la caída del Muro de Berlín. Y miran con devoción los años pasados en esas crueles dictaduras comunistas olvidando los principios vitales de la humanidad.

Y conviene recordar. El gobierno de la Unidad Popular fue elegido por una minoría y se presentó con un Programa básico más “Las 40 primeras medidas del Gobierno Popular” con el objetivo de implementar la vía chilena al socialismo, una especie de revolución con sabor a vino tinto y empanadas. Esta revolución tenía dos posibles caminos. Uno, dicen, era el de Allende y algunos de sus asesores que deseaban implementar un tránsito democrático y no violento al socialismo; otros, pensaban en la violencia política, la conversión de las Fuerzas Armadas en las Fuerzas Armadas Populares y el aniquilamiento de todos los opositores. El objetivo de ambos proyectos no era otro que implementar un Estado socialista eliminando todo rastro del Estado burgués; miraban a Cuba y su dictadura como el objetivo a alcanzar…Sin embargo, Allende y sus secuaces olvidaron algo importante: la UP era una fuerza política minoritaria.

El gobierno de la UP nacionalizó y estatizó empresas promoviendo la cogestión o participación de los trabajadores; aceleró la reforma agraria; nacionalizó la banca y el cobre; intentó imponer la Escuela Nacional Unificada para ideologizar a las futuras generaciones…E intentaron pasar el proyecto que creaba tres áreas de propiedad (social, mixta y privada) pero el congreso se opuso tenazmente. Esta intervención de la sociedad y economía produjo los resultados esperados en términos de desabastecimiento de productos y una creciente inflación. El desorden era permanente y los extremistas políticos de la UP (Altamirano, entre ellos) incendiaban al país con discursos violentos y provocadores mientras intentaban controlar las fuerzas armadas (por ejemplo, la Armada); las marchas y contramarchas interrumpían la vida en las ciudades; las tomas y huelgas impedían que los colegios y las empresas cumplieran sus tareas regulares; las colas para comprar productos básicos formaban parte de las ciudades…La violencia ya estaba instalada en el ambiente y Allende no fue capaz de comprender que el socialismo solo podía construirse por la fuerza que es lo que pedían los Altamirano y los Enríquez…A la burguesía había que destruirla y aniquilarla…Esto es lo que pretendían algunos de los socialistas de esos años…

Cuando Bachelet dice que “desea terminar la obra de Allende” da escalofríos porque dicha obra consistía en transformarnos en una dictadura como la cubana o en la Venezuela de hoy. Y Bachelet pretende lo mismo, ¿Cómo es posible que un político amante de su país pretenda destruirlo como lo hizo Chávez con Venezuela y los Castro con Cuba?. Por eso, da escalofríos pensar que la señora Bachelet quiere terminar el proyecto allendista. Es cierto que todos queremos progresar, pero no podemos hacerlo si el Estado asume un rol tan central que minimice la iniciativa privada. Cuando todo pasa por las manos del Estado, significa que todo pasa por las manos de funcionarios y burócratas altamente ideologizados que toman decisiones de corto plazo, sin información adecuada y en base a principios partidarios. Y mientras hacen lo anterior se llenan los bolsillos y se enriquecen con los recursos de todos…

Al mismo tiempo, Allende no puede ser una figura que represente las mejores virtudes de la democracia porque hizo todo lo posible por pasar por encima de las instituciones y del Estado de Derecho; lideró un régimen odioso que usó la violencia verbal y física contra aquellos que pensaban distinto…No es cierto que el discurso de la izquierda allendista haya sido democrático porque pretendió usar la democracia para instaurar la revolución socialista. Mire América Latina y observe como los socialistas iluminados pretenden reelegirse indefinidamente porque se consideran los únicos iluminados capaces de usar el poder. La alternancia en el poder es una condición indispensable para una democracia.

Una vez, Bachelet dijo que “Y quiero decirlo con claridad: no estamos dispuestos a permitir que esa cultura de respeto, de derechos y de paz que hoy reivindicamos, que nos pertenece a todos y todas, sea atropellada, abusada o menospreciada por nadie…”. Sin embargo, en la Araucanía se violan los DDHH de chilenos abusados por una minoría terrorista que no recibe una respuesta adecuada por parte del Estado.

Luego del abrupto final del gobierno de Allende, la izquierda quedó con su proyecto truncado, y en su segundo período la señora socialista creía que –impulsada por su popularidad- podía liderar las reformas empobrecedoras de Allende y así lo ha hecho, para el pesar de una gran mayoría. Sin embargo, nada es gratis y las pésimas reformas, diseñadas de una manera improvisada –como solo ellos saben hacer- han enturbiado el ambiente. Además, su hijo ha aprovechado su apellido para obtener enormes beneficios económicos y la señora solo ha vertido unas pocas lágrimas en la televisión sin hacer nada más…

¡Cuán defraudados están muchos que votaron por ella!...¿Y que hace para mejorar su popularidad?. En los eventos públicos se dedica a baila La Piragua; incluso, el 27 de Febrero que se conmemoraba una aniversario del terremoto…¡también se puso a bailar!.

En resumen, la pretensión de esta señora socialista –de raíces comunistas- es ponerle fin al gobierno de Allende implementando las más nefastas reformas políticas y económicas que nos transformen en un país más barrio, mimetizándonos en la pobreza. Al parecer, nuestra pequeña bolsa de riqueza avergonzaba a los socialistas Da pánico pensar que el éxito de Allende y Bachelet implica vivir como en Cuba o en la Venezuela de hoy.

Esperemos que luego de este segundo gobierno de Bachelet, la izquierda cierre su ideario y permita que el “supuesto legado” de Allende descanse en paz en el museo de los fósiles ideológicos de los cuáles nunca debiera haber salido. Son un triste pasado que jamás olvidaremos…Y, además, esperemos que esta señora no vuelva nunca más.

¿O usted está en desacuerdo?

Panorama LIBERAL
Sábado 26 Marzo 2016

No hay comentarios: