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viernes, 31 de mayo de 2013

El Bufón Liberal. EL LAGARTO MURDOCK Y LOS CHILENOS HIPÓCRITAS DISCRIMINADORES

En Chile somos tontos graves. Y tenemos doble estándar: decimos algo pero hacemos lo contrario.  
El lunes por la noche, agotado de pensar en cómo plantear un tema a mis queridos lectores, se me ocurrió ver la televisión nativa de un país lleno de una fauna de ordinarios, resentidos y discriminadores. Así llegué a un programa de Chilevisión en el cuál una marioneta humorística, el Lagarto Murdock, realizaba una rutina basada en la no discriminación.

Todo marchaba bien y lo que más me hizo pensar fue cuando la citada marioneta manifestaba que “a los niños les regalan conejitos, ositos y perritos pero nadie regala lagartos”. Sin embargo, en medio de esta rutina, la marioneta dijo: “jamás me burlaría de un homosexual...No me río de los negros, me burlo de los racistas…No me río de los judíos…bueno, de los judíos sí, pero ¿qué culpa tienen los judíos de ser mejor combustible que la leña?”.

Y se desató la risa entre todos los asistentes (la mía incluida), aunque algo en mi fuero interno me indicaba que el chiste no causaría mucha gracia en la comunidad judía de gran poder económico y epidermis muy sensible respecto de este tema. Leí después que, en forma inmediata, usaron los medios sociales para que todos denunciaran al chiste, al chistosito, al programa y al canal al Consejo Nacional de Televisión. El twett decía que “las personas q estén en contra d la discrim contra cualquier grupo, religión o etnia que denuncien en CNTV lo ocurrido anoche en #hazmereir (sic)”.

Es cierto, fue un chiste desafortunado pero puso en evidencia dos de las características de los chilenos que es motivo de vergüenza propia: nuestra sempiterna hipocresía y hábitos discriminadores.

PRIMERO: Los chilenos somos unos hipócritas.

La hipocresía es una característica universal de la especie humana, y una de las principales características de la chilenidad. Nuestra capacidad de ser hipócritas es prima hermana del chaqueteo (hablar mal de las personas cuando no están presentes), de la envidia (hablar mal de los éxitos de otros), del resentimiento (sentir malestar mental por los éxitos de otros), y del odio (actuar violentamente contra otros). Así somos y así caminamos por la vida.

Somos una sociedad de hipócritas que miente descaradamente cuando afirma que los “otros” les importan. Veamos algunos ejemplos...

…Los políticos afirman que tienen como vocación dedicarse al “servicio público” pero permanentemente nos muestran que solo les interesa su propio bienestar;

…Los empresarios dicen respetar a sus clientes pero les venden productos vencidos o de mala calidad o no atienden sus reclamos;

…Los estudiantes marchan por las calles para plantear sus demandas pero no les interesa el daño que les hacen a los vecinos;

…Los trabajadores del sector público usan a los más pobres como la excusa perfecta para presionar por alzas salariales y mejoras contractuales…

Y por eso somos hipócritas: decimos una cosa y hacemos otra muy distinta.

SEGUNDO: Los chilenos somos discriminadores

Forma parte de nuestra matriz socio-cultural el burlarnos y ridiculizar a otros; algunos, lo consideran una muestra de nuestra picardía pero en estricto rigor es una muestra de la capacidad que tienen algunos para usar su poder con el fin de abusar de otras personas. Por eso, siempre nos hemos burlado de los “negros”, de los “gordos”, de los “flacos”, de los “pelados”, de los borrachos, de los tiernos, de los gentiles…Por ejemplo, ¿quién no se ha reído cuando alguien se tropieza y cae?, ¿quién no se ha reído cuando alguien se equivoca en público?. Incluso, algunos promueven el ridículo de otros como cuando le ponen en la espalda frases como “patéame”, “escúpeme”, etc.

En una oportunidad, un amigo me comentaba que en cierta reunión de trabajo se le ocurrió decir que había estudiado en un colegio público…A partir de ese momento fue objeto de burlas y discriminado por su procedencia escolar. Me comentaba que antes de eso sus colegas hablaban en público del valor de la educación pública pero en privado la discriminan hipócritamente.

Así somos los chilenos: hipócritas y discriminadores, ¿y ustedes creen que algunos judíos no son hipócritas y discriminadores?.

LO ÚNICO BUENO: ABRIMOS NUESTRO CLÓSET DE MALAS COSTUMBRES

La comunidad judía ha usado su poder económico y su red de contactos para condenar un chiste y a los chistositos con toda la severidad posible. Y está bien. No se puede abusar de la sensibilidad de otros para reírse y pasarla bien pero forma parte de nuestra costumbre el burlarnos de otros, en especial, de los más débiles.

Lo positivo de este episodio es que hemos comenzado a abrir algunos de nuestros clósets para ventilarlos y extraer de ellos la basura y el mal olor; ya no podemos permitir la burla sostenida, los insultos reiterados, la violencia verbal y física, como una manera de relacionarnos.

Solo espero que no salgan los demagogos legisladores pidiendo nuevas leyes para controlar otro aspecto de la dinámica humana. Cada persona debe hacerse responsable de su propio comportamiento.

Permitamos el humor y permitamos a alegría sana; que no nos conviertan en tontos graves y podamos reírnos de nosotros mismos, ¿es muy dificil?.

PANORAMA Liberal

Viernes 31 Mayo 2013

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