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martes, 9 de diciembre de 2008

Friedich von Hayek. Biografia

El paladín del liberalismo a ultranza

El vienés Friedrich August von Hayek (1899-1992) fue un hombre de gran cultura, Nobel de Economía y propagador de las ideas liberales en el siglo XX...
Por Ricardo Crespo (IAE)

Doctor en derecho y en ciencias políticas, Hayek es una de las figuras más destacadas de la escuela austríaca de economía. A lo largo de su carrera, enseñó en universidades de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Austria. En 1974, se le concedió el Premio Nobel, junto al sueco Gunnar Myrdal.

La filosofía social de Hayek se basa en una profunda reacción contra el racionalismo que pretende prever, planear y realizar todos los procesos sociales con perfección. Desde su perspectiva, la razón tiene un rol más humilde y realista. En cambio, tienen gran importancia los instintos, las tradiciones, el aprendizaje y la imitación.

Los instintos porque son parte de la naturaleza, la cual ha demostrado funcionar con mucha exactitud. Las tradiciones y convenciones porque hacen que el comportamiento de las personas sea previsible en un alto grado. El aprendizaje y la imitación porque son los medios que permiten a los hombres ir adoptando las conductas más exitosas y así ir progresando.

Para Hayek, el problema económico no es una cuestión de asignación de los recursos, sino de difusión del conocimiento. No se trata de un conocimiento estadístico centralizable, sino de un sinfín de datos dispersos que poseen fragmentariamente todos quienes participan en el mercado. ¿Cómo hacer que se comuniquen para asegurar el orden social y económico?

El sistema de precios, concretamente, es el mecanismo de transmisión de información por excelencia. Tiene sus imperfecciones. Pero, si fuera invento del hombre, piensa Hayek, sería aclamado como uno de los más grandes triunfos de la mente humana.

La libertad es un requisito fundamental para que el sistema de precios pueda cumplir su función. Hayek apuesta por la libertad, a pesar de posibles errores a los que nos pueda conducir, porque nos brindará más bienes que males sociales.

Cuando existen trabas sobre el mercado, la información que circula es incorrecta. Por lo tanto, los hombres se equivocan en sus actos. Entonces, concluye Hayek, el rol del Estado debe reducirse al mínimo para asegurar la mejor circulación de la información.

Hayek también hizo importantes contribuciones a la filosofía de la ciencia. Desde su perspectiva, el progreso científico depende tanto de esfuerzos sistemáticos como de accidentes afortunados.

Hayek es un gran defensor de "la utilidad del conocimiento inútil". "El intento de hacer que la ciencia apunte deliberadamente al conocimiento útil o, lo que es lo mismo, al conocimiento cuya utilidad futura pueda preverse, es lo mismo que impedir el progreso. El progreso, por su misma naturaleza, no admite planificación".

En efecto, la investigación aplicada reduce las posibilidades de descubrimientos pues obliga al científico a focalizarse excesivamente en un ámbito donde la mejor estrategia es la libertad. Quizás lo entiendan alguna vez los gerentes de I + D de muchas empresas.

Ricardo Crespo
Profesor del IAE, Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral

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