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miércoles, 13 de junio de 2012

POLÍTICA La excusa perfecta para una izquierda antidemocrática.


La excusa perfecta de la izquierda antidemocrática es que violaron sus derechos humanos. Y no trepidan en violar derechos humanos de otros para mostrar su odio y resentimiento...

Debido a la presentación de un video recordatorio del gobierno de Augusto Pinochet en el Teatro Caupolicán, la izquierda antidemocrática mostró su rostro real, lleno de odio y resentimiento, con el fin de impedir que se realizara dicho acto. En otras palabras, deseaban impedir que otras minorías pudieran expresarse según sus propios criterios.

Esta actividad de los partidarios de Pinochet ha permitido mostrar en forma directa,  cómo se comportan estos adalides de la “democracia” con los que no piensan como ellos. Resulta claro que un amplio sector de la izquierda hunde sus raíces y bebe del licor de la intolerancia y el odio cuando los que se están expresando son contrarios a ellos. Se atreven a hablar de que este pequeño grupo de pinochetistas hacía una “apología de la violencia”, mientras ellos insultaban, escupían y golpeaban a personas de la tercera edad; causaban los clásicos destrozos en el entorno; lanzaban piedras y agredían a la fuerza pública que intentaba restaurar el orden. Toda una paradoja: acusan a los otros de ser los responsables de que ellos usen la violencia.

Luego, en los días posteriores, los orgullosos líderes de esta izquierda antidemocrática indicaban que “estaban sorprendidos de ver tanta persona joven”, y se congratulaban por los resultados de esta manifestación. Es lo mismo de siempre: así actúa la izquierda antidemocrática.

Sin embargo, la perla de esta situación fueron las sabrosas expresiones de un político socialista de derecha, Andrés Chadwick, quien manifestó un “profundo arrepentimiento” por haber sido parte de ese gobierno, indicando que “hay una situación de la que me arrepiento, que es la violación brutal a los derechos humanos y tengo un profundo arrepentimiento de haber sido parte de un gobierno donde esos hechos sucedían”.

Lamentablemente, el pasado ya está escrito, y este socialista de derecha, si es verdad lo que dice, sufrirá en su conciencia su falta de carácter. Por supuesto, Camilo Escalona, un rancio socialista de verdad, indicó que “es una afirmación fuerte, categórica, que no admite dudas, en el ámbito que resulta esencial en la política democrática, que es el respeto a la vida y a la dignidad de las personas”.

CABEZAS DE PIEDRA Y TERMOCÉFALOS.

Un amigo me comentaba que en los ’70, a los izquierdistas se les denominada “cabezas de piedra” por su ciego empecinamiento y reiterado lenguaje cargado con palabras demagógicas como “pueblo”, “revolución”, “proletario”, “lucha de clases”, etc. A lo anterior, me decía debemos agregar ahora la de “termocéfalo”, porque son cabezas calientes, rápidas para insultar y escupir. Por eso, la izquierda es por definición, antidemocrática, enemiga de la libertad y violenta. Adoctrinados, desde la más tierna infancia, cargan sus discos duros con un software basado en el uso de la fuerza para aprovechar los espacios democráticos e imponer sus letanías absurdas.

En realidad, cuando Chadwick declaró “sentirse arrepentido” de haber apoyado al gobierno militar de Augusto Pinochet, le entregó a los cabezas de piedra y termocéfalos la excusa perfecta para arremeter en contra del Estado de Derecho. Y, después, ponen los “ojitos en blanco” y declaran ser unas blancas palomas.

LOS RECUERDOS DE UN AMIGO…

El amigo de quién hablo vivió la violencia política de los años ’70 en carne propia; se olía en el ambiente como la izquierda antidemocrática de Carlos Altamirano intentaba penetrar las fuerzas armadas con su ideología; ya no había paz en las calles, todo era desorden; había que hacer cola para comprar pollo, azúcar, y cigarrillos. Y la mayoría observaba como los que tenían el poder lo usaban para su beneficio (¿algo diferente?)…Las marchas y la violencia eran permanente; paros y huelgas a largo de Chile; el congreso condenando al régimen de Allende.

Mi amigo recuerda como acompañaba a su esposa a comprar pollo, y debía bajar la mirada cuando aparecían los “compañeros” que, sin causa alguna, sacaban a alguien de la cola y no le permitían la compra; recuerda el famoso “chancho chino” y el “pan negro”…Muchos recuerdos se le vienen a la mente, y el más llamativo fue cuando Allende llamó a los militares al poder.

Aún recuerda a su concuñado, comunista y autoridad del régimen de Allende: simpático, tranquilo y dicharachero. Además, disponía de bienes impensados en esos años. Cuando invitaba a fiestas en su casa siempre surgían artículos que costaba mucho conseguir en los mercados formales, pero él los tenía.

Después del golpe de Estado, su concuñado se esfumó y desapareció para siempre. Contaba que su cuñada siempre tenía la esperanza de verlo aparecer en cualquier momento…Hasta que supo que había estado en un campo de concentración y la tierra (¿o el mar?) se lo habían tragado para siempre.

A pesar de todo esto, mi amigo estuvo de acuerdo con el golpe de Estado…”Necesitábamos tranquilidad…no podemos vivir en violencia permanente…”. Como prueba de todo esto, para el plebiscito de 1988 me dice que votó “si”, y aún recuerdo una conversación que sostuvimos en una escalera cuando se supieron los resultados…”Hemos perdido una tremenda oportunidad de haber consolidado el sistema político…hemos pasado por tantas cosas y ahora vuelven los mismos de siempre…Nos hemos farreado la oportunidad de haber dado un paso gigantesco, sin ataduras políticas ni políticos…”.

Y me dijo algo que me llamó la atención: “en la familia aceptamos la pérdida del concuñado en forma natural…pero esta situación de los derechos humanos es un lastre que este gobierno y los que lo integraron les costará años superar…¿Por qué lo hicieron?, ¿había necesidad?, ¿Por qué Pinochet se burla del dolor?...Ya vendrán los cabezas de piedra para pasarles la cuenta…”.

Siempre recuerdo esas palabras de mi amigo. “Ya vendrán los cabezas de piedra…”. Y vinieron.

Y estuvieron por 20 años pegados a los vidrios de La Moneda para que los gobiernos concertacionistas les abrieran las puertas y permitieran que los parientes de los desaparecidos se hayan llenado los bolsillos con el dinero de los contribuyentes, mientras continúan con la campaña de odio…

Por supuesto, el tema para ellos es muy rentable; les interesa mantener la herida abierta y ojalá nunca se cierre, porque de esa manera obtienen réditos políticos y económicos. Muchos de estos dirigentes viven cómodamente, algunos jamás han trabajado (¿el dolor les impide trabajar?. Llamativo) y, públicamente, siguen recordando a sus parientes como si recién hubieran fallecido…Al parecer, el tiempo no ha pasado o se han quedado anclados en el pasado o no han madurado o están aprovechando la situación.

Una persona normal, como mi amigo, reconoce que el paso del tiempo cura las heridas y obliga a resignarse por la tragedia de perder a un ser querido. Pero, cuando por las venas circula odio y resentimiento, la intención, públicamente, no es sanar, sino seguir mostrando heridas abiertas. No nos engañemos: son los mismos interesados de siempre que sacan provecho de una situación triste para promover sus letanías y sus doctrinas pasadas de moda.

LA EXCUSA PERFECTA DE LA IZQUIERDA

El régimen militar sepultó los sueños de una izquierda enfermiza que pensaba que podía llegar y mantenerse en el poder por 50 o 100 años como en el régimen soviético o en Cuba. En septiembre de 1973, esas ilusiones se vinieron de golpe al suelo, y los dirigentes más encumbrados pudieron alzar el vuelo y cobijarse en otros regímenes violadores de los derechos humanos, sin contradicción alguna.

En el fondo, los izquierdistas antidemocráticos ven en los partidarios de Pinochet a aquellos que le dieron un gran PLR, y no lo pueden soportar. Y buscan la excusa perfecta: los derechos humanos.

No nos dejamos engañar, sabemos quiénes son, sabemos que quieren, sabemos cómo lucran con el dolor. No los olvidamos.

PANORAMA Liberal
Miércoles 13 Junio 2012

lunes, 11 de junio de 2012

POLÍTICA La democracia de los señores políticos


Para los señores y señoras política de Chile

Desde hace tiempo, la clase política se refiere demagógicamente al sistema electoral vigente como uno de los principales responsables de la crisis de representatividad que vivimos. Sin embargo, paradójicamente, ya no quedan dudas de que el sistema binominal, heredado del régimen militar, se mantiene como tal porque a la clase política, transversalmente, no le interesa modificarlo porque ¿para qué modificar lo que les significa pingues beneficios en términos económicos y acceso al poder?.

Por esta situación, entre otras, se ha deteriorado la credibilidad de la clase política, pero, eso no les importa porque saben que una vez instalados en el poder podrán imponer sus voluntades a las mayorías inertes, ignorantes y que sucumben a las frases demagógicas. Y pese a lo que digan en público, la modificación del sistema binominal no forma parte de la verdadera agenda de la clase política actual debido a los riesgos que dicha modificación podría generar ya sea en el proceso de discusión como en su implementación final.

La elite política es autocomplaciente, y tanto el gobierno como la oposición solo se representan a sí mismos porque no consideran la opinión de la gente. Esta elite política camina, mirando hacia atrás, sembrando de ingobernabilidad a su propio sistema, su propio desprestigio y una probable destrucción porque siempre actúa en función de sus propias creencias o intereses, elevándose por encima de la sociedad como un grupo de semidioses dotados de un nivel de sabiduría superior.

En realidad, la clase política se ha acostumbrado a dictar las normas del juego de la política. En otras palabras, la modificación del sistema binominal, en el mejor de los casos, cambiará a algunos jugadores pero el partido se seguirá jugando con las mismas reglas. Y lo que hay que hacer es cambiar las reglas que han impuesto los políticos en su propio beneficio y sin preocuparse de la ciudadanía, excepto, cuando la invocan en la defensa de sus propios intereses privados. Por ejemplo, no invocan a la ciudadanía cuando se deben subir las dietas, pero la invocan cuando apelan al ingreso mínimo; no invocan a la ciudadanía cuando son sorprendidos en hechos deplorables, pero la invocan cuando sorprenden a otros.

LA TRANSFORMACIÓN DE LA DEMOCRACIA.

Por muchas razones, los políticos no tienen credibilidad porque han creado un sistema político que los pone a ellos en la testera de los cambios cuando la verdadera pregunta es: ¿necesitamos a la clase política para crear un mundo más humano?. Ellos dicen que son indispensables, pero hay muchos que ya están dudando.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LA DEMOCRACIA EN EL PRINCIPIO DE SOLUCIÓN DE TODOS LOS PROBLEMAS. La clase política actual nos hace saber en forma permanente de que ellos –y el sistema actual- son parte de la solución a todos nuestros problemas, pero la verdad es que ellos son la causa más relevante de dichos problemas.

Por eso, han creado la percepción de que todo se puede solucionar en base a nuevas leyes y normas; nuevas instituciones y organismos; etc., que lo único que hacen es crear nuevos y más complejos problemas. Y con eso se amplían las bases del poder del que gozan y del que abusan.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LA DEMOCRACIA EN CUALQUIER COSA MENOS EN UN EJERCICIO DE REPRESENTATIVIDAD. Los seres humanos somos animales políticos porque convivimos y sufrimos en sociedad, por lo que la democracia es el mejor instrumento creado para trasladar las mejoras, discutirlas y generar mejores alternativas de convivencia. El requisito mínimo es que las personas que discutan sean representativas del electorado y esa relación es muy débil en las sociedades actuales.

En estricto rigor, la actual clase política solo se representa a sí mismos y al partido político que los eligió. La ciudadanía solo es una bella excusa para poner los ojos en blanco en público.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LA DEMOCRACIA EN LA DICTADURA DE LAS MAYORÍAS. Los socialistas de todos los partidos han conseguido introducir la percepción de que la democracia de las mayorías genera siempre resultados justos. Es decir, las minorías están obligadas a asumir lo que las mayorías les impongan, sin posibilidad alguna de defensa ni réplica. Este es el fundamento básico en el cual se sostiene la defensa del actual sistema democrático por parte de las personas que abrazan el socialismo.

Todos ellos desean que la democracia sea un instrumento útil para imponer una institucionalidad dirigista destinada a construir el futuro deseado por sus ideólogos.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LA DEMOCRACIA EN UNA REHÉN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS. La democracia se ha convertido en una “fiesta” a la que pueden asistir solo los que los partidos políticos inviten; el resto de la ciudadanía debe observar la “fiesta” desde lejos. El problema radica que en dicha “fiesta” se toman decisiones que afectan, principalmente, a la mayoría que observa de lejos.

Este poder que los partidos políticos se han apropiado, como exclusivos representantes de la ciudadanía, los lleva a la arrogancia y a convertirse en una clase separada y que vive en otro planeta.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN ORGANIZACIONES NO DEMOCRÁTICAS Y OLIGÁRQUICAS. Lo paradójico de la situación es que los actuales políticos ponen los ojos en blanco cuando hablan de “democracia” pero, en la interna, en sus propios partidos, no viven democráticamente y prefieren jugar el juego de las sillas musicales para mantener el control en manos conocidas.

Por supuesto, los políticos actuales recuerdan a la objeción de Robert Michels a la democracia, formulada como la ley de hierro de la oligarquía, y que indica que, mientras más organizada sea una organización, menos democrática será. En otras palabras, la organización, en la forma de los actuales partidos políticos, terminan desnaturalizando a la democracia y transformándola en oligarquía.

Michels indicaba que "quien dice organización dice tendencia a la oligarquía…El mecanismo de la organización invierte completamente la posición del dirigente respecto de la masa. La organización determina la división de todo partido en una minoría que dirige y una mayoría que es dirigida. En cualquier parte, la organización es más fuerte si muestra un grado menor de democracia aplicada". Y concluye afirmando que "la existencia de jefes es un fenómeno congénito a cualquier forma de vida social. No incumbe a la ciencia investigar si esto está bien o mal. Sin embargo, es importante lo mismo para el científico que para el práctico, establecer que cada sistema de jefes es incompatible con los postulados esenciales de la democracia". Así de claro.

LOS POLITICOS HAN TRANSFORMADO EL INMOVILISMO COMO LA MEJOR ESTRATEGIA. Al final de todo, los políticos usan el inmovilismo como la estrategia para culpar al otro bando de no hacer nada. Incluso, algunos se sinceran cuando plantean que la búsqueda de consensos no es más ni menos que “el no hacer nada”.

Lo terrible es que la solución de nuestros problemas pasa por este inmovilismo que construye un futuro vago y difuso; pobre y miserable. De este modo, nadie asume responsabilidades y todo el mundo se hace a un lado, incapaz de enfrentar y asumir los costos políticos de ciertas decisiones.

¿PODREMOS CONSTRUIR UNA VERDADERA DEMOCRACIA?

Los políticos, en especial, socialistas, construyen sistemas e instituciones con el fin de levantar ciudades doradas, imposibles de sostener porque la realidad nos supera con más y mayores problemas. No entienden que debemos volver a sistemas más cercanos y humanos, más pequeños y menos intrincados. Esta no puede ser la época de los megasistemas, sino de los microsistemas, por lo tanto, la ciudadanía debe volver la mirada hacia los demagogos políticos actuales, que construyen esas letanías y sueños imposibles, para indicarles que no podemos seguir así.

PRIMER OBJETIVO: ESTABLECER LA PRIMACÍA DEL INDIVIDUO Y SU PROSPERIDAD. El progreso de la especie humana no puede quedar en las manos de personas que crean organizaciones que velan por sus propios intereses e imponen sus visiones de mundo. Cada individuo es un mundo aparte que debe ser tomado en cuenta.

Los grupos y las organizaciones toman decisiones de políticas que solo les satisfacen a ellos, mientras abandonan a los individuos y sus particulares necesidades; los individuos solo son útiles para validar las políticas que ellos han diseñado, pero se les considera unos incapaces de velar por su propio destino. Por eso crean sistemas complejos que pretenden guiar el progreso humano, que solo ellos pueden manejar, y de ese modo se apropian de poderes cada vez más crecientes para instaurar una dictadura democrática.

La política debe dejar a Maquiavelo y volver al seno materno. No es una tarea fácil.

SEGUNDO OBJETIVO: REDUCIR EL PODER DISCRECIONAL DE LOS POLITICOS. Maquiavelo ha guiado las construcciones políticas de la era moderna, sin contrapesos, y muchos están ya convencidos de que no podemos vivir sin políticos como los actuales. Pero, eso no es necesariamente así.

Debemos darnos cuenta que no necesitamos a los políticos y, menos, a los sistemas intervencionistas que ellos han construido para perpetuarse en el poder, de manera ilegítima, porque nos engañan con ilusiones que jamás cumplirán. La demagogia es su herramienta; su objetivo es mantener el poder para subyugarnos e imponernos condiciones de vida que ellos desean.

En la actualidad, ser “político” es una buena manera de enriquecerse y gozar de niveles de vida que son imposibles de lograr por sus propios medios. Por lo tanto, el primer paso consiste en impedir la reelección indefinida en cargos de elección popular y abrir espacios para que los individuos comunes y corrientes participen y se autorepresenten políticamente porque la tecnología actual lo posibilita. ¿Para qué tener representantes políticos si podemos hablar por nosotros mismos?.

La democracia de los señores políticos solo satisface sus propios fines, y siempre se olvidan de la ciudadanía que los vota cada cuatro años. Debemos avanzar implementando políticas públicas que devuelvan espacios de decisión discrecionales a los mismos individuos. La alternativa es la socialista: seguir implementando sistemas complejos, difíciles de manejar e incontrolables.

PANORAMA Liberal
Domingo 10 Junio 2012

sábado, 9 de junio de 2012

POLÍTICA La miopía del socialismo


Las políticas socialistas nos condenan a la pobreza, como la ha demostrado el Transantiago. Y socialistas como Meo lo siguen considerando un gran proyecto... 
Unos de nuestros lectores, Álvaro, nos indica que “quería mostrarles esta noticia que salió en El Mostrador con los comentarios del progresista MEO y su increíble visión del proyecto socialista llamado transantiago(http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2012/06/06/enriquez-ominami-la-actual-estructura-del-transantiago-ha-fracasado-y-no-tiene-vuelta/)...Lo increible de todo es la cara de palo que tiene este señor de culpar a las empresas privadas por el mal funcionamiento del servicio…”.

El Transantiago es un espléndido ejemplo de un proyecto socialista creado en el gobierno de Lagos e implementado en el gobierno de Bachelet. Por lo tanto, no podemos estar más de acuerdo con lo planteado por Álvaro porque las políticas públicas socialistas son un paso directo y sin escalas hacia la pobreza. Además, gracias al Transantiago, ahora el Metro se ha vuelto insoportable y sus autoridades planean subir las tarifas dado el mayor volumen de pasajeros transportados. ¿Es o no cierto que las políticas socialistas solo generan pobreza?.

LA MIOPE VISION DE LOS SOCIALISTAS

Resulta cada vez más difícil creer que los socialistas tienen buenas intenciones a la vista de los resultados que generan con sus políticas públicas. Algunos, todavía, les tienen fe, y piensan que ellos desean lo mejor para la especie humana, pero muchos más ya están claramente desencantados con la miopía socialista que les permite defender lo indefendible, usando pobres argumentos de una manera demagógica y tendenciosa pero que se oye a los oídos de los incautos e ignorantes como una sesuda justificación. Es el caso del socialista Marco Enríquez-Ominami, también conocido como Meo.

En este caso, Meo se reunió con dirigentes sindicales de los conductores de la red de transporte público para acompañar la condena por las repetidas alzas del sistema de transporte y denunciar presuntos abusos hacia los trabajadores por parte de las empresas operadoras del Transantiago.

Manifestó que “hay que sincerar el hecho que acá hay empresas privadas, que se financian con recursos públicos y a las cuales el Estado es incapaz de demandarle los mínimos estándares de servicio para los ciudadanos que lo usan. Es inconcebible que el Estado le inyecte millones de dólares a un sistema totalmente colapsado como este y parte de ese dinero vaya a constituirse en ganancia para privados, eso no tiene la más mínima lógica…Esto alimenta el círculo vicioso del alto costo y la evasión, que va encareciendo el sistema cada vez más”.

Por su parte, los conductores denuncian el abuso que se hace con ellos porque no tienen baños, trabajan horas extras sin ser remuneradas, y son los que deben dar la cara por el mal servicio y las alzas permanentes.

Otro socialista de la agrupación de Frentes Sociales del Progresismo (¿qué diablos significa Frentes Sociales del Progresismo?) declara que “este sistema enfermo vulnera los derechos y afecta la calidad de vida millones de chilenas y chilenos, que pagan valores desproporcionados por un transporte de mala calidad, ineficiente y del cual más encima unos pocos lucran…La gente de menos recursos necesita un sistema más eficaz y a un costo razonable, los progresistas seguiremos promoviendo un cambio a las reglas que regulan el transporte porque entendemos que los beneficiados destinarán esos recursos que hoy dilapidan en transporte a mejorar directamente su calidad de vida”.

Todos estos socialistas, ¿son o se hacen los miopes?

LAS POLÍTICAS SOCIALISTAS SIEMPRE NOS EMPOBRECEN

No hay ninguna duda: las causas primarias del fracaso del Transantiago provienen del lado de los gobiernos socialistas que lo diseñaron e implementaron. Estos gobiernos crearon un sistema enfermo que vulnera los derechos y afectan la calidad de vida de millones de chilenas y chilenos, que pagan valores desproporcionados por un transporte de mala calidad, ineficiente y del cual más encima unos pocos lucran…Resulta increíble que los socialistas implementen un proyecto que hace sufrir a la gente de menos recursos que necesitan un sistema más eficaz y a un costo razonable. Y no aprenden, porque siguen promoviendo profundizar este proyecto fracasado por medio de más cambios a las reglas que regulan el transporte.

¡Y lo anterior lo dicen los socialistas que son los que diseñaron y aplaudieron el surgimiento de este sistema de transporte público!

Sin embargo, la miopía de Meo es evidente al utilizar el argumento clásico de un buen socialista: el afán de lucro privado. Para un socialista “sincero” como él, los culpables son las empresas privadas, financiadas con recursos públicos, y a las cuales el Estado es incapaz de demandarle los mínimos estándares de servicio para los ciudadanos que lo usan. Para este socialista, es inconcebible que el Estado les traspase millones de dólares a un sistema totalmente colapsado como este.

¡Por supuesto que es inconcebible que los socialistas hayan diseñado este esperpento!

Pero, la culpa primaria no la tienen las empresas privadas que han participado de esta locura torpemente diseñada e implementada, sino de la arrogancia intelectual de aquellos que creen que todo lo pueden controlar sentados en un cómodo escritorio en un tercer piso: eliminaron un sistema de transporte, que tenía problemas, pero que cumplía su fin; eliminaron de golpe y porrazo a cientos de pequeños empresarios del transporte que habían adquirido la experiencia y conocimiento del mercado, y le entregaron el poder a grandes empresas del transporte nacionales y extranjeras; pusieron un marcha un proyecto incompleto y sin una prueba previa; firmaron contratos desventajosos para el fisco y que no eran un estímulo adecuado para ofrecer un buen servicio; no tenían implementados los paraderos en los plazos adecuados; no estaban habilitados los corredores exclusivos; no verificaron que el software requerido estuviera funcionando y operativo, etc. Y con todo esto en contra, basados en puro entusiasmo, pusieron en marcha este esperpento.

Una empresa privada, en mercados competitivos, actúa para ofrecer los mejores productos y servicios porque la competencia es la llave maestra para ello. Pero, en mercados monopólicos, como el del transporte, si se desea hacer competir, ex-ante, a las mejores empresas privadas se requiere fijar las condiciones del servicio con claridad y precisión.

Por eso, ¿cómo explicar a un torpe miope ideológico como Meo que el causante de este fiasco llamado Transantiago no es otro que el Estado liderado por socialistas?. Sin embargo, él culpa a los privados por su afán de lucro porque es la explicación más lógica y sencilla que lleva a la derivada siguiente: estatizar todo el sistema de transporte para empobrecernos aún más.

El culpable de la tragedia llamada Transantiago son los socialistas que mantienen en sus genes la ilusión de crear una sociedad ideal y perfecta, en la que el ser humano se interrelacione en paz, armonía e igualdad; una sociedad perfecta que se crearía mediante el voluntarismo y ultra racionalismo; una sociedad que condene el lucro; una sociedad  que acabe con las injusticias y desigualdades sociales; una sociedad que se base en la solidaridad, el cooperativismo, la filantropía y el amor fraternal. Solo buenas intenciones.

Y el camino al infierno, está empedrado con los cráneos de los que sufrieron en carne propia las buenas intenciones de los regímenes socialistas.

PANORAMA Liberal
Sábado 9 Junio 2012

jueves, 7 de junio de 2012

CULTURA Invictus de William Ernest Henley


William Ernest Henley, una vida bien vivida como invictus

En este sitio siempre privilegiaremos al individuo por sobre el grupo porque, al final, son los individuos los que marcan las diferencias y transforman las sociedades y los países para hacerlos más humanos y gratos de vivir. Los otros, los que consideran que las apetencias grupales deben estar por encima de las preferencias individuales, en algún momento, terminan aplastando la iniciativa individual. Y, una vez aplastado el individuo, solo queda la gris mirada de un grupo vacío.

En esta oportunidad, presentamos un poema denominado “Invictus”, y que fue escrito por el poeta inglés William Ernest Henley, nacido en 1849. La infancia de nuestro poeta fue compleja pues sufría de tuberculosis lo que debilitó sus huesos de modo tal que, a los 12 años, debió soportar la amputación de su pierna izquierda por debajo de la rodilla. Solo recordar que en aquellos años, las operaciones se realizaban en carne viva.

Sin embargo, este tormento en un hombre tan joven, le hizo mirar la vida con mejor humor y energía. Por eso, los que le conocieron lo recordaban como un hombre alegre, brillante, inteligente, barba rojiza y una gran risa contagiosa. Cómo siempre estaba acompañado de su fiel muleta, el mito sostiene que uno de sus amigos literarios, Robert Louis Stevenson, se inspiró en Henley para su personaje Long John Silver, el marino con pata de palo de su célebre “La isla del tesoro”.

Por su naturaleza enfermiza, la mayor parte de su vida transcurrió en centros de salud y hospitales, mientras intentaba ganarse la vida como periodista. Falleció a los 53 años y fue enterrado en el mismo cementerio que su hija que, se dice, fue la niña que inspiró a J. M. Barrie para el personaje Wendy.

El citado poema “Invictus” fue escrito por W.E.Henley en 1875 y publicado trece años después, en un libro de versos, sin título, agrupado con otros poemas. El título en latín “Invictus” fue agregado en una recopilación de poemas de Oxford por Arthur Quiller-Couch recién en 1900. Henley escribió el poema en una cama de hospital, en esos oscuros tiempos en los que se debatía contra la amenaza de una nueva amputación para salvar su vida.

Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma

Saludamos a los amos de su propio destino y capitanes de sus almas, y les pedimos que mantengan el camino, sigan esforzándose para hacer de nuestras sociedades un mejor lugar en el cual vivir.

PANORAMA Liberal
Jueves 7 Junio 2012

miércoles, 6 de junio de 2012

ECONOMIA Ludwig Erhard Recargado. El Caso de Chile


Ludwig Erhard, autor de Bienestar Para Todos, y responsable del milagro económico alemán. Acá presentamos el texto completo de nuestra ponencia.

PRIMERA PARTE: ¿Cómo hacer que la prosperidad llegue a la mayor cantidad posible de chilenos?

El 5 de mayo de 1977 fallece en la ciudad de Bonn, Alemania, el ilustre político y economista Ludwig Erhard, autor directo del milagro económico alemán. Han pasado 35 años, y con toda probabilidad esa fecha pasa desapercibida en gran parte de mundo y en nuestro país puesto que este distinguido estudioso es un ilustre desconocido para la élite y con mayor razón, para la gran masa.

El milagro económico alemán hace referencia a la sorprendente y rápida recuperación de la economía de Alemania Occidental después de la debacle causada por la Segunda Guerra Mundial. Devastada por la guerra, ocupada militarmente, sus fábricas destruidas y millones de refugiados, la tarea de reconstruir y estabilizar Alemania no era tarea fácil para los gobiernos de la época.

Junto con el esfuerzo del pueblo alemán y las políticas lideradas por Erhard como la estabilización de la moneda, incentivos adecuados a la libre competencia, abolición de controles estatales y orientación hacia un estado subsidiario, se logró revertir de manera significativa la situación económica lo que permitió en pocos años que volvieran a liderar la economía europea. A partir de ese momento, su ejemplo trataría de ser imitado en muchos otros países durante las siguientes décadas.

Ludwig Erhard recargado: bienestar para todos

En su libro “Bienestar para todos”, Erhard planteaba que “debemos evitar que cobren de nuevo vida las tradicionales ideas de la izquierda respecto a la distribución del ingreso y que plantean que de la pobreza se sale aumentando los impuestos y redistribuyendo el ingreso…Se debe realizar una constitución económica capaz de llevar a la prosperidad a capas de nuestro pueblo cada vez más numerosas y amplias…El poder general de adquisición debe estar vastamente repartido entre todas las capas…”.

Y la única manera de alcanzar la prosperidad es por medio de la competencia que puede hacer que el progreso económico llegue a todas las personas en sus roles de consumidor y como factor de producción. Por medio de la competencia, será posible elevar la productividad y socializar los beneficios de la mayor producción, manteniendo despierto el afán de rendimiento personal.

La mayor competencia en todas las áreas provocará aumentos de la productividad, salarios crecientes e incremento del consumo. Un ciclo virtuoso.

Por lo tanto, la clave para este éxito es defender la libre competencia en todos los mercados. Algunos empresarios argumentan que las tendencias evolutivas de la economía (por ejemplo, la búsqueda de las economías de escala) los autorizan a buscar alianzas entre empresas en la forma de carteles y monopolios, pero esto debe impedirse a toda costa porque incrementa la concentración y se reduce la competencia.

Mientras tanto, la izquierda dogmática nos quiere hacer creer que dicho incremento transversal del ingreso se puede lograr incrementando los impuestos a los empresarios y empresas con mayor nivel de utilidad…¿Con que fin?. Para mantener el status quo del capitalismo estatal, el neo-socialismo.

¿A qué viene todo esto?

Mientras Erhard condujo una Alemania destruida de vuelta al podio económico en muy pocos años, nosotros en Chile llevamos 212 años de independencia y aún no podemos dar el salto definitivo hacia el desarrollo expresado en aumentos de prosperidad y poder de compra de las grandes mayorías en nuestra sociedad. En palabras de un querido amigo: “todavía, nosotros, no hemos pelado ni media papa”.

Aún mantenemos la tendencia de que siempre pareciera que progresan algunos pocos chilenos, pero la gran masa continúa sumida en empleos de baja calidad, con bajos salarios, que solo les permite vivir en el corto plazo y por esa razón, no tener capacidad de ahorro. Por lo anterior, resulta útil examinar nuestra experiencia mirando el legado de Erhard.

Exceptuando a los demagogos de cualquier color político, a nadie pareciera importarle la situación de la gran masa y parece que a ella tampoco, pues continúan votando por los mismos políticos ineptos de siempre que les ofrecen las mismas recetas trilladas. Ya no resulta una novedad las promesas constantes por parte de políticos de todos los colores con el fin de ofrecernos sus propios milagros económicos, pero lastimosamente, solo en el papel mientras muy pocos se enriquecen.

Algunos de estos demagogos estiman que el año 2030 seremos un país desarrollado; otros demagogos, el 2018, y así suma y sigue. Mientras tanto, la economía real se dirige hacia su curso natural: un débil crecimiento rogando que los ciclos económicos internacionales nos sean benignos, respecto de los precios de nuestras materias primas.

Pecando de pesimismo, podemos decir que difícilmente Chile alcanzará el estándar de desarrollado en las próximas décadas, especialmente, por la carencia del capital humano en la cantidad y calidad que se requiere, pero también por el nivel de concentración de nuestra economía que limita la libre competencia.

No es una señal de desarrollo tener multimillonarios como los Angelini, Luksic o los Paulmann, si no al contrario, ¿por qué son tan pocos?, ¿por qué no tenemos una base amplia de millonarios en múltiples áreas?. Todos debemos reconocer que es preferible tener 10.000 millonarios a tener un multimillonario, pero ¿por qué no lo logramos?.

Algunos de nuestros exitosos millonarios han alcanzado su riqueza en base a ingenio, esfuerzo y constancia, pero, especialmente, porque han participado activamente en la minería, pesca y el comercio, aprovechando para sí los cambios de los ciclos de las materias primas y los vaivenes políticos. Y en estas áreas han construido posiciones financieras tan sólidas que les han permitido crecer a otros mercados e industrias como la banca, el retail e ingresado a otros países.

Un síntoma de nuestro problema es que tenemos muy pocos millonarios, y una de las hipótesis de ello es la ausencia de competencia en muchos mercados, y la concentrada demanda interna…

SEGUNDA PARTE: ¿Por qué nuestra matriz social, económica y productiva nos lleva al Modelo Económico de Bajo Costo?

En Chile tenemos muy pocos millonarios. Y la hipótesis es la siguiente: no tenemos mercados con altos niveles de competencia, es decir, tenemos mercados muy oligopólicos y concentrados, lo que genera una concentración de la riqueza y por lo tanto, una concentrada demanda interna.

Las características de nuestra economía

Las noticias parecen ser auspiciosas para la economía chilena puesto que el precio de la celulosa, el aumento del consumo y la reconstrucción debida al terremoto impulsarán los resultados de las empresas en el primer trimestre de este año. En otras palabras, y según las proyecciones de los expertos, las más importantes sociedades anónimas nacionales registrarán sólidos resultados en el primer trimestre, aunque levemente más acotados que los de 2010.

Estamos en presencia del renacer de nuestra economía y que se expresa en un boom de la celulosa con exportaciones que llegan a más de 15% respecto del año anterior; las compras del retail ascendieron a 28% en enero-marzo frente a igual lapso de 2010, con US$ 3.602 millones; el Cobre se mantiene en valores históricos y ya se habla de superávit para este año en las arcas fiscales; el tráfico de pasajeros ha crecido a un 35,5% en el primer trimestre y a nivel doméstico la cifra subió a 43,9%; suben las ventas de bebidas y las ventas del sector crecieron un 4,7% respecto del mismo período de 2010; se disparan las colocaciones de autos elevándose en un 47,6% la venta de vehículos livianos el primer trimestre de 2011, respecto de igual período del año anterior.

Lo anterior es positivo pero no podemos engañarnos permanentemente. Nuestro comportamiento económico no resiste un análisis serio puesto que estamos viendo un efecto crecimiento de la demanda propio de sectores ya maduros, y muy poco innovadores (sin olvidar, que nos estamos recuperando de un evento catastrófico). Exportamos commodities (celulosa, salmones, cobre, frutas, etc.) sujetos al ciclo económico internacional y con variables fuera de nuestro control, transándolos internacionalmente al precio corriente en esos mercados. A su vez, importamos vehículos y tecnología en permanente desarrollo y de alto costo. Finalmente, el sector servicios de nuestra economía se mueve en función del crecimiento de la demanda interna.

Nada nuevo bajo el sol, y por eso siempre continuaremos expuestos al ciclo económico internacional y nos congratularemos cuando una crisis solo nos deje arrodillados.

Nuestra matriz económica y productiva

Seguimos siendo especialistas en la producción de commodities y productos de muy bajo valor agregado y que tienen la desagradable característica de depender del ciclo de los mercados. Chile no es líder en ningún sector económico, ni siquiera en cobre. Y cuando ha querido serlo, lo ha intentado en sectores de bajo valor agregado en los cuáles existe una alta competencia internacional que se defiende fieramente ante cualquier intruso con algunas ventajas.

E internamente, las empresas más importantes provienen del comercio y de las ventas masivas de productos. Hablamos de la banca, del retail y sus proveedores. En otra oportunidad, daremos una mirada al singular comportamiento de la banca que genera importantes utilidades mientras todos están en crisis y casi arrodillados, ¿habrán encontrado la piedra filosofal?. Pero, claro, eso cuesta creerlo y la respuesta es más que evidente. Pero, no nos adelantemos. Antes, conviene mirar hacia atrás y observar el desarrollo económico de Chile en el pasado para encontrar algunas razones básicas del porqué de nuestra actual matriz económica y productiva.

Durante el siglo XVII, Chile fue una simple gobernación del imperio español que tuvo que lidiar con el sistema de monopolio comercial que limitaba el intercambio con otros países y regiones. Así, Chile solo  mantenía contactos comerciales con los virreinatos del Perú, del Río de la Plata y por cierto, con la metrópolis. La economía colonial chilena se basaba en la minería, agricultura, ganadería y el comercio.

Minería. Los españoles llegaron al territorio con la esperanza de enriquecerse a manos llenas. Y muy pronto comprendieron que aquí no estaba El Dorado puesto que el oro era poco abundante y los medios de extracción demasiado imperfectos para hacer rendir las minas a lo que había que agregar, la falta de operarios competentes. Además, los yacimientos de plata también tenían bajos rendimientos.

Así, el cobre fue el único metal que, por su abundancia y fácil explotación, se aprovechó en escala más considerable. Desde Aconcagua hasta Copiapó se le hallaba en casi todos los cerros, y como en el Perú  y en España se empleaba en la fabricación de cañones, campanas y otros artefactos, su extracción para exportarlo a esos países constituyó un buen negocio.

Agricultura y Ganadería. Se creía que la minería era la clave para enriquecerse, pero la pobreza del territorio llevó a que la mayoría de los habitantes se dedicaran a la agricultura y la ganadería tanto para obtener alimentos para la población como exportar los excedentes a Europa y otras zonas.

Los españoles explotaban grandes extensiones de ricas tierras, las haciendas, que muchas veces eran donaciones del monarca. Al comienzo de la Colonia los grandes propietarios hacían trabajar sus tierras a grupos de indígenas recibidos en encomienda, a quienes supuestamente debían proteger y educar cristianamente, a cambio de tributos y trabajo gratuito.

Cuando a mediados del siglo XVI se suprimió la encomienda y se prohibió la esclavitud de los indios, los propietarios obtenían trabajadores por salarios muy bajos surgiendo el inquilinaje.

Se cultivaban con especial esmero la vid, el trigo, el maíz, la papa, el cáñamo, árboles frutales, arveja, lenteja, garbanzo, hortalizas. Y los territorios fértiles estaban desde La Serena, Aconcagua, los valles centrales, el sur.

La actividad ganadera se centró en las Estancias, donde los animales pastaban en completa libertad. Una vez al año eran conducidos a corrales, faena conocida como rodeo, a fin de marcarlos y determinar cuáles serían sacrificados. De ellos se aprovechaban los cueros, sebo y grasa. La carne que no era convertida en charqui se quemaba. De las ovejas aprovechaban la lana y el cuero; de las cabras, el cordobán. Todos aquellos derivados no perecibles de la ganadería eran comerciados localmente y exportados hacia el Perú.

Comercio. Las actividades comerciales importantes, en especial las que se realizaban con el exterior, estaban controladas por comerciantes españoles y eran vigiladas por los funcionarios de la monarquía para el respectivo cobro de los impuestos coloniales. Además, los negocios con el exterior tenían que hacerse con la intervención de España reservándose el imperio español la prerrogativa de vender ciertos artículos de su conveniencia.

Chile exportaba al virreinato del Perú, trigo, cobre, frutas secas, vinos, grasas, charqui, harina y sebo e importaba, armas, objetos de vestido, arroz y azúcar principalmente a muy alto precio. Por ejemplo, algunos plantean que esos eran los tiempos en que un vestido de seda o una capa española se trasmitían de generación en generación, de padres hasta biznietos, como una casa o hacienda.

Este desarrollo mercantil era propiciado por una mejora en los medios de transporte como las carretas tiradas por bueyes, y la construcción de nuevos caminos. Pese a las trabas y restricciones, el comercio permitió el surgimiento de pequeñas industrias coloniales como las herrerías y las hilanderías. Por ejemplo, las alfombras y mantas de Chillán y Concepción; los fabricantes de muebles; la alfarería de greda tomó gran importancia; la curtiduría, la molinería, etc..

Nuestra estructura social

Es decir, muestra matriz económica productiva de la época de la colonia es exactamente la misma de esta primera década del siglo XXI. Han pasado más de 400 años y en este ámbito, nada es nuevo bajo el sol. Y esta matriz se sustenta en una cierta estructura social que, permanece incólume, desde los tiempos de la colonia.

Estructura social colonial.
·       Clase Alta: Españoles. Eran el grupo minoritario de la sociedad colonial, pero dominante de la aristocracia. Ocupaban los más importantes cargos públicos y del ejército.
·       Clase Media-Alta: Criollos aristócratas. Eran los descendientes de los españoles, y también formaban parte de la aristocracia, y su origen era castellano y vasco. Eran los dueños de las tierras y dominaban la mayoría de las actividades productivas. Algunos integrantes de este grupo con fuerte poder socio-económico, pero no político, lograban ocupar cargos públicos, pero de mediana o poca importancia.
·       Clase Media: Criollos pobres. Debajo de la aristocracia se encontraba una clase social de origen español, de origen andaluz y extremeño.
·       Clase Baja: Pueblo llano. Son el grueso de la población colonial y corresponden a mestizos que trabajaban como artesanos, militares de bajo rango, pequeños comerciantes y mano de obra a través del inquilinaje; eran libres pero no participaban en actividades políticas ni administrativas. Además, en este grupo se encontraban los indígenas, indios o naturales que eran considerados menores de edad, por lo que existía una legislación que los protegía.
·       Clase Pobre: Esclavos negros. Es el último grupo en la escala social, y que se encargaban de los trabajos domésticos.

Y demos ahora una rápida mira a nuestra estructura social actual, por lo demás muy característica.

Estructura social actual:
·       Grupo AB, Clase Alta: Corresponden a 35 mil familias, menos del 1% de la población, entre un 10 y 15% del grupo ABC1. Con ingreso familiar mensual sobre los 8 millones (apróx. US$ 20.000). Pueden darse todos los lujos y gozan de todas las comodidades de la vida moderna. Son empresarios, industriales, agricultores, directores de empresas, y por lo general tienen múltiples rentas. Muchos de ellos son profesionales con varios años en el ejercicio de la profesión como ejecutivos, comerciantes, funcionarios de organismos internacionales, diplomáticos, políticos, etc.
·       Clase C1, Clase Media Alta: Corresponden al 6% de la población chilena (260 mil familias) y 10% en Santiago (150 mil familias). Tienen un ingreso familiar mensual promedio de 3 millones (US$ 7.000). Cubren todas sus necesidades sin problemas y gozan de casi todos los adelantos de la vida moderna. Son profesionales universitarios, ejecutivos, industriales medios, empresarios, comerciantes, agricultores, empleados de alto nivel, médicos, abogados, ingenieros civiles y comerciales. Muchos han realizado cursos de postgrado, ya sea en Chile o en el extranjero.
·       Clase C2, Clase Media: Son el nivel medio de la población correspondiente a un 15% de la población chilena (630 mil familias), 20% en Santiago (300 mil familias). Tienen un ingreso familiar mensual promedio de 1 millón (US$ 2.500). Pueden cubrir sus necesidades de alimentación, vestuario, vivienda y educación. Generalmente su capacidad de ahorro es escasa. Son profesionales jóvenes, contadores, ejecutivos de nivel medio, técnicos, pequeños industriales, comerciantes de nivel medio, vendedores.
·       Clase C3, Clase Media Baja: Son el nivel medio bajo de la población correspondiente a un 21% de la población chilena (900 mil familias), 25% en Santiago (370 mil familias). Tienen un ingreso familiar mensual promedio de 600 mil (US$ 1.400). Cubren sus necesidades de alimentación y vestuario. La vivienda es buscada con esfuerzo, y la educación es generalmente en establecimientos subvencionados por el Estado. Son empleados públicos y privados sin rango o categoría, profesores, obreros especializados, artesanos, comerciantes menores, vendedores, choferes, técnicos. Educación secundaria completa y muy pocos con nivel de estudios superior.
·       Clase D, Clase Baja: Corresponden al 37% de la población chilena (1.5 millones de familias), 35% en Santiago (520 mil familias). Tienen un ingreso familiar mensual promedio de 300 mil (US$ 750). Hogares que dependen del aporte de sólo un miembro de la familia y recurren a todos los apoyos estatales en vivienda, salud y educación. Si bien de ingresos bajos, su gran número los pone en el foco como consumidores. Son obreros en general, feriantes, trabajadoras manuales, algunos empleados de bajo nivel, juniors, mensajeros, aseadores. En caso de ser el jefe de hogar la mujer puede ser empleada doméstica, lavandera, costurera, etc.
·       Clase E, Pobres: Corresponden al 20% de la población chilena (850 mil familias), 10% en Santiago (150 mil familias). Tienen un ingreso familiar mensual promedio de 90 mil (US$ 200). Generalmente son ingresos ocasionales o subsidios directos del Estado. No alcanzan a cubrir sus necesidades básicas y dependen de la ayuda de terceros o del Estado. Por su bajo poder adquisitivo, excepcionalmente se consideran en estudios de mercado. Tienen trabajos ocasionales, «pololos» y son cuidadores de autos, cargadores, cartoneros.

¿Qué podemos concluir luego de examinar ambas estructuras?. En primer lugar, la estructura social ha permanecido intacta desde hace más de 400 años. La clase dominante de ayer, los españoles, ha sido suplantada por otra clase dominante de enorme peso político y económico, los ABC1.

En segundo lugar, podemos apreciar que el grupo socioeconómico ABC1, correspondiente a un 7% de la población, posee los recursos para demandar los productos y servicios presentes en la vida moderna, debido a sus altos ingresos producto de que son los dueños de los medios de producción o son importantes ejecutivos.

En tercer lugar, el 93% restante de la población chilena debe batallar para acceder a las distintas ofertas principalmente por medio del endeudamiento.

Es decir, mantenemos una estructura social que reproduce fielmente la propiedad de los medios de producción. Y este proceso se ha generado endógenamente, como luego veremos, ayudado por las políticas gubernamentales que en vez de apoyar a los estratos de menor nivel, aumentando las oportunidades, apoya la concentración del poder económico en muy pocas manos mediante leyes que logran lo contrario de lo que dice.

Es el capitalismo de estado. Es este contexto, el que permite que las letanías izquierdistas sean escuchadas por la masa que escucha a los demagogos y resiente a aquellos que le dicen la verdad.

El Modelo de Bajo Costo

Al final, el modelo que nos domina es un modelo de bajo costo. Un 7% de chilenos puede acceder a los bienes y servicios de alta calidad y alto precio, mientras que el 93% restante solo puede acceder a bienes y servicios de bajo precio debido a sus bajos ingresos. Y así se genera un proceso endógeno perverso: si la mayoría de las personas en una sociedad tienen bajos ingresos demandarán productos de bajo precio; las empresas contratarán los factores de producción de más bajo costo, lo que incluye el RRHH, pagando bajos salarios.

Los expertos plantean que lo peor que puede hacer una empresa es practicar la estrategia de liderazgo en costos, y para un país el consejo es el mismo, ¿podremos desarrollarnos basados en un modelo de bajo costo?.

TERCERA PARTE: ¿En qué consiste nuestro Modelo Económico de Bajo Costo?

En los puntos anteriores hemos esbozado nuestra tesis: dada la concentración de la demanda interna, los proveedores están obligados a atender a la demanda masiva de bajos ingresos, con productos y servicios masivos y de bajo costo.

Es decir, nuestras empresas se han vuelto expertas en la estrategia de bajos costos (la peor de las estrategias), lo que les obliga a mantener bajos salarios para rentabilizar sus operaciones.

Nuestro modelo económico: el de bajo costo

El mundo está girando a una velocidad tal que aquellos que estamos situados en la periferia ya no podemos seguir. Mientras gran parte de la gente subsiste consumiendo los bienes y servicios más básicos e indispensables a los precios más bajos, un pequeño grupo vive al ritmo de las tendencias actuales, están encaramados a las crestas de las olas basadas en tecnología, y no se hacen problemas en cancelar lo que sea.

Pero incluso ellos, la élite económica es solo usuaria de la tecnología avanzada que importamos dado que nuestra única ventaja competitiva es trabajar la tierra: para extraer minerales y sus frutos. ¿Podremos ser desarrollados haciendo lo mismo que hacen muchos países en el mundo?. Además, tenemos una traba importante: una baja demanda global interna y mercados con derechos de propiedad muy concentrados.

Tenemos una economía basada en dos tipos de demanda: concentrada y masiva. La demanda concentrada proviene del segmento ABC1, un 7% de la población, de alto ingreso que demanda bienes y servicios de alto valor y calidad, y es satisfecha con una oferta amplia y variada. Por cierto, este segmento ABC1 es altamente conservador en todos los ámbitos lo cual es sumamente razonable, ¿por qué motivos querrían cambiar si están muy bien?.

En cambio, la demanda masiva proviene del restante 93% de la población que tiene bajos ingresos y por lo tanto dispone de bajo poder de compra por lo que siempre está en la búsqueda de bajos precios. Así, se han desarrollado muchos mercados masivos basados en el liderazgo en costos. Por lo tanto, no es ninguna muestra de talento descubrir que el eslogan “todos los precios bajos, siempre” sea atractivo para la gente.

Por lo tanto, para satisfacer esa demanda masiva de bajos ingresos, las empresas toman decisiones estratégicas basadas en las economías de escala y de ámbito. Las primeras se dan cuando los costos medios bajan al aumentar el volumen de operaciones (por ejemplo, los costos de compra de productos bajan más al duplicarse el volumen de operaciones), y las segundas, cuando los costos se reducen al aumentar el número de productos por cliente (por ejemplo, el mismo proceso de abastecimiento de un local sirve para comprar verduras como para comprar vajilla).

Como resultado de lo anterior, la relación costos/ingresos, un indicador de eficiencia que mide cuántos pesos de costos son necesarios para generar un peso de ingresos, es mayor en las empresas pequeñas que en las más grandes. En definitiva, en los mercados masivos, el tamaño importa mucho.

Y lo irónico es que los gobiernos socialistas han creados innumerables trabas y cortapisas en muchos mercados que impiden la libre competencia, estimulando la concentración del poder económico y promoviendo el surgimiento de grandes empresas y conglomerados que luego, con las utilidades excedentes, terminan comprando otras empresas más pequeñas y exitosas, lo que continúa presionando endógenamente hacia la concentración económica.

El resultado final de todo este proceso, es el surgimiento de mercados oligopólicos lo que significa que hay pocas empresas que compitan por la mano de obra. Reducida oferta de trabajo y mucha demanda: el resultado es bajos salarios.

Y si, además, pensamos que el ingreso de la mujer al mundo laboral incrementó en un 100% la fuerza laboral, es fácil prever que los salarios serán bajos. Entonces, si las empresas usan la estrategia de liderazgos en costos deben terminar pagando bajos salarios.

El flujo circular de la renta y el gasto.

Veamos el problema desde el punto de vista del flujo circular de la renta y el gasto. Las empresas oligopólicas comentan en público que ellas ofrecen bienes y servicios a precios muy convenientes (es decir, precios bajos) para los consumidores, pero esto es solo una cara de la moneda. La otra cara de la moneda es que al cobrar precios bajos, deben asegurarse de poseer bajos costos de operación y bajos salarios.

Una persona desempeña dos papeles en los mercados: como consumidor y como factor de producción. Si los precios en los mercados son bajos, las rentas serán bajas. Por lo tanto, que nos vendan productos a bajos precios es una señal de que tenemos bajos salarios. Nos gastamos los ingresos o nos endeudamos, y con el endeudamiento hacemos crecer aún más a las empresas que han incorporado el negocio financiero a sus congomerados.

Al final, los grandes conglomerados crecen como la espuma gracias a su poder dominante en los mercados, y a que las personas les financian su crecimiento con sus decisiones de compra. Por ejemplo, los verdaderos financistas del edificio Costanera Center de Paulmann no son los banqueros que prestaron los millones de dólares, sino los miles de clientes de Cencosud que compran bienes y servicios en las distintas unidades de negocios del conglomerado.

Resumiendo:

Podemos decir que en un gran número de mercados todo se transa a precios bajos y la única razón es la débil demanda causada por la excesiva concentración del ingreso. Es decir, tenemos un modelo económico de bajo costo: una enorme masa (93% de la población) trabaja por bajos salarios presentes y se endeuda gastando ingreso futuro, lo que les permite sostener un cierto nivel de vida. Por otro lado, una pequeña proporción de chilenos, el 7%, tiene altos ingresos y son ellos los que reciben los beneficios del modelo económico: sus empresas tienen altas utilidades por el volumen de ventas y pueden satisfacer sus necesidades dada las ofertas de bienes y servicios que están dirigidos a ellos. Por eso, se tiene una baja demanda global muy disputada por todo tipo de empresas lo que reduce los costos y los salarios.

Por lo tanto, nuestro modelo de bajo costo explica la mala distribución del ingreso que tenemos: las empresas venden a bajos precios, pagan bajos salarios a una gran mayoría; los únicos que ganan son los propietarios de las empresas concentradas.

CUARTA PARTE: ¿Cómo se relaciona nuestro Modelo Económico de Bajo Costo con la distribución del ingreso?

En un gran número de mercados los bienes y servicios se transan a precios muy bajos y la única razón para ello, es la débil demanda causada por la excesiva concentración del ingreso. En otras palabras, las empresas que sirven los mercados masivos usan la estrategia de liderazgo en costos y por lo tanto, tienen un modelo económico de bajo costo.

Como consecuencia de lo anterior, un enorme porcentaje de la fuerza laboral trabaja por bajos salarios presentes, y para mantener un cierto nivel de vida debe endeudarse gastando ingreso futuro. Mientras tanto, una pequeña proporción de chilenos, el 7%, tienen altos ingresos, lo que les permite consumir lo que deseen.

En resumen, la economía chilena tiene una baja demanda global de bienes y servicios de calidad, lo que lleva a reducir precios, y por ende, pagar bajos salarios. Por lo tanto, nuestro modelo de bajo costo explica la mala distribución del ingreso que tenemos: se vende a bajos precios, se pagan bajos salarios a una gran mayoría, se demanda bienes y servicios de bajos precios. Por cierto, los únicos que ganan son los propietarios de las empresas concentradas porque esos bajos precios les mejoran los ingresos por medio del aumento del volumen.

El problema de la distribución del ingreso

Por ejemplo, hay empresas del ámbito financiero cuyos gerentes generales tienen un ingreso mensual (con todas las regalías) de $50.000.000 mensuales, mientras que los cajeros perciben $500.000 al mes. Es decir, no es extraño encontrar en el ámbito privado y sectores especializados de baja competencia, como es la banca, diferenciales de rentas de 1 a 100.

¿Y qué pasa en el sector público?. Desde que entró en vigor la Ley de Transparencia que obliga a hacer públicos los salarios de los funcionarios de gobierno, podemos observar que el sueldo bruto del presidente es de $7.326.180  al mes. El sueldo base del cargo es $509.263 mensuales, pero se ve incrementado por varias asignaciones, la más alta de ellas corresponde a la Asignación Dirección Superior Ley N°19.863 por 4 millones 395 mil 708 pesos.

Y si vemos al cargo de Auxiliar, el que menos gana, observamos que el sueldo base es $123.268 y su remuneración bruta es de $412.142. Es decir, algunos funcionarios de la administración pública tienen un sueldo base menor al salario mínimo de $172.000.

Por ejemplo, comparando con otros presidentes observamos que el sueldo de Barak Obama es de $20.808.594 al mes, por lo que, gana casi tres veces más que nuestro presidente, pese a que el PIB de Chile al 2008 es de US$207.032 millones, y el de USA es de US$14.330.000 millones, es decir, casi 70 veces superior al nuestro. Así, si guardamos los parámetros de las responsabilidades que conlleva el cargo, podemos decir que nuestro presidente al menos no gana tan poco, en comparación con nuestro vecino del norte.

En EEUU no se puede pagar a una persona menos de US$7,5 la hora, así que si calculamos aproximadamente, 40 horas mensuales, y 22 días trabajados, tenemos que un trabajador de ese país ganaría aproximadamente $720.000 al mes, contra nuestro sueldo mínimo que es de $172.000. O sea, la diferencia es de 4,2 veces más menos.

Si tomamos el sueldo mínimo 2011 de un trabajador chileno y lo dividimos por el sueldo de nuestra presidente, o sea, $7.326.180 / 172.000 nos da 42,6 veces. Es decir, la diferencia entre el que gana menos en Chile con su presidente es de 42 veces, mientras que en EEUU da aproximadamente 29 veces.

Lo anterior es una demostración clara de las cifras de distribución de la renta en Chile. De acuerdo a cifras del año 2010, el ministro de planificación, Felipe Kast, dio a conocer que “el 10% de los hogares de mayores recursos obtuvo ingresos 46,2 veces los percibidos por el decil más pobre; en 2006, esa brecha alcanzó a 31,3 veces. Con todo, considerando los subsidios estatales la distancia se reduce a 25,9 veces…asimismo, el decil más vulnerable disminuyó en el período de estudio sus entradas autónomas -las que no incluyen las ayudas del Estado- en 26,3 puntos; a la inversa, el decil superior subió en 9,1%. Estos antecedentes significan que del total de ingresos que se generan en el país, el 10% de mejor situación capta el 40,2% y el 10% más carenciado captura apenas el 0,9%...”.

Estos resultados globales no debieran extrañar: la ausencia de mercados competitivos y la concentración económica, conduce a las empresas hacia la estratega de liderazgos en costos, lo que se traduce en bajos salarios. Y una muy mala distribución del ingreso a nivel agregado.

La pregunta que debemos contestar es: ¿Cómo llevar la prosperidad a todos aquellos que se esfuerzan honestamente?. Y la respuesta es: evitando que surja la creencia que la distribución del ingreso se soluciona aumentando los impuestos y el gasto social, mensaje erróneo que los socialistas vocean en todas sus instancias.

La única manera de elevar la prosperidad es profundizando la competencia en todos los mercados y evitando el surgimiento de conglomerados que nos cobran bajos precios, pero a costa de pagar bajos salarios.

QUINTA PARTE: ¿Cómo llevar la Prosperidad a más y más chilenos?

Ludwig Erhard recargado: bienestar para todos

El concepto de Luwig Erhard, sobre la economía social de mercado se basaba en tres fundamentos principales:

1. La mayor libertad posible para competir en todos los mercados.

2. Regulación estatal para mantener la competencia, evitando que el capital monopolista u oligopolista absorba sin miramientos a las empresas medianas y pequeñas o convenga en una fijación de precios.

3. Eficiencia económica como base material para una sana política social estatal.

En la década del ’50 del siglo pasado, Alemania se convirtió en el ícono de un modelo de recuperación económica. Luego de la Segunda Guerra Mundial, las ciudades, fábricas y trenes de Alemania estaban en las ruinas. La escasez aguda de alimentos, combustible, agua y vivienda constituyeron retos a la mera supervivencia.

No constituye sorpresa que, en aquellos terribles años, los socialistas (de ambos lados del espectro político) que eran los que hacían las políticas de ocupación, perpetuaron la escasez al mantener los controles de precios que el régimen nazi había impuesto antes y durante la guerra, perpetuando los nefastos mercados negros.

Afortunadamente para los alemanes comunes y corrientes, Ludwig Erhard pensaba distinto: apoyó una reforma monetaria para reemplazar al viejo y débil Reichsmark con el nuevo marco alemán y, sin la aprobación de  los aliados, eliminó los controles de precios. La escasez se terminó, los mercados negros desaparecieron y la recuperación de Alemania empezó. La compra y venta con marcos alemanes reemplazó al trueque. Las fábricas comenzaron a trabajar, el movimiento económico volvió a las ciudades y pueblos, y comenzó una de las recuperaciones más recordadas de la historia.

El crecimiento continuó en virtud de las políticas de libre mercado del nuevo gobierno de Alemania Occidental. Erhard fue nombrado Ministro de Asuntos Económicos durante el gobierno del Canciller Konrad Adenauer entre 1949 y 1963. La economía de Alemania Occidental no solo superó con creces a la de Alemania Oriental, sino que llegó a superar la de Francia y el Reino Unido a pesar de recibir muchos menos fondos de ayuda externa del Plan Marshall.  Esta era la era del Wirtschaftswunder o “milagro económico”….
Y la clave del pensamiento de Ludwig  Erhard era que “consideraba desacertado permitir que cobrasen nueva vida las tradicionales ideas de la antigua distribución de la renta”. Se refería a la idea socialista de aumentar los impuestos para financiar políticas redistributivas del ingreso.

El punto de partida de  Erhard era “el deseo de superar definitivamente la vieja estructura social de tipo conservador, mediante un poder general de adquisición vastamente repartido entre todas las capas sociales”. Y finalizaba indicando que “el medio más prometedor para conseguir y garantizar toda prosperidad es la competencia. Solo ella puede hacer que el progreso económico beneficie a todos, en especial en su función de consumidores, y que desaparezcan todas las ventajas que no resulten directamente de un productividad elevada”.

¿Cuáles son las tradicionales ideas de la distribución de la renta del socialismo?

Los feligreses de la iglesia socialista creen que la prosperidad se deriva de una permanente presión sobre la manera de distribuir los ingresos que genera la sociedad. Así, plantean que de la pobreza se sale aumentando los impuestos a los más ricos, y entregándoselos a los más pobres. En virtud de tan sencillo procedimiento, la distribución del ingreso se producirá como por encanto.

Revisemos el mecanismo usado por la iglesia socialista para promover la redistribución del ingreso mediante un alza sostenida de impuestos. En primer lugar, ya sabemos que solo un 7% de los chilenos tiene recursos como para disfrutar cómodamente de la vida, y el restante 93% debe batallar con distintos niveles de intensidad para alcanzar un cierto estándar de vida. Por lo tanto, las letanías socialistas se basan en alimentar el odio y el resentimiento de ese 93% en contra del 7% más rico…”ellos, los ricos, gozan de bienestar y disfrutan la vida, mientras nosotros, el pueblo…los pobres, pasamos hambre en la calle…es injusto”.

En segundo lugar, culpan a los mercados libres y el afán de lucro de los generadores de riqueza. Por eso, la socialista Bachelet se atreve a decir en la ONU que los culpables de la crisis subprime son “la codicia y la irresponsabilidad de unos pocos”…¿de quiénes?. De los que ella, en su adoctrinamiento, denomina capitalistas.

En tercer lugar, exigen aumentar el tamaño del Estado con el objetivo de que tenga un rol más activo en el control e intervención del quehacer humano. Por eso, la socialista Bachelet, en el mismo discurso dice que "el mundo ha llegado a tener los recursos económicos, técnicos y científicos que hacen posible por primera vez en su historia asegurar el bienestar de toda la humanidad, y no podemos desperdiciar estas capacidades”. Y concluye que, de esta manera, “un mundo mejor es posible, pero para eso se necesita voluntad de progreso…”.

¿Qué nos está diciendo la socialista Bachelet?. Que los socialistas quieren más Estado puesto que es el único, dicen ellos, que puede hacer “buen uso” de los recursos económicos, técnicos y científicos que podrían hacer posible asegurar el bienestar de toda la humanidad…¿De veras creen los socialistas que se puede asegurar el bienestar de la humanidad?, ¿de verdad creen los socialistas que el Estado puede aprovechar los recursos eficientemente?, ¿de verdad creen los socialistas en la necesidad de una voluntad de progreso dirigida centralmente?.

El Estado socialista es una entelequia; es una fuerza que tiende a su propia realización y no a satisfacer el objetivo final perseguido. Es decir, el Estado socialista contiene en sí mismo su propio universo y tiende hacia su propia autorrealización. Y, en general, se aísla del entorno y se hace autosuficiente.

Por eso, la clave de los socialistas es formar parte del universo del Estado puesto que de esta manera pueden diseñar e implementar políticas dirigistas basadas en la más pura y rancia ingeniería social. La pretensión de querer dirigir el progreso humano ha derivado en regímenes bárbaros de triste memoria.

Y, en cuarto lugar, una vez instalados en el poder, ellos o las ideas necias que sustentan por medio de la revuelta y el desorden, logran traspasar transversalmente la sociedad e instalarse como “la solución para todos los males”.

En realidad, terminan siendo el principio del fin para las sociedades libres.

La verdadera solución: más competencia en mercados libres

Damos por descontado que todos desean que la prosperidad llegue a todos los estratos socioeconómicos de la sociedad. Ya está claro que tenemos dos tipos de demanda, concentrada y masiva. La primera de ellas se puede permitir cualquier consumo, y la segunda, más numerosa, tiene un débil poder adquisitivo. Insistimos en esta diferencia que ha sido el caldo de cultivo de la izquierda para incentivar el resentimiento entre pobres y ricos.

La única manera de alcanzar la prosperidad es por medio de la competencia que puede hacer que el progreso económico llegue a todas las personas en sus roles de consumidor y factor de producción. Por medio de la competencia, será posible elevar la productividad y socializar los beneficios de la mayor producción, manteniendo despierto el afán de rendimiento personal.

La mayor competencia en todas las áreas provocará aumentos de la productividad, salarios crecientes e incremento del consumo. Un ciclo virtuoso.

Por lo tanto, la clave para este éxito es defender la libre competencia en todos los mercados. Algunos empresarios argumentan que las tendencias evolutivas de la economía (por ejemplo, la búsqueda de las economías de escala) los autorizan a buscar alianzas entre empresas en la forma de carteles y monopolios, pero esto debe impedirse a toda costa porque incrementa la concentración económica y se reduce la competencia.

Por lo tanto, a la necia idea socialista de aumentar los impuestos con el objetivo de mejorar la distribución del ingreso, oponemos la idea de aumentar los niveles de competencia en todos los mercados de manera de socializar los beneficios del avance económico.

La prosperidad llegará cuando logremos maximizar los niveles de competencia en los mercados libres; controlemos la excesiva concentración económica y permitamos que las oportunidades sean aprovechadas por los más capaces y esforzados. En vez de una persona que tenga ingresos mensuales de $1.000 millones, tendremos 1.000 personas que tendrán ingresos de $1.000.000, y de este modo lograremos ampliar la base de demanda de bienes y servicios por medio de la creación de riqueza.

Este ciclo virtuoso de la riqueza no lo comprende un feligrés de la iglesia socialista, adoctrinado en el resentimiento y el odio hacia aquellos que son capaces de avanzar más rápido que otros. La izquierda dogmática cree que es injusto que algunos avancen más rápido que otros, y por eso privilegia el incremento de impuestos a los empresarios y empresas con mayor nivel de utilidades, y lo único que logra es aumentar los costos, reducir salarios y elevar el desempleo por la menor actividad económica

Una conclusión final.

De la pobreza no se sale con aumentos de impuestos redistribuidos graciosamente a los más necesitados. Ni se sale con políticas sociales de tipo asistencialista y paternalista….De la pobreza se sale con trabajo duro para aprovechar las oportunidades que debemos asegurarnos que están presentes.

Si existen oportunidades, los más capaces las aprovecharán y los otros les imitarán en dicho proceso. La creación de riqueza requiere que algunos vayan más adelantados que otros mostrando el camino que se debe seguir.

Generamos, entonces, un modelo económico basado en la innovación y el emprendimiento, en el cual muchos ganen. La prosperidad no es gratuita sino el resultado de un duro esfuerzo, y llegará cuando ampliemos las bases de la competencia, ampliemos las bases de la demanda, y generemos el efecto multiplicador del crecimiento, no en base a la concentración sino en base a la competencia.

La regulación y los impuestos excesivos solo provocan la concentración económica y la mala distribución del ingreso que hoy sufrimos.

Si queremos un milagro económico de la envergadura del logrado por Ludwig Erhard en una Alemania destruida, debemos liberar las capacidades de creación de riqueza de la sociedad, y eso solo lo podemos hacer en un ambiente de libre competencia.

PANORAMA Liberal
Miércoles 6 Junio 2012