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lunes, 15 de abril de 2013

HANS-HERMANN HOPPE ¿Porqué los malos gobiernan?

Hans-Hermann Hoppe se pregunta ¿porque los políticos son tan malos?, ¿está dispuesto a saber su punto de vista?

Una de las tesis más extensamente aceptadas entre los economistas políticos es la siguiente: Todos los monopolios son malos desde el punto de vista de los consumidores. Por monopolio se entiende, en su sentido clásico, como un privilegio exclusivo otorgado a un productor unico de un bien o servicio, o sea, como la ausencia de entradas libres en una línea particular de producción. Es decir, sólo una agencia, A, puede producir un bien dado, X. Cualquier monopolio es malo para los consumidores porque, protegido de nuevos participantes potenciales en su área de producción, el precio del producto X será más alto y la calidad más baja que si fuera de otro modo.

Esta verdad elemental ha sido invocada con frecuencia como un argumento a favor del gobierno democrático como opuesto al gobierno clásico, monárquico o señorial. Porque bajo la democracia la entrada al aparato gubernamental es libre –cualquiera puede llegar a ser primer ministro o presidente – mientras que bajo la monarquía está restringido al rey y su heredero. Sin embargo, este argumento en favor de la democracia adolece de fallas fatales.

La entrada libre no siempre es buena. Libertad de entrada y competencia en la producción de bienes son buenas, pero en la producción de algo malo no lo son. Libertad de entrada en el negocio de torturar y matar inocentes, o la libre competencia de falsificar o estafar, por ejemplo no son buenas; es peor que malo.

¿Así que qué tipo de "negocio" es gobernar? La respuesta: no es un productor usual de bienes en venta a consumidores voluntarios. Por lo tanto es un "negocio" dedicado a robar y a expropiar – por medio de impuestos y falsificación – y a guardar para sí los bienes robados. De ahí que, la libertad de entrar en el gobierno no mejora algo bueno. En realidad, hace las cosas peores, es decir, agrava lo malo.

Desde que el hombre es como es, en toda sociedad existen personas que codician la propiedad de los demás. Algunas personas están más inclinadas a este sentimiento que otras, los individuos aprenden generalmente a no actuar bajo tales pasiones y aún más, se sienten avergonzados de tenerlas. Ordinariamente pocos individuos son incapaces de suprimir exitosamente sus apetitos por la propiedad de otros, y son tratados como criminales por sus congéneres y reprimidos bajo la amenaza del castigo físico. Bajo el gobierno señorial, sólo una sola persona – el príncipe – puede actuar legalmente bajo el deseo por la propiedad de otra persona, y esto es lo que lo convierte en un peligro potencial y en un "malo".

Sin embargo, un príncipe es restringido en sus deseos de redistribución porque todos los miembros de la sociedad han aprendido a considerar el tomar y redistribuir la propiedad de otras personas, como vergonzoso e inmoral. Por consiguiente miran cada acción del príncipe con sospecha suprema. En claro contraste, al abrir la entrada en el gobierno, a cualquiera le es permitido expresar libremente su deseo por la propiedad de otros. Lo qué era considerado anteriormente como inmoral y por consiguiente suprimido, es ahora considerado como un sentimiento legítimo. Todos pueden codiciar abiertamente la propiedad de otros en nombre de la democracia; y todos pueden actuar bajo este deseo por la propiedad de otros, siempre y cuando logren entrar en el gobierno. De ahí que bajo la democracia cualquiera puede llegar a ser una amenaza.

En consecuencia, bajo condiciones democráticas, el popular deseo por la propiedad de otra persona, aunque inmoral y antisocial, es sistemáticamente reforzado. Toda demanda es legítima si es proclamada públicamente bajo la protección especial de la "libertad de expresión". Todo puede ser dicho y reclamado, y todo está a disposición de cualquiera. Ni siquiera el aparentemente seguro derecho de propiedad privada está exento de alguna solicitud de redistribución. Peor aún, mediante elecciones populares, aquellos miembros de la sociedad con poca o ninguna inhibición para hacerse a la propiedad de otras personas, eso es amorales habituales, con gran talento para obtener las mayorías populares para una multitud de demandas moralmente irreprimidas y mutuamente incompatibles (demagogos eficientes) tenderán a ganar entrada y ascenso a la cima del gobierno. De ahí que, una situación mala llega a ser todavía peor.

Históricamente, la selección de un príncipe fue por el accidente de su nacimiento noble, y típicamente el único requisito personal fue su educación como futuro príncipe y custodio de la dinastía, su posición, y sus posesiones. Esto no aseguraba que un príncipe no fuera malo y peligroso, por supuesto. Sin embargo, vale recordar que todo príncipe que fallaba en su deber primario de preservar la dinastía – que arruinaba el país, que causaba inestabilidad, confusión y disensión
civil, o que de cualquiera forma pusiera en peligro la posición de la dinastía – encaraba el riesgo inmediato o bien de ser neutralizado o de ser asesinado por otro miembro de su propia familia. En todo caso, sin embargo, incluso si el accidente del nacimiento y educación no impidiera que un príncipe quizás fuera malo y peligroso, el accidente de un nacimiento noble y una educación magnífica tampoco impedía que fuera un diletante inocuo o aún una persona buena y moral.

Por lo contrario, la selección de gobernantes por medio de elecciones populares hace casi imposible que una persona buena o inocua pueda jamás subir a la cúspide. Primeros ministros y presidentes son escogidos por su eficiencia probada como demagogos moralmente laxos. Por lo tanto la democracia asegura virtualmente que sólo personas malas y peligrosas suban al más alto gobierno.

Efectivamente, a consecuencia de la libre competencia y selección políticas, los que suben llegan a ser individuos cada vez más malos y peligrosos, pero como vigilantes transitorios e intercambiables sólo en pocas ocasiones son asesinados.

No puede haber mejor cita que la de H.L. Mencken en este contexto. "Los políticos," dice con su agudeza típica, "nunca o rara vez logran [el cargo público] por mérito solamente, por lo menos en estados democráticos. A veces, claro está, sucede, pero sólo por un milagro especial. Normalmente son escogidos por razones bastante diferentes, la principal de las cuales es simplemente su poder de impresionar y hechizar a los marginados intelectuales….

¿Acaso alguno de ellos se aventura a decir la verdad simple, toda la verdad y nada más que la verdad acerca de la situación del país, sea éste extranjero o doméstico?

¿Se abstendrá de hacer promesas que sabe que no puede cumplir – que ningún humano podría cumplir?

Ahora, resulta fácil comprender porque un tipo como
Girardi aún continúa en política...
¿Pronunciará una palabra, por obvia que sea, que alarme o enajene a cualquiera de la inmensa mayoría de imbéciles que se arraciman en la coyuntura pública, revolcándose en la papilla cada vez más y más delgada, esperando que llegue lo que no ha de llegar?

Respuesta: puede ser cierto, pero sólo por unas pocas semanas al comienzo….Pero nunca después que el asunto se ha debatido suficientemente, y la lucha está en su punto álgido…. Prometerán a cada hombre, mujer y niño en el país, cualquier cosa que quieran oir. Recorrerán los campos en busca de oportunidades de hacer rico al pobre, de remediar lo irremediable, de asistir al que ya ni siquiera necesita socorro, de descifrar lo indescifrable, de desinflamar lo ininflamable. Todos estarán curando verrugas con palabras mágicas y saldando la deuda pública con dinero que nadie tendrá que ganar. Cuándo uno de ellos demuestra que dos veces dos son cinco, otro demostrará que son seis, seis y una mitad, diez, veinte, N. Para abreviar, se despojarán de su carácter de hombres sensatos, sinceros y veraces, y se convertirán simplemente en candidatos para el oficio, centrados solamente en arrinconar votos. Todos sabrán en ese entonces, suponiendo que algunos aún no lo saben, que los votos se obtienen en la democracia, no con palabras coherentes y juiciosas sino hablando tonterías, y se aplicarán al trabajo con entusiasmo, cantando y bailando. La mayoría, antes que el alboroto termine, ya estarán realmente convencidos. El ganador será quien haga la mayor cantidad de promesas con la menor posibilidad de cumplir".

Autor: Hans-Hermann Hoppe, miembro principal del Instituto Ludwig von Mises, catedrático de economía en la Universidad de Nevada, en Las Vegas, y redactor de The Journal of Libertarian Studies. Traducción de Rodrigo Betancur

PANORAMA Liberal
Lunes 15 abril 2013

Crónicas de un Liberal Enajenado ¿DE VERDAD LOS IZQUIERDISTAS PUEDEN SER LIBERALES?

¿De verdad los socialistas velan por los derechos de otros?...¡Cuidado si se visten de liberales!

En Chile, y desde hace tiempo, está de moda “ser liberal”. Suena bien cuando alguien se declara “liberal” en estos tiempos en que ser político es sinónimo de ser un leproso (aunque eso no impide que los candidatos surjan a manos llenas porque el beneficio de tener lepra es mayor que el costo). Desafortunadamente, esta moda la hizo suya la izquierda, en especial, los neo-izquierdistas o progresistas que intentan arroparse bajo ese concepto, mientras que, en la derecha, prevalece el ideario conservador que postula al status quo en el ámbito valórico y económico.

Lo que hacen en Chile los izquierdistas no es más de lo que pasa en otros países en que el término “liberal” se asocia con un pensamiento más de izquierda, con claras connotaciones igualitarias. Así, algunos pretenden imponer, como ideario político, la libertad y la igualdad al mismo plano, y por esa razón algunos izquierdistas se declaran “liberales” para promover la igualdad y ciertos cambios valóricos que les permita aliarse con otros actores.

No extraña entonces que surjan izquierdistas con pretensiones de “ser liberal”, por sobre la de ser futbolista o estrella de cine o estrella de la música popular. Por eso, ellos tienen las cosas clarísimas: ¡quieren ser liberales!. Se han dado cuenta que la vida es otra si entran en una sala llena de gente elegante y dicen: “¡soy liberal!. Y si lo dices en inglés, ¡mejor todavía!. Automáticamente, en su círculo íntimo cae muy simpática la figura de este elegante y sofisticado tipo que camina por la vida en onda casual…¿Y porque no ser comunista?.

Ser liberal da más clase. Ser comunista es considerado horripilante por la absoluta falta de libertad que tienen sus creyentes que repiten las mismas leseras en todos los tonos posibles…”camarada”, “pueblo”, “actores sociales”, “asamblea constituyente”, “democracia”, “derechos”, “acuerdos programáticos”, etc., y todo un sinfín de estupideces comunes. En cambio, ser liberal amplia los espacios de libertad y puedo decir lo mismo pero con clase. Incluso puedes salir del clóset y nadie te dirá nada. Es más, se alegran que hayas salido para compartir la Fiesta de la Igualdad con una fauna extraña de especímenes que no sabes si están disfrazados o se visten siempre así.

Y lo de liberal les dura hasta que piden a voz en cuello que “el Estado intervenga para corregir las desigualdades tan rampantes…todos tienen derecho a la educación…todos tienen derechos que el Estado debe cautelar”.

EL TEST QUE DEBE RESPONDER TODO IZQUIERDISTA CON ÍNFULAS DE LIBERAL.

Por eso, si desea saber cuan liberal es una persona realice el siguiente test desarrollado por Bryan Caplan, contestando “si” o “no”. Está en inglés porque todos los liberales speaking english very good…¿comenzamos?

 - Are taxes too high?
 - Is government spending too high?
 - Are we over-regulated?
 - Are you for free trade?
 - Should the minimum wage be abolished?
 - Should rent control be abolished?
 - Are zoning laws too strict?
 - Do we spend too much on FONASA?
 - Should we privatize the Correos de Chile?
 - Would school vouchers be an improvement over government schools?
 - Should we relax immigration laws?
 - Would housing vouchers be an improvement over government housing?
 - Should the government sell off more of the public lands?
 - Are worker safety regulations too strict?
 - Does drug-approval take too long?
 - Do you think we spend too much on anti-poverty programs?
 - Is occupational licensing (for doctors, plumbers, and other professions) too strict?
 - Does the government spend too much on higher education?
 - Does the Banco Central have too much discretionary power?
 - Should marijuana be legalized?
 - Should all sex between consenting adults be legal -- even for money?
 - Do you believe in freedom of expression for books, newspapers, radio, television, the Internet, and so on, even for offensive and unpopular views and subject matters?
- Should private clubs have sole authority to select their own members, even if they are discriminatory?
- Are you against national service?
- Does Chile intervene too much in other countries?
- Should the military budget be cut?
- If it has to fight a war, should Chile try harder to avoid civilian targets?

Si la persona contestó todas en forma afirmativa es ¡un completo liberal!, pero si algunas las contestó en forma negativa quiere decir que se está vistiendo con ropajes ajenos…Bueno, no es tan así, pero…

En realidad, para un izquierdista ¿qué más da el nombre?...Ser comunista, liberal o lo que sea…Lo que a todo izquierdista le interesa es estar arriba, gozando de los privilegios de pertenecer a la clase más nefasta de todos y mamando de la teta más enorme…la teta fiscal…¡y que te llamen como quieran!. Al final, todos los que ocupan sillones políticos acaban siendo gordos y gordas barrigonas que ansían repetirse el plato para seguir escuchando los aplausos que son motivo de sus vidas…Y prometen...prometen…

¿A quién diablos le importa si un izquierdista es liberal o no, si ya logró el flotador fiscal de por vida y hasta el fin de los tiempos?

Pues..¡a mi me importa y a usted debiera importarle!

PANORAMA Liberal
Lunes 15 Abril 2013

viernes, 12 de abril de 2013

Sociedad LAS GENERACIONES PERDIDAS O EL VERDADERO SIGNIFICADO DE UNA BUENA EDUCACIÓN.

Sabemos que son las generaciones perdidas las que rayan las paredes con afirmaciones como "educación gratuita", porque no saben lo que eso implica...

Ayer, de nuevo, salieron a las calles los estudiantes para hacer sentir su opinión respecto de la educación con nuevos liderazgos…Los de antaño ya lograron su objetivo de ser conocidos; ingresaron al juego de la política para optar por seguir la carrera de político profesional pagado por todos los contribuyentes. Demasiados parásitos tenemos que ya aparecen nuevos pretendientes para no hacer nada más en su vida que dedicarse a vivir de la política sin ofrecer nada más a cambio…

Volviendo al tema de las marchas estudiantiles, si se recorre el sentido de la marcha de ayer se hacen notorios los rayados en la propiedad privada que son elocuentes para invitarnos a pensar en ¡cuánto necesitamos una verdadera educación de calidad!...

En uno de esos rayados se leía: “educación gratuita”, y aquí viene la duda…

¿Sabrá el muchacho que lo escribió el significado real de dicha frase?...

¿Sabrá este muchacho que desde el punto de vista financiero es imposible que el acceso a la educación sea gratuito para todo el mundo?...

¿Sabrá este muchacho el significado de la palabra “educación”?...

Si el muchacho que rayó la pared supiera que la educación que él exige es un bien noble e indispensable que colabora positivamente en la construcción y desarrollo de su propio ser integral, ¿seguiría rayando las paredes?. Por cierto, el argumento de este muchacho podría ser que “no tenemos educación”. Y tiene toda la razón. Él es la prueba de que no tenemos una buena educación. Pero, el argumento falaz y facilista es culpar al lucro, a los colegios, a los gobiernos y a la sociedad por esta situación…

Por medio de la educación, se transmiten nociones relevantes para nuestro desarrollo integral como ser humano. Así se nos revelan la cultura, la experiencia, los descubrimientos, el conocimiento como patrimonio común, los valores morales, la fe y las costumbres. La educación alienta el desarrollo de habilidades, ofrece posibilidades y abre puertas, pero como proceso, va mucho más allá que lo que ofrecen las instituciones educativas puesto que educan los padres, la familia, la sociedad, los medios, los amigos, los clubes, las relaciones que tenemos…La pregunta: ¿Cómo están educando a los jóvenes las otras instituciones distintas a las educativas?, ¿bajo qué preceptos?...

Por eso, podemos decir que este muchacho que raya las paredes ya ha sido educado en una cierta cultura que no respeta a los otros, basada en la violencia, intolerante, escasa de valores y resentida, que no nace de los colegios e instituciones educativas en las que ha estado, sino que proviene de su familia y su entorno.

En otras palabras, este muchacho y la familia que lo ha educado, creen que no pagando por ingresar a una sala de clases mejorará como por arte de magia su cultura, sus valores, sus costumbres, su visión del mundo. Desafortunadamente, eso es un imposible, porque la educación requiere de un decidido esfuerzo y compromiso individual y familiar.

Decimos, entonces, que estas son generaciones perdidas de muchachos y muchachas –y sus familias- que buscan culpables de su propia pobreza cognitiva, afectiva y conductual en elementos que están fuera de ellos; elementos que no pueden controlar, olvidando que la educación no equivale a disponer de cierto estátus material o económico.

Estas son generaciones perdidas porque no valoran el esfuerzo que se requiere para alcanzar sus metas. Observan como algunos viven vidas de ensueño y les tienen envidia. Creen que merecen más por el solo hecho de caminar y decir “como ‘tai” o escribir “xD”.

Ya hay demasiados incultos con demasiado dinero, pero faltan personas más cultas y educadas con menos riqueza. Por eso, es claro que existen situaciones que deben mejorarse como permitir que los más talentosos logren ascender a lo máximo que sus capacidades les permitan sin restricciones financieras.

Sin embargo, el principal cambio educacional pasa necesariamente porque la persona se mejore a sí misma. Y a sus propias familias. Enriquecerse a sí mismos no pasa por disponer de mayor riqueza material, sino disponer de una mejor educación, resultado de un duro trabajo y esfuerzo personal, que no depende de pagar o no pagar por asistir a una cierta institución educacional.

El hecho de que algunos sigan rayando muros es una prueba inequívoca de que la violencia y la intolerancia forman parte de la educación y cultura que han recibido en los senos de sus propias  familias y que solo será erradicada en una sociedad libre.

PANORAMA Liberal
Viernes 12 Abril 2013

lunes, 8 de abril de 2013

Política EL PERMANENTE FRACASO DE LA DERECHA POLÍTICA CHILENA

Piñera o la imagen de un fracaso anunciado. ¿Que legado dejará Piñera para que la derecha chilena pueda alardear en el futuro?

¿Existe la derecha en política?. Esta es una pregunta que se han hecho, infinidad de veces, aquellas personas que intentan explicar porqué la derecha no hace brillar su predominio ideológico y electoral en tiempos en que el socialismo ya no es una opción clara ni pura. Porque después de Pinochet (su principal debilidad), la derecha no supo defender su propio ideario, estuvo a la defensiva y permitió que la izquierda se apropiara del centro del escenario político y le copara la agenda hasta el extremo de estar 20 años en el poder…20 años…toda una generación. Es cierto que la izquierda se prostituyó y perdió sus principales banderas pero, ahora, parecen asomar en el horizonte como si fueran la única opción. Y eso es un fracaso.

Durante los más de 20 años en el poder la concertación izquierdista irradió su mensaje que permeó en las capas mentales más débiles de nuestra sociedad o en las más proclives por formación; cómo una especie de aceite que lubricó las instituciones y las maquinarias reales, emocionales y conceptuales, concientizó a la masa electoral de que el mundo moderno tiene cuerpo socialista y solo debe pensar en términos socialistas.

Por eso, en las recientes encuestas, solo un 29% de chilenos consultados se identificaron con la derecha. Mientras tanto, el “líder natural”, Sebastián Piñera, mantiene un 38% de aprobación pero la desaprobación a su gestión subió tres puntos y alcanzó un 54%. Este gobierno, por su parte, aumentó en cuatro puntos y obtuvo un 38%. Y la desaprobación a la labor del Ejecutivo, en tanto, se mantuvo en un 56%.

Y la perlita de esta derecha de mediocres es su apoyo a la candidatura del segundo vicepresidente de la cámara, Pedro Velásquez (IND), quien adeuda 280 millones de pesos a la Municipalidad de Coquimbo, fue condenado por fraude y prohibición de por vida para ser alcalde. Pero, con el oportunismo de siempre la derecha deja de lado sus principios y se alía con la escoria política.

PRIMERA RAZÓN: La derecha como identidad de clase

Lo decía un amigo recientemente: “ser de derecha en Chile forma parte de una identidad de clase”. En otras palabras, en Chile, así como ser de izquierda es símbolo de “pueblo”, ser de derecha equivale a pertenecer a la “clase alta”, representativa de la riqueza y el poder económico. Esta facilista denominación ha permitido que la izquierda tenga balas para disparar al ideario de derecha con municiones que no se terminan nunca, porque esa “clase alta” solo representa las peores virtudes de un grupo humano. En realidad, cuando se refieren a la “clase alta” no lo asocian con elevados términos como honorabilidad, sencillez, responsabilidad, honestidad y esfuerzo, sino con todo lo contrario: una clase que no es honorable, es snob, egoísta, arribista, irresponsable, deshonesta y floja.

Ser de derecha tradicional en Chile es la consecuencia de poseer poder económico que busca el poder político solo para consolidar y aumentar su riqueza y dominio. El comercio y el control de la tierra es la matriz de donde emerge la derecha tradicional; nula inventiva (por eso, llevamos siglos vendiendo materias primas); cultura basada en el patrón de fundo (yo, patrón; tú, peón); ordinaria (sin valores, grosera y arrogante), etc. A esta derecha solo le interesa el poder político para perpetuarse como clase. Es su identidad y nada más le interesa.

Afortunadamente, el ideario de la derecha no pertenece en forma exclusiva a esta supuesta “clase alta” de pelucones ordinarios venidos a menos; muchos chilenos y chilenas (¿30% de la masa electoral?) comunes y corrientes creemos en que es posible transformar a Chile en un país de pequeños propietarios y no de grandes propietarios; en un país de crecientes libertades y no de crecientes restricciones; en un país de individuos responsables de su propia vida y no de irresponsables culpando a otros de sus miserias; en un país en donde el individuo marque la diferencia y esa no sea la pretensión de funcionarios y burócratas; en un país en que se premie a los individuos que creen riqueza y no se los persiga como delincuentes; en un país que valore la propiedad y la defienda de los socialistas parásitos, etc.

Es decir, pese a Piñera, aún hay espacios para una derecha democrática y liberal.

SEGUNDA RAZÓN: La derecha es autoritaria.

Por las razones anteriores, la derecha siempre termina siendo autoritaria porque sus líderes se creen dotados de especial sabiduría debido al poder que la vida les ha entregado; se creen especiales pero su liderazgo depende del poder económico y político que ostentan. Si les falta alguno de ellos, gimen y se desesperan porque no son nada, pero cuando los posee son arrogantes y autoritarios. Así, en función de sus pretensiones de clase, se consideran los elegidos (¿no se parecen a los socialistas?) para dirigir al país y administrar sus recursos; no quieren reproches por su conducta; sienten que tienen la misión de imponerse para mostrar porque algunos deben dirigir y, los más, obedecer sin cuestionar. La derecha de la que hablamos no cree en la democracia excepto para que los validen como líderes eventuales y después hacer lo que les plazca, sin control.

Piñera es un ejemplo de esta derecha política nefasta que no cree en proyectos liberales sino que en proyectos socialistas de derecha que les permita continuar disfrutando del poder mientras aumentan la brecha con el resto. Por eso, sin pelos en la lengua, decimos que el gobierno de Piñera es el quinto gobierno de la concertación izquierdista.

TERCERA RAZÓN: La derecha y su populismo barato

La derecha sabe que con la identidad de clase y el autoritarismo no puede gobernar, y por esa razón cae en el populismo barato y demagógico para mantener contentas a las grandes masas. Así, ofrecen y ofrecen bonos y regalías con la esperanza de que los quieran pero son torpes por dos razones.

En primer lugar, las personas de derecha, su electorado natural, no desean regalos sino que más oportunidades y opciones para que ellos y sus hijos puedan ser más prósperos en base a su propio esfuerzo, y en segundo lugar, las personas de izquierda reciben sus dádivas con envidia, desdén y desprecio. Así, la derecha deviene en un populismo que no le sirve para proyectarse en el tiempo.

***

La derecha chilena ha sido un gran fracaso debido a la ausencia de liderazgos de sólidos principios y valores. El conservadurismo de visión estrecha se ha convertido en un escollo que no ha podido superar y que ha sido un lastre enorme y difícil de llevar.

Los liderazgos individualistas tipo “piñera” son la peor demostración de que la derecha no tiene opciones si no modifica su forma de actuar…¿Será este el tiempo de que una derecha democrática y liberal tenga opciones reales de convertirse en un gobierno por medio de la promoción de que la prosperidad solo se alcanza en base al trabajo y esfuerzo honesto?.

Y para responder a dicha cuestión se requiere ampliar y liberalizar los mercados de modo que todos puedan tener la oportunidad de ser más prósperos en base a su trabajo y talentos naturales. Los socialistas nos dicen que la redistribución de la riqueza se logrará por medio de la coacción legal, pero esto traerá más dolor y angustias. Los liberales creemos que la distribución de la renta se producirá lenta y finalmente cuando las libertades y oportunidades se incrementen a tasas geométricas.

Los gobiernos y los políticos jamás han creado riquezas ni ayer ni ahora ni en el futuro cercano; ellos solo desean tener acceso al fondo fiscal para implementar sus ilusas letanías con los recursos de todos; extraen la riqueza de todos a manos llenas y la dilapidan en proyectos horrendos como el Transantiago…Ya nada podemos esperar de la izquierda cuando gobierna, pero tenemos la creencia de que al final los principios de una sociedad libre siempre prevalecerán.

PANORAMA Liberal
Lunes 8 Abril 2013

domingo, 7 de abril de 2013

Economía LO QUE UN SOCIALISTA NO PUEDE ENTENDER: NO SE CRECE EN FORMA IGUALITARIA



En Chile se da un peculiar fenómeno. Durante 20 años sufrimos un permanente bombardeo de sandeces socialistas por todos los medios y eso produjo la percepción global de que el socialismo, en todas sus variantes, es el elixir que nuestros países deben continuar bebiendo para salir de su letargo de siglos. Por eso, muchos jóvenes, educados en la matriz socialista, se embarcan para estudiar ciencias administrativas y económicas, basadas en la libertad de mercado, en las mejores universidades de Chile, y luego, hacen estudios de postgrado en las mejores universidades del mundo desarrollado, logrando obtener importantes grados académicos- Sin embargo, pese a sus avanzados estudios, ¡siguen siendo socialistas…la matriz ideológica ha hecho su trabajo!...Entonces, ¿para que viajan y gastan recursos públicos (muchos de ellos) si van a continuar siendo los mismos cocineros ideológicos del elixir de la salvación eterna socialista?...Por ejemplo, es el caso de Alberto Arenas, nuevo jefe del equipo programático de la izquierdista Bachelet.

En ese contexto, no extraña que este socialista sea militante activo del PS, sea ingeniero comercial de la Universidad de Chile y tenga un doctorado en Economía en Pittsburgh…Pregunto de nuevo: ¿de qué le sirvieron los años y años de estudio, si sigue ventilando las mismas sandeces socialistas, disfrazadas, ahora, con una mayor densidad intelectual?. Porque “aunque la mona se vista seda…mona se queda”. La semana pasada, este socialista se convirtió en el brazo derecho en materias económicas y de contenido, instalándose a tiempo completo (¿quién le pagará su salario?) en una oficina del primer piso del comando presidencial de la socialista Bachelet, en el barrio Italia, y desde esa ubicación pretende liderar el equipo ideológico con el que espera convencer al país de que su brillante líder celestial nos traerá más y más maravillas, todas  gratuitas y sin costo alguno…Lo más llamativo es que, al referirse a su líder celestial, la llama “la presidenta”…Todo un símbolo de una ideología totalitaria que no cree en la democracia…

Arenas dice ser “un economista que se ha dedicado toda su vida a trabajar en políticas públicas, que es lo que me apasiona, al que la presidenta nuevamente otorga la posibilidad de seguir trabajando en diseñarlas…”. En otras palabras, es un tecnócrata, experto en ingeniería social económica, que tiene la ilusión de que las políticas públicas dirigistas son la clave para salir de la postración económica.

Lo más grave es su creencia dogmática, confirmada por “la presidenta” (lo que no es ninguna confirmación dado su nivel intelectual), de que “vamos a enfrentar la desigualdad para alcanzar el desarrollo…Y ahí, en esa frase, están los conceptos fundamentales sobre los cuales va a girar este trabajo programático. Cuando señala que es necesario repensar el modelo de desarrollo y enfrentar la desigualdad, está instalando un nuevo debate en Chile, porque, de una u otra manera, los frutos del crecimiento económico deben llegar a todos los habitantes del país. Hay un antes y un después desde el discurso de la presidenta…”.

HAY UN DÍA ANTES Y UN DESPUÉS…DE CADA ESTUPIDEZ

Repitamos los dichos de Arenas: “Hay un antes y un después desde el discurso de la presidenta…Vamos a enfrentar la desigualdad para alcanzar el desarrollo…”. En palabras burdas, Arenas nos promete “la misma caca, las mismas moscas” o “los gobiernos pasan, las cagadas quedan” o nos vuelven a vender la misma pomada de siempre…¿O es que nos podemos olvidar tan fácilmente el fiasco monumental de las políticas públicas socialistas tipo Transantiago o actuaciones como la que tuvo la líder celestial durante y después del terremoto?.

¿Cree acaso Arenas que nos tragaremos la pildorita de que ellos son los elegidos para llevar a Chile al desarrollo económico?, ¿existe algún socialista en todo el mundo que haya creado riqueza y bienestar?...Los socialistas son parásitos que viven y sueñan que se enquistarán en el aparato estatal para succionar la riqueza que generan los individuos de talento para redistribuirla según criterios políticos. Este es el caldo de cultivo de la corrupción rampante de los 20 años de la izquierda gobernante.

En otras palabras, el “trabajo programático” que la líder celestial ha encomendado a Arenas consiste en redistribuir la riqueza a como de lugar; van a usar la coacción estatal para extraer la riqueza de los que ganan más debido a sus talentos para, supuestamente, entregárselas a los que menos riqueza generan y tienen. Por ejemplo, aumentarán los impuestos a los más ricos para implementar las letanías igualitarias enfermizas que estancarán y pondrán trabas al crecimiento.

¡Es imposible que se pueda pretender, al mismo tiempo, la redistribución de la riqueza y el crecimiento económico!, Si optamos por políticas que fomenten el crecimiento económico de largo plazo debemos permitir la existencia de la desigualdad porque no todos pueden avanzar al mismo ritmo que los más capaces, pero, si optamos por la redistribución de la renta, para lograr el sueño igualitario socialista, estaremos entorpeciendo la máquina, cortando los brazos de los más talentosos y reduciendo el crecimiento de largo plazo. Al final, estaremos en peor condición: seremos más pobres y con menos perspectivas futuras y el tiempo se detendrá.

Pero, el dogma socialista está incrustado en la piel y huesos de estos individuos. Arenas reitera que “en Chile es posible enfrentar la desigualdad manteniendo un crecimiento económico sostenido. Y no hay una contradicción. Es más, un muy buen ejemplo de esto es la educación. En la medida que podamos desarrollar todos nuestros talentos, que podamos ofrecer a los jóvenes la posibilidad de alcanzar su mayor potencial, superando las barreras de acceso y los problemas de calidad del sistema educacional, nuestro país contará con una base de capital humano con mayor productividad, capaz de emprender e innovar en todos los sectores, fortaleciendo nuestro crecimiento y desarrollo…”.

Esta gente puede haber estudiado en las mejores universidades del mundo, pero su alta ideologización les lleva a las falacias más ridículas. En primer lugar, no hay contradicción si apuntamos nuestras energías al crecimiento económico sostenido basado en la libre competencia, porque ello llevará lentamente a una reducción de las desigualdades. Pero, cuando se apuntan las energías para succionar la riqueza de los más ricos se termina restringiendo la libre competencia y ahogando el emprendimiento, surgen los grandes conglomerados y las grandes empresas y holdings. En este sentido, Horst Paulmann y Cencosud, son más bien hijos de un Estado socialista, en el que la pobreza abunda, y los ricos son mirados con resentimiento, que de un Estado capitalista.

En segundo lugar, es cierto que una mejor educación elevará la productividad del capital humano, pero la real pregunta es ¿de qué sirve mejorar la educación si en un Estado socialista no hay innovación ni creatividad dado que todo está controlado y regulado?. Un capital humano de mayor productividad requiere un ambiente de crecientes libertades para que pueda desarrollar su talento sin igual puesto que es imposible anticipar hacia donde nos conducirán nuestros esfuerzos. El libre mercado es vital para que la educación haga su pega: los más talentosos avanzarán más rápido que los menos capaces y todo mejorará. Por eso, es imposible que todos avancemos a la misma velocidad.

Finalmente, los estados socialistas son el paradigma de un estado atrasado y detenido en el tiempo. Equivale a visitar La Habana y ver como circulan autos de la década del ’50; el tiempo se detuvo en Cuba y se detiene en los estados socialistas; el sopor del totalitarismo detiene el espíritu creador y el poder de la iniciativa; la curiosidad es vigilada como si fuera una peste…Solo la nomenklatura, los elegidos, pueden hacer los cambios requeridos…Y ellos son parásitos que viven por y para mantenerse en el poder que les alimenta y nutre…

¿Alguien ha visto un socialista delgado y desnutrido?. Los socialistas son todos enormes y entrados en carnes (la líder celestial de Arenas es un rolliza de enorme…sonrisa); gozadores de la vida y de los placeres mundanos (son socialistas pero no son h…); viajan en primera clase y se alojan en hoteles cinco estrellas…Y todos estos bienes y servicios de que disfrutan son hijos del capitalismo creador basado en la libre empresa (lo que quiere decir que, sin en el resto del mundo primara la libertad tendríamos más bienes y servicios).

El desarrollo de políticas públicas socialistas no tiene por objetivo buscar la sustentabilidad, porque cierra los caminos más eficientes y nos lleva por caminos ideologizados. La líder celestial tiene experiencia en cerrar caminos: por ejemplo, con el Transantiago condenó a los habitantes de la ciudad a trasladarse como animales por las próximas décadas. El mensaje socialista es claro y potente: con sus políticas no sientan las bases para reducir la desigualdad, sino para aumentarla a tasas crecientes, pero ¿Qué importa?. Al final saben que ellos no serán culpados y las miradas se volverán a centrar en los empresarios, hijos de sus políticas.

Arenas es más de lo mismo que ya hemos escuchado y leído; otro socialista tecnócrata que cree que su ideología nos sacará de la pobreza y que su líder celestial nos llevará al cielo de la igualdad. Estúpidos socialistas.

PANORAMA Liberal
Domingo 7 Abril 2013