Los países subdesarrollados se destacan principalmente por tener un pueblo indisciplinado, gozador e irrespetuoso con sus mismos conciudadanos. Y, probablemente, una de las razones ocultas por la cual se han vendido estos “carnavales de la cultura” son para mirarnos en el espejo y vernos como realmente somos. En realidad, estos carnavales son “lo peor de lo nuestro”.
El progresismo, la neo-izquierda huérfana post caída del muro de Berlín, siempre se ha declarado cercana al “pueblo”. Recordemos que cuando fue electa presidenta la progresista Bachelet afirmó que “cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. Y siempre tuvo la razón.
Por eso, estos carnavales populares hacen temblar las calles y avenidas de Chile por medio del desorden, la violencia y permitiendo que se exprese el malestar de un grupo de resentidos que se expresan atacando los bienes de uso público y la propiedad privada. ¿Y qué le importa al progresismo la propiedad privada si han sido educados en denigrarla?.
Nuestro pueblo no tiene aún las características que requerimos para ser un país en vías de desarrollo, sino que nos sobra para ser un país subdesarrollado por varias generaciones más. Si pensamos que una generación corresponde a 30 años, la pésima educación está hipotecando el futuro de Chile a pasos agigantados. Por lo tanto, trabajando fuertemente hoy con los niños en edad preescolar para inculcar el respeto al trabajo bien hecho, la responsabilidad y el compromiso, tardaremos 50 años (30 años más 20 años de ajuste debido a las generaciones actuales) en lograr pisar la cola de los más desarrollados. Es decir, el 2060 podríamos llegar a la meta.
Por mientras, continúan egresando cada año de nuestro sistema educativo una tropa de incultos e incultas, flojos, de malos hábitos, pésimo lenguaje, irresponsables, gozadores e indolentes. Por eso, estas generaciones con las peores calificaciones educativas y morales, busca expresarse de una manera cortoplacista y sensualista en ver la vida. Y están los carnavales.
“La vida es para gozarla”. Esta es una afirmación habitual en nuestro pueblo, y solo pensemos como se desbandó el país con motivo de la celebración del bicentenario. Por cierto, la vida debe disfrutarse pero en su justa medida y como resultado de poner el máximo esfuerzo en mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestra familia.
Con una educación cada vez con peores resultados, no extraña que estos carnavales sean el espejo de nuestra alma nacional.
domingo, 3 de octubre de 2010
EDUCACIÓN Y CARNAVALES ¿CULTURALES?
sábado, 2 de octubre de 2010
NEGOCIANDO CON TODOS, ¿O CON NINGUNO?
La situación de los chilenos con ascendencia mapuche se ha tornado confusa y llena de complejidades. Y la gran dificultad pasa porque para negociar la salida a cualquier conflicto se requiere tener claridad de los que negocian, pero en esta situación lo menos claro es, ¿quién negocia por el lado indígena?. Todos y nadie.
Por ejemplo, un método de negociación es el desarrollado por la Universidad de Harvard (Harvard Negotiation Project) hace unos veinte años, denominado “Negociación basada en intereses”, publicado por Roger Fisher, Willian Ury y Bruce Patton, en el libro "Getting to Yes. Negotiating Agreement Without Giving In". Este método se basa en aplicar los siguientes cuatro principios durante el proceso de negociación o solución de un conflicto:
1. Separe a las personas de los problemas (las personas deben ser tratadas con respeto pero los problemas con dureza).
2. Enfóquese en los intereses o necesidades explícitas y no en las posiciones generalmente dogmáticas de las partes.
3. Invente conjuntamente varias soluciones creativas en la cual “todos ganen al agrandar la torta".
4. Evalúe permanentemente basado en criterios objetivos, estandarizados y evitando las descalificaciones a priori de alguna propuesta.
Es decir, negociar en base a intereses implica abandonar las posiciones sectarias, rechazar las actitudes autoritarias para disfrutar de los mejores resultados posibles. Pero, para “sentarse a inventar una buena solución para ambos” se requiere conocer con quién estoy negociando.
Con frecuencia se dice que las negociaciones se deben preparar adecuadamente, consiguiendo la mayor información posible acerca de sus interlocutores: ¿quién es mi interlocutor?, ¿a quién representa?, ¿qué tipo de persona es a la hora de negociar?, ¿qué tácticas podría emplear?, ¿cómo se pueden neutralizar?,¿cuál es su situación financiera?, ¿Qué lo motiva?, ¿cuáles son sus verdaderos intereses con respecto a nosotros?, ¿cuáles son sus fortalezas y debilidades?, ¿qué podría ofrecerme?, ¿qué podríamos ofrecerle que le interesara?, etc.
Finalmente, si mi interlocutor es un monstruo de mil cabezas lo más sensato es esperar que ellos se ordenen, se corten algunas cabezas, para recién dar los pasos definitivos. Negociar con múltiples interlocutores puede acarrear múltiples soluciones que se superpondrán y generarán nuevos problemas.
Clave: no negocie mientras no tenga claro con quien está negociando.
Por ejemplo, un método de negociación es el desarrollado por la Universidad de Harvard (Harvard Negotiation Project) hace unos veinte años, denominado “Negociación basada en intereses”, publicado por Roger Fisher, Willian Ury y Bruce Patton, en el libro "Getting to Yes. Negotiating Agreement Without Giving In". Este método se basa en aplicar los siguientes cuatro principios durante el proceso de negociación o solución de un conflicto:
1. Separe a las personas de los problemas (las personas deben ser tratadas con respeto pero los problemas con dureza).
2. Enfóquese en los intereses o necesidades explícitas y no en las posiciones generalmente dogmáticas de las partes.
3. Invente conjuntamente varias soluciones creativas en la cual “todos ganen al agrandar la torta".
4. Evalúe permanentemente basado en criterios objetivos, estandarizados y evitando las descalificaciones a priori de alguna propuesta.
Es decir, negociar en base a intereses implica abandonar las posiciones sectarias, rechazar las actitudes autoritarias para disfrutar de los mejores resultados posibles. Pero, para “sentarse a inventar una buena solución para ambos” se requiere conocer con quién estoy negociando.
Con frecuencia se dice que las negociaciones se deben preparar adecuadamente, consiguiendo la mayor información posible acerca de sus interlocutores: ¿quién es mi interlocutor?, ¿a quién representa?, ¿qué tipo de persona es a la hora de negociar?, ¿qué tácticas podría emplear?, ¿cómo se pueden neutralizar?,¿cuál es su situación financiera?, ¿Qué lo motiva?, ¿cuáles son sus verdaderos intereses con respecto a nosotros?, ¿cuáles son sus fortalezas y debilidades?, ¿qué podría ofrecerme?, ¿qué podríamos ofrecerle que le interesara?, etc.
Finalmente, si mi interlocutor es un monstruo de mil cabezas lo más sensato es esperar que ellos se ordenen, se corten algunas cabezas, para recién dar los pasos definitivos. Negociar con múltiples interlocutores puede acarrear múltiples soluciones que se superpondrán y generarán nuevos problemas.
Clave: no negocie mientras no tenga claro con quien está negociando.
APABLAZA Y BARRANCONES, UNA DEBIL DEMOCRACIA
El gobierno argentino ha decidido conceder el asilo político a Sergio Apablaza, requerido por el poder judicial de nuestro país para que responda por asesinatos y diversos crímenes. Lo anterior pone en manifiesto la debilidad de la democracia argentina puesta de rodillas por grupos fácticos no interesados en la justicia sino en la no aplicación de ella amparándose en el argumento de una persecución política.
Resulta claro que sin respeto por el Estado de derecho no existe una sana democracia. En otras palabras, las democracias se normalizan y consolidan en la medida en que el Estado de Derecho se respete como corresponde.
Como es obvio, el Estado de derecho no se da por generación espontánea ni menos depende sólo de la voluntad o decisión de algún grupo o actores políticos en particular. El respeto del Estado de Derecho y sus instituciones deben ser permanentemente exigidos por la ciudadanía, y por cierto no basta con legislaciones ni pobres excusas. El Estado de derecho se expresa en normas legales orientadas a proteger a las personas y a hacerlas iguales ante la ley; creación y funcionamiento de instituciones transparentes y respetables, así como en adecuadas prácticas de los grupos políticos.
Entonces, resulta claro que cuando el Estado de Derecho y la democracia están cercanamente unidos se genera más pluralismo, más tolerancia y se permite el cambio social. Con todo, se le considera una conquista esencial de la especie humana. Debido a lo anterior, lo peor que puede sufrir una democracia es que sea capturada por grupos de poder más interesados en promover sus propios fines que los de la globalidad y que perviertan el Estado de Derecho.
Cuando se prostituye el Estado de Derecho, los ciudadanos debemos estar atentos para denunciar estas prácticas lamentables, y ponernos en estado de alerta a los que pensamos que la democracia debe ser profundizada y no debilitada de una manera tan visible.
Sin embargo, en Chile seguimos los mismos pasos, por ejemplo, con el caso Barrancones, en el cual, Piñera decidió hacer uso de sus contactos para impedir la instalación de una empresa que había superado todas las instancias legales.
La conducta de personas, que una vez elegidos se consideran especialmente dotadas e incluso divinas, para tomar decisiones pasando por alto la institucionalidad y el Estado de Derecho debe ser rechazado por la ciudadanía. NO es posible que la discrecionalidad de un funcionario se imponga a las normas aceptadas por todos y al Estado de Derecho.
Estos ejemplos muestran la debilidad de algunas democracias latinoamericanas.
Resulta claro que sin respeto por el Estado de derecho no existe una sana democracia. En otras palabras, las democracias se normalizan y consolidan en la medida en que el Estado de Derecho se respete como corresponde.
Como es obvio, el Estado de derecho no se da por generación espontánea ni menos depende sólo de la voluntad o decisión de algún grupo o actores políticos en particular. El respeto del Estado de Derecho y sus instituciones deben ser permanentemente exigidos por la ciudadanía, y por cierto no basta con legislaciones ni pobres excusas. El Estado de derecho se expresa en normas legales orientadas a proteger a las personas y a hacerlas iguales ante la ley; creación y funcionamiento de instituciones transparentes y respetables, así como en adecuadas prácticas de los grupos políticos.
Entonces, resulta claro que cuando el Estado de Derecho y la democracia están cercanamente unidos se genera más pluralismo, más tolerancia y se permite el cambio social. Con todo, se le considera una conquista esencial de la especie humana. Debido a lo anterior, lo peor que puede sufrir una democracia es que sea capturada por grupos de poder más interesados en promover sus propios fines que los de la globalidad y que perviertan el Estado de Derecho.
Cuando se prostituye el Estado de Derecho, los ciudadanos debemos estar atentos para denunciar estas prácticas lamentables, y ponernos en estado de alerta a los que pensamos que la democracia debe ser profundizada y no debilitada de una manera tan visible.
Sin embargo, en Chile seguimos los mismos pasos, por ejemplo, con el caso Barrancones, en el cual, Piñera decidió hacer uso de sus contactos para impedir la instalación de una empresa que había superado todas las instancias legales.
La conducta de personas, que una vez elegidos se consideran especialmente dotadas e incluso divinas, para tomar decisiones pasando por alto la institucionalidad y el Estado de Derecho debe ser rechazado por la ciudadanía. NO es posible que la discrecionalidad de un funcionario se imponga a las normas aceptadas por todos y al Estado de Derecho.
Estos ejemplos muestran la debilidad de algunas democracias latinoamericanas.
viernes, 1 de octubre de 2010
LOS ENEMIGOS DE LA DEMOCRACIA
Latinoamérica es un continente lleno de potencialidades y de futuro pero que permanentemente se atasca cuando trata de acceder a otras instancias de desarrollo. Pareciera, en cierto sentido, que “alguien” nos tira hacia abajo impidiéndonos dar los pasos finales, y caemos de nuevo en el pozo que nos succiona y nos quita vida y libertad.
Lo anterior con motivo del alzamiento en Ecuador. ¿Qué se pretendía?, ¿Por qué la democracia y sus instituciones no han prendido en los corazones de todos los ecuatorianos?, ¿Por qué algunos se atribuyen más capacidades?, ¿Qué pasa con la democracia en Ecuador y en Latinomérica?.
En otra parte, indicábamos que la democracia no asegura el bienestar de los pueblos per se, puesto que no puede sustituir al mercado. Sin embargo, no faltan aquellos que siguen con las viejas cantinelas para exprimir de la democracia lo máximo para sus propios intereses. Es lamentable, pero cierto: siguen existiendo algunos que quieren el poder para saciar sus apetitos personales y los de su camarilla. Es decir, en la actualidad, tras estos intentos de usurpar poderes legítimos está más el afán de algunos de apoderarse de la rica teta fiscal que de imponer una ideología.
Por el otro lado, en Latinoamérica persiste el auto-endiosamiento de los que están en el poder, al considerarse los “únicos y verdaderos mesías” que facilitarán el desembarco de sus pueblos en la prosperidad, pero el tiempo pasa, y siguen buscando culpables de que la prosperidad no llegue. Las grandes masas son muy afectas a la adulación y el asistencialismo. Una autoridad populista consigue instalar en el corazón de las masas, popularidad, cariño y afecto, que se expresa en más votaciones.
Recordemos: no solo los golpistas son enemigos de la democracia, sino también aquellos que no aceptan que la ciudadanía vote por otras opciones distintas a las suyas. En otras palabras, consideran a los ciudadanos como torpes e incapaces para elegir otras visiones para el país. Estos son los ‘fanáticos de la democracia” cuando los más votados son ellos…pero ¡ cuidado si los más votados son otros ! porque ahí emerge el espíritu de fronda y antidemocrático tan característico.
Hace tiempo se inventó la categoría de “demócratas dogmáticos” para aquellos que creen a rajatabla en el poder de las mayorías. ¡ Las mayorías deben imponerse a las minorías ! gritan con odiosidad estos pseudo-demócratas, y para eso necesitan tener más poder para imponerse. Y por eso no les gustan los sistemas ni parlamentos con oposiciones que impidan que sus contubernios se expresen electoralmente para ahogar a las personas con sus insanías y devaneos.
Esperemos que estos “demócratas dogmáticos” sigan siendo minoría en las sociedades modernas pese a toda la propaganda y leseras de los izquierdistas, progresistas y sus afines. Pero, siempre hay lesos, huérfanos ideológicos, que salen a las calles a buscar nuevos argumentos en los cuáles basar su odiosidad.
Los países latinoamericanos deben defender y profundizar sus democracias, y para eso se requieren Estados mínimos, limitados y profesionales que sean independientes de los intereses de los políticos de turno más preocupados por mamar de la teta fiscal. Además, se necesitan más políticos incompetentes que sean incapaces de plasmar las sartas de leseras que llenan sus cabezas de pollo.
La neo-izquierda camaleónica se disfraza para pasar por democrática, pero a nosotros ya nos vacunaron en los ’70, y esperamos que no engañen a los ecuatorianos de nuevo con nuevos ‘estatutos’, ‘asambleas’, ‘constituciones’, etc.
Por eso, la prosperidad de Ecuador y de Latinomérica no pasa por más democracia tutelada por los "hombres nuevos" sino por más libertad para los ciudadanos!!!!!
Lo anterior con motivo del alzamiento en Ecuador. ¿Qué se pretendía?, ¿Por qué la democracia y sus instituciones no han prendido en los corazones de todos los ecuatorianos?, ¿Por qué algunos se atribuyen más capacidades?, ¿Qué pasa con la democracia en Ecuador y en Latinomérica?.
En otra parte, indicábamos que la democracia no asegura el bienestar de los pueblos per se, puesto que no puede sustituir al mercado. Sin embargo, no faltan aquellos que siguen con las viejas cantinelas para exprimir de la democracia lo máximo para sus propios intereses. Es lamentable, pero cierto: siguen existiendo algunos que quieren el poder para saciar sus apetitos personales y los de su camarilla. Es decir, en la actualidad, tras estos intentos de usurpar poderes legítimos está más el afán de algunos de apoderarse de la rica teta fiscal que de imponer una ideología.
Por el otro lado, en Latinoamérica persiste el auto-endiosamiento de los que están en el poder, al considerarse los “únicos y verdaderos mesías” que facilitarán el desembarco de sus pueblos en la prosperidad, pero el tiempo pasa, y siguen buscando culpables de que la prosperidad no llegue. Las grandes masas son muy afectas a la adulación y el asistencialismo. Una autoridad populista consigue instalar en el corazón de las masas, popularidad, cariño y afecto, que se expresa en más votaciones.
Recordemos: no solo los golpistas son enemigos de la democracia, sino también aquellos que no aceptan que la ciudadanía vote por otras opciones distintas a las suyas. En otras palabras, consideran a los ciudadanos como torpes e incapaces para elegir otras visiones para el país. Estos son los ‘fanáticos de la democracia” cuando los más votados son ellos…pero ¡ cuidado si los más votados son otros ! porque ahí emerge el espíritu de fronda y antidemocrático tan característico.
Hace tiempo se inventó la categoría de “demócratas dogmáticos” para aquellos que creen a rajatabla en el poder de las mayorías. ¡ Las mayorías deben imponerse a las minorías ! gritan con odiosidad estos pseudo-demócratas, y para eso necesitan tener más poder para imponerse. Y por eso no les gustan los sistemas ni parlamentos con oposiciones que impidan que sus contubernios se expresen electoralmente para ahogar a las personas con sus insanías y devaneos.
Esperemos que estos “demócratas dogmáticos” sigan siendo minoría en las sociedades modernas pese a toda la propaganda y leseras de los izquierdistas, progresistas y sus afines. Pero, siempre hay lesos, huérfanos ideológicos, que salen a las calles a buscar nuevos argumentos en los cuáles basar su odiosidad.
Los países latinoamericanos deben defender y profundizar sus democracias, y para eso se requieren Estados mínimos, limitados y profesionales que sean independientes de los intereses de los políticos de turno más preocupados por mamar de la teta fiscal. Además, se necesitan más políticos incompetentes que sean incapaces de plasmar las sartas de leseras que llenan sus cabezas de pollo.
La neo-izquierda camaleónica se disfraza para pasar por democrática, pero a nosotros ya nos vacunaron en los ’70, y esperamos que no engañen a los ecuatorianos de nuevo con nuevos ‘estatutos’, ‘asambleas’, ‘constituciones’, etc.
Por eso, la prosperidad de Ecuador y de Latinomérica no pasa por más democracia tutelada por los "hombres nuevos" sino por más libertad para los ciudadanos!!!!!
DEMOCRACIA PARTIDARIA Y LAS CLOACAS DE ACTON
No hay dudas respecto de la enorme importancia de una democracia sana y transversal. Es satisfactorio como a nivel país nos hemos transformado en una democracia, eligiendo las autoridades que nos rigen de una manera transparente y sin grandes ventajas para uno y otro bloque, pero donde se mantienen lugares grises es en el actuar de los partidos políticos.
Mirado desde afuera, el proceso democrático de los partidos políticos deja bastante que desear dado su persistencia a jugar el jueguito de las “sillas musicales”. La alternancia en el poder en los partidos políticos es una necesidad imperiosa ante la presión de las camarillas que buscan sus propios intereses en vez de los intereses grupales.
Así, el cinismo de la clase política, en poner en primer lugar sus intereses privados, se ve refrendado en el actuar de Carlos Ominami. Cuando Enríquez ingreso a la campaña presidencial no dudó en alejarse de su tienda política de años para apoyar a su hijastro con todos los costos que eso le conllevaba. Privilegió el interés personal por sobre el interés del grupo que se decía representar.
Resulta cierto, entonces, que el ser humano es egoísta, individualista y deseoso de satisfacer en primer lugar sus particulares intereses y luego –si hay tiempo y ganas- satisfacer los intereses grupales y sociales. Pero, claro, en público hablamos de “justicia social”, “servicio público”, “el pueblo” y tantas otras afirmaciones que son trapeadas en los pasillos y tratadas solo de buenas intenciones.
Oxigenar las cloacas del poder y de los partidos políticos es una necesidad imperiosa para la ciudadanía, ya hastiada del abuso permanente y de la sonrisa complaciente de los implicados ante las acusaciones. Hay chilenos que han ejercido el más alto cargo con el cual se puede honrar a un ciudadano que minimizan estas acusaciones.
Luego de 20 años de gobiernos de izquierda con sus partidos políticos disfrutando de un poder sin límites, los pasillos del poder se habían transformado en cloacas obstruidas en las cuáles se acumulaban los desperdicios del sistema y que, en vez de reciclarse, crecían hasta niveles impensados.
Las cloacas están inmersas en los sistemas vitales de las ciudades como el canal mediante el cual la suciedad y los desechos son derivados hacia los sitios de almacenamiento final o de tratamiento. Pero, si se obstruyen, la suciedad acumulada termina afectando la calidad de vida dado que muy pocos podrían sobrevivir en lo pestífero. Y cuesta demasiado que abandonen las cloacas aquellos que se han alimentado en ella por largo tiempo.
Por lo tanto, se requiere una limpieza profunda y drástica, por lo que el gobierno de Piñera debe ser bienvenido. Sin embargo, por el lado de los partidos políticos la situación sigue estando en el mismo lugar.
Finalmente, no olvidemos la célebre frase de Acton: “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Y no la perdamos de vista.
Mirado desde afuera, el proceso democrático de los partidos políticos deja bastante que desear dado su persistencia a jugar el jueguito de las “sillas musicales”. La alternancia en el poder en los partidos políticos es una necesidad imperiosa ante la presión de las camarillas que buscan sus propios intereses en vez de los intereses grupales.
Así, el cinismo de la clase política, en poner en primer lugar sus intereses privados, se ve refrendado en el actuar de Carlos Ominami. Cuando Enríquez ingreso a la campaña presidencial no dudó en alejarse de su tienda política de años para apoyar a su hijastro con todos los costos que eso le conllevaba. Privilegió el interés personal por sobre el interés del grupo que se decía representar.
Resulta cierto, entonces, que el ser humano es egoísta, individualista y deseoso de satisfacer en primer lugar sus particulares intereses y luego –si hay tiempo y ganas- satisfacer los intereses grupales y sociales. Pero, claro, en público hablamos de “justicia social”, “servicio público”, “el pueblo” y tantas otras afirmaciones que son trapeadas en los pasillos y tratadas solo de buenas intenciones.
Oxigenar las cloacas del poder y de los partidos políticos es una necesidad imperiosa para la ciudadanía, ya hastiada del abuso permanente y de la sonrisa complaciente de los implicados ante las acusaciones. Hay chilenos que han ejercido el más alto cargo con el cual se puede honrar a un ciudadano que minimizan estas acusaciones.
Luego de 20 años de gobiernos de izquierda con sus partidos políticos disfrutando de un poder sin límites, los pasillos del poder se habían transformado en cloacas obstruidas en las cuáles se acumulaban los desperdicios del sistema y que, en vez de reciclarse, crecían hasta niveles impensados.
Las cloacas están inmersas en los sistemas vitales de las ciudades como el canal mediante el cual la suciedad y los desechos son derivados hacia los sitios de almacenamiento final o de tratamiento. Pero, si se obstruyen, la suciedad acumulada termina afectando la calidad de vida dado que muy pocos podrían sobrevivir en lo pestífero. Y cuesta demasiado que abandonen las cloacas aquellos que se han alimentado en ella por largo tiempo.
Por lo tanto, se requiere una limpieza profunda y drástica, por lo que el gobierno de Piñera debe ser bienvenido. Sin embargo, por el lado de los partidos políticos la situación sigue estando en el mismo lugar.
Finalmente, no olvidemos la célebre frase de Acton: “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Y no la perdamos de vista.
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